
El BBVA Perú presentó la actualización de sus previsiones sobre la economía peruana y estimó un 2.9% de expansión para este año, significando una revisión a la baja desde el 3.1% que se proyectada con anterioridad.
Esta revisión de momento se explicaría, principalmente, por el impacto de la crisis del gas natural, cuyo abastecimiento para los consumidores se reestablecería este domingo 14, según anunció el Gobierno.
Como se recuerda, el 1 de marzo, a causa de una deflagración en un ducto en Megantoni (Cusco) que transporta el gas de Camisea, operado por Transportadora de Gas del Perú (TGP), se efectuó un severo racionamiento, reduciéndose hasta un 90% la capacidad del suministro.
El período de afectación planteado desde un inicio es de 14 días y es el lapso que consideró el BBVA para su estimación.
LEA TAMBIÉN: Optimismo empresarial se reduce en verano, pero intención de contratación acelera
“El impacto en el mes de marzo es de 1.8 [puntos porcentuales del PBI] y anualizado es de 0.2 pp”, detalló Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research en Perú, en respuesta a Gestión, en el marco de la presentación de su Informe Situación Perú.
Sin embargo, desde el banco también observaron la presencia de otros dos choques a nivel interno, aunque en diferentes medidas de incidencia. Considerando las previsiones de la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), el impacto sobre la economía en este año sería de entre 0.2 y 0.4 puntos porcentuales.

En tanto, el choque petrolero, por la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Israel contra Irán, golpearía en un 0.1 punto porcentual a la actividad nacional.
“Hay un impacto acotado desde el lado de la producción de 0.1 pp. Se asume que es un conflicto de corta duración, manejable desde lado macroeconómico, aún viendo que se están liberando reservas. Nuestro supuesto es de una duración de cuatro a cinco semanas”, indicó Perea.
Golpe de la incertidumbre política
En este contexto de crisis energética, diferentes expertos alertaron sobre el riesgo de depender de una sola fuente: el gas de Camisea.
Al respecto, Perea observó que las inversiones en estos sectores han continuado dándose, pero no “al ritmo que se quisiera ver”. El economista recogió que la mayor crítica es que están faltando inversiones en exploración de gas.

“Camisea se va a acabar en algún momento. La falta de inversiones en exploración, en parte, está explicado o es un primer impacto visible de la inestabilidad política que inhibe las inversiones de alto riesgo. Adentrarse a invertir en energía no es de bajo riesgo y demanda hacerlo a largo plazo. Necesitamos mucha estabilidad política al respecto”, indicó a este diario.









