
Entre objetos antiguos y en una vivienda situada a pocos metros del malecón de Barranco hace dos años, empezó la historia de Ancestral, una marca que ha mostrado una particularidad: crear espacios para la gastronomía a partir de la remodelación de casonas históricas con riqueza arquitectónica. De hecho, después de su incursión en el referido distrito, Ancestral fijó su siguiente objetivo en el Centro de Lima, donde hace cinco meses abrió una nueva en un predio de propiedad del Arzobispado de Lima. Pero, ¿cuál es la historia de esta operación y los planes de expansión?
Daniel Luján, director general de la marca, señaló que, a mediados del 2024, la cafetería-restaurante abrió sus puertas en la primera cuadra de la avenida San Martín, en Barranco. La locación correspondía a una casona antigua —que en el pasado habría pertenecido a uno de los primeros alcaldes del distrito— de alrededor de 800 metros cuadrados (m2), con dos niveles y una terraza.
“Comparto el proyecto junto a un socio argentino y una socia austriaca. Inicialmente, el plan era instalar un hostal boutique, pero cuando conocimos la casa y vimos que en una habitación se tenían guardados objetos de 1910 en adelante, optamos por cambiar el concepto a una idea de museo-restaurante. Es decir, ofrecer una propuesta gastronómica, mientras se disfruta de la experiencia de apreciar estos artículos que remontan a la forma cómo se vivía antes”, explicó el representante.
Entre los objetos hallados y que hoy son parte de la decoración de la sede barranquina de Ancestral, se hallan telescopios antiguos, cámaras fotográficas de 1920, adornos de 1930 y 1940, entre otros. “Hemos visto a señoras de 70 u 80 años ponerse nostálgicas mirando estos objetos, pues les recuerdan la vida de esos años. Así, también a jóvenes reconociendo cada uno de estos artículos, viendo con extrañeza y curiosidad lo que alberga el sitio”, detalló.
Luján precisó que la compra de la casa en Barranco junto con los objetos de larga data significó una inversión de aproximadamente US$ 1, 800,000, así como mejoras posteriores que se efectuaron para asegurar la estructura. “La casa se encuentra tal cual fue concebida, pues es patrimonio cultural. Las refacciones fueron mínimas”, sostuvo.
En cuanto al negocio, el director de la marca explicó que sumó mucho el conocimiento gastronómico propio y también de sus socios para diseñar una amplia carta de comida peruana, elaborada a partir de insumos de calidad. “Sumado al contexto que podemos brindar, los clientes llegan por una buena comida. Nosotros trabajamos la propuesta integral, a fin de conectar comida y lugar”, remarcó.
En este momento, dicha oferta viene dando frutos, pues de una facturación mensual, en 2024, de aproximadamente S/ 200, 000, se ha transitado a una actual de alrededor de S/ 700,000 al mes. Dicho negocio, en un día, acoge a cerca de 400 personas con un ticket promedio de S/ 50.

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La apuesta en el Centro de Lima
Para Luján, la apuesta de Ancestral es clara y se orienta a la inversión en casas antiguas para convertirlas en ambientes estilo museo con el componente gastronómico. Así, durante los 12 meses del 2025, los tres socios trabajaron en la habilitación de lo que ahora es su segunda cafetería-restaurante, situada en la segunda cuadra del jirón Azángaro, en el centro de Lima.
El predio, que data del siglo XVIII, tiene 1,000 m2 y dos pisos que hoy reciben diariamente a parlamentarios, trabajadores del Congreso, colaboradores del Poder Judicial, entre otros. En tanto, los fines de semana, llegan comensales de diferentes partes de la capital.
“Desde que vimos la casa nos gustó mucho por su arquitectura y ubicación, muy buenos ambos aspectos. Sin embargo, también es cierto que la casa estaba deshabitada, casi en escombros, como muchas de las casas del Centro de Lima”, expresó el socio.
Dicha propiedad es del Arzobispado de Lima y, en manos de los tres socios, ha sido reparada completamente, considerando una inversión de S/ 2,500,000. “Habían paredes que tuvieron que rehacerse, pues había mucha humedad, también instalamos pisos de madera y demás otras acciones ajustadas a los parámetros que establece Prolima”, agregó.
En esta locación, Luján señaló que, a diferencia de su sede barranquina, no se encontró objetos antiguos al momento de tomarla en alquiler; sin embargo, gracias a la inclinación suya y de su socio argentino por la colección, el lugar también cuenta con artículos de antaño.
“Dentro de nuestra concepción del negocio se mantiene colocar objetos antiguos como parte del contexto. Entonces, como ambos somos coleccionistas, hemos puesto todo lo que hemos ido comprando en este tiempo y teníamos en casa. Hay artículos antiguos que mucha gente pensaría que no cuesta mucho, pero lo cierto es que fácilmente valen S/ 10,000 o S/ 20,000″, precisó.
Con cinco meses de apertura en el Centro de Lima, el vocero destacó que la recepción del público es bastante positiva, incluyendo que entre el 20% y 30% de los clientes también se tiene a extranjeros.
Oportunidad en nuevos distritos
Finalmente, en torno a una posible expansión de Ancestral hacia otros distritos de Lima, el vocero no descartó crecer en Miraflores, San Isidro, Magdalena o Jesús María, siempre priorizando el interés en inmuebles con valor histórico y arquitectónico.
“Queremos caminar a paso seguro y consolidar la marca. Si aparece una buena oportunidad, la vamos a evaluar, pero tampoco estamos desesperados por crecer”, finalizó Luján.
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Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional del Santa. Trabaja en el Diario Gestión desde noviembre del 2021. Laboró anteriormente en la Sociedad Nacional de Industrias y el diario La Industria de Chimbote.







