
El trabajo híbrido o remoto se convirtió en el beneficio laboral más valorado por la Generación Z, superando incluso a los seguros de salud que históricamente lideraban las prioridades de los trabajadores. Según la Guía Salarial 2026 de Adecco, este beneficio alcanza una preferencia de 40.74% entre los jóvenes; mientras que en las generaciones mayores apenas llega a 11.32%, reflejando un cambio profundo en las tendencias laborales.
En contraste, los beneficios de salud —como EPS, seguros privados o seguros oncológicos— siguen siendo los más importantes para los trabajadores de mayor edad. El estudio revela que el 60.38% de los Baby Boomers considera este aspecto como prioritario dentro de la propuesta laboral, aunque su relevancia disminuye progresivamente hasta 26.54% en la Generación Z.
Dicha diferencia evidencia cómo las expectativas laborales cambian según la etapa de vida de cada trabajador. Las generaciones mayores priorizan estabilidad, protección y seguridad financiera; y los jóvenes. valoran más la flexibilidad, la autonomía y el equilibrio entre la vida personal y el trabajo.
“Hoy los beneficios ya no son complementos, sino elementos centrales en la propuesta de valor al trabajador. La relación laboral ha evolucionado hacia un enfoque más equilibrado, donde la calidad de vida cobra mayor protagonismo”, señaló Luis Zavalaga, gerente de Training & Consulting de Adecco.

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Cambios culturales y sociales
Zavalaga explicó que las nuevas prioridades responden a transformaciones culturales y sociales aceleradas en los últimos años. “Hoy el trabajo ya no se entiende solo como un medio económico, sino como parte del proyecto de vida de las personas”, sostuvo.
En esa línea, la digitalización permitió consolidar esquemas laborales más flexibles, especialmente demandados por las nuevas generaciones.
Otro aspecto que empieza a ganar relevancia entre los trabajadores jóvenes es el bienestar emocional y la salud mental. Aunque los programas de bienestar representan apenas 1.60% de valoración general, en la Generación Z alcanzan 2.47%, ubicándose por encima de otros grupos etarios.
Para Adecco, este comportamiento refleja que las nuevas generaciones integran cada vez más aspectos emocionales y de calidad de vida dentro de sus decisiones laborales. La percepción del empleo ya no se limita al salario económico, sino que incorpora factores vinculados con satisfacción personal, flexibilidad y bienestar integral.

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La guía también revela que beneficios tradicionalmente promovidos por las empresas, como capacitaciones y programas de desarrollo profesional, han dejado de percibirse como un diferencial competitivo. “Hoy los colaboradores asumen que la empresa debe invertir en su desarrollo profesional y bienestar personal. Ya no es un diferencial, sino parte del estándar del empleo moderno”, agregó Zavalaga.
Ante este escenario, las empresas enfrentan el reto de diseñar propuestas laborales más segmentadas y adaptadas a una fuerza laboral diversa. “Las organizaciones deben pasar de esquemas estándar a modelos más flexibles, que permitan adaptar los beneficios según la etapa de vida del colaborador. Esto impacta directamente en el engagement, la retención y la productividad”, finalizó el ejecutivo.
La tendencia apunta a que la flexibilidad laboral, el bienestar emocional y los beneficios personalizados ganen cada vez más espacio frente a esquemas centrados únicamente en incentivos económicos.
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