
La chilena Cencosud, propietaria en Perú de los supermercados Wong, Metro y centros comerciales como Cenco La Molina, apunta a expandir el portafolio de marcas propias de su tienda por departamento Paris utilizando otros activos que hoy son parte de su grupo de comercio minorista a nivel regional. El holding cuenta con operaciones, adicional a Perú y Chile, en Argentina, Colombia, Brasil y Estados Unidos.
En concreto, la compañía planea expandir la venta de diferentes marcas propias de Paris en categorías de vestuario, textil y hogar, en los supermercados de países donde opera, como Perú. El negocio de Paris —que estuvo presente hasta el 2020 en Perú— alberga marcas como Alaniz, Opposite, Aussie.
Dicha estrategia es parte de un plan global del grupo para sus distintos negocios y países donde está presente, bajo el lema “una única empresa, maximizando la escala y las sinergias”, informó Diario Financiero. El objetivo es aprovechar las fortalezas de Paris y sus marcas seleccionadas para potenciar las categorías de vestuario, textil y hogar en los supermercados de la región.

Las razones de la salida de Paris de Perú
En junio del 2020, cuando el Perú afrontaba las consecuencias de la covid19, la tienda por departamento Paris de Cencosud informó su salida del mercado peruano, tras una permanencia de siete años.
La tienda por departamento llegó a alcanzar más de 10 ubicaciones con un área arrendable que superaba los 60,000 m2 en territorio nacional. Su presencia no solo se limitó a la capital del país, sino también a ciudades importantes del interior como Arequipa, Ica y Cajamarca.
En su momento, expertos del sector indicaron a Gestión que la escasa distinción del retailer y la debilidad de su estrategia fueron los factores que detonaron el abandono de la operación en suelo peruano. Destacaron; por ejemplo, la falta de diferenciación, debido a que Paris ofrecía la misma propuesta de valor que Falabella y Ripley, los cuales ya contaban con un público cautivo.
Si bien afirmaron que Paris tenía marcas importantes en Chile, también reconocieron que, en la práctica, no llegaron al mercado peruano. “Las marcas propias que tenían no lograron penetrar y las que sumaron no le dieron la fuerza necesaria. Un ejemplo, Falabella trajo La Martina, que al principio nadie la conocía, pero trabajó en ella y la enganchó con el consumidor, lo mismo pasó con Mango”, explicó en aquel entonces Eduardo Herrera, gerente general de la consultora 7GI.







