
Más allá del oro y el cobre, el Perú también capta el interés de inversionistas extranjeros por el desarrollo de proyectos de minerales no metálicos. El país produce más de 30 tipos de estos recursos, entre ellos caliza, fosfatos, sal, arcilla y arena gruesa. En ese contexto, la francesa Imerys, a través de su filial Imerys Minerales Perú, impulsa la explotación de diatomitas dentro de la concesión minera Ixchell (Ica). ¿Cómo avanza esta iniciativa?
El último viernes, la empresa presentó ante el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) la Evaluación Ambiental Preliminar (EVAP) del proyecto, con el objetivo de que sea clasificado ambientalmente como una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de Categoría I, en el marco del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
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De acuerdo con la documentación presentada, la concesión minera Ixchell abarca una superficie de 100 hectáreas y se encuentra inscrita en los registros públicos correspondientes. El proyecto se ejecutará sobre un área efectiva de 161,241 metros cuadrados (m²), de los cuales 131,272 m² corresponderán a las actividades mineras y 29,984 m² al área de uso minero.

¿Qué características tendrá el proyecto?
Según la EVAP presentada ante el Senace, el proyecto contempla una producción de 24,000 toneladas de diatomita al año, equivalente a unas 2,000 toneladas mensuales, mediante una operación de minería no metálica a cielo abierto. La iniciativa demandará una inversión aproximada de US$ 200,000 y tendrá una vida útil de 10 años.
La explotación se desarrollará en cuatro etapas: planificación, construcción, operación y cierre. En una primera fase se realizarán trabajos de limpieza y acondicionamiento del terreno, para luego construir vías internas, habilitar los componentes principales e instalar la infraestructura auxiliar requerida para la operación.
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Entre los principales componentes del proyecto figura una cantera de diatomita de 74,813 m² y un depósito de material estéril de 27,237 m². La extracción se realizará mediante minería a cielo abierto, utilizando bancos de hasta seis metros de altura y una profundidad máxima de entre seis y 18 metros.
Asimismo, el proyecto incluirá oficinas de soporte, puestos de vigilancia, servicios higiénicos portátiles, un área para el manejo de residuos sólidos, una zona de recarga de combustible y una red de 1.7 kilómetros de vías internas.
La empresa indicó que el área de intervención no presenta cobertura vegetal significativa, por lo que no será necesario efectuar actividades de tala o remoción de especies. Además, precisó que no almacenará combustibles de forma permanente en la operación, ya que el abastecimiento de diésel y gasolina se realizará mediante proveedores externos.
En cuanto a los servicios básicos, la operación no requerirá conexión a redes de agua, alcantarillado, electricidad ni gas natural. El agua para el control de polvo y el consumo humano será suministrada por terceros autorizados, mientras que la energía para las actividades administrativas provendrá de grupos electrógenos cuando sea necesario.
Respecto al componente ambiental, el estudio identifica impactos asociados principalmente a la generación de polvo, emisiones atmosféricas, ruido y vibraciones por el uso de maquinaria. Sin embargo, sostiene que estos efectos podrán ser mitigados mediante medidas de manejo ambiental, monitoreo, gestión de residuos y acciones de estabilización del terreno durante el cierre de la operación.
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