
El BBVA Research presentó la actualización de sus previsiones sobre la economía peruana y estimó un crecimiento de 2.9% para este año, una revisión a la baja desde el 3.1% que se proyectó en diciembre último.
Esta actualización se explicaría, principalmente, por el impacto de la crisis del gas natural, cuyo abastecimiento para los consumidores se reestablecería este domingo 15, según anunció el Gobierno peruano.
Como se recuerda, el 1 de marzo, a causa de una deflagración en un ducto en Megantoni (Cusco) que transporta el gas de Camisea, operado por Transportadora de Gas del Perú (TGP), se dio un severo racionamiento, reduciéndose hasta un 90% la capacidad del suministro.
El período de afectación desde el inicio fue de 14 días y es el lapso que consideró el BBVA para su estimación.
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“El impacto en marzo es de 1.8 [puntos porcentuales] y anualizado es de 0.2 puntos porcentuales (pp)”, detalló Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research en Perú, en respuesta a Gestión, en el marco de la presentación de su Informe Situación Perú.
Sin embargo, desde el banco también observaron la presencia de otros dos choques a nivel interno, aunque con diferente incidencia. Aunque aún no se materializa, ya el BBVA Research tiene en el radar su posible impacto en el año.
Considerando las previsiones de la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), el impacto de El Niño sobre la economía en este año sería de entre 0.2 y 0.4 puntos porcentuales.
En tanto, el choque petrolero, por la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Israel contra Irán, golpearía en un 0.1 pp a la actividad nacional.
“Hay un impacto acotado desde el lado de la producción de 0.1 pp. Se asume que es un conflicto de corta duración, manejable desde lado macroeconómico, aún viendo que se están liberando reservas. Nuestro supuesto es de una duración de cuatro a cinco semanas”, indicó Perea.
Otro factor que aparece en este ámbito son las elecciones generales, sobre la que se tiene incertidumbre para toda la primera mitad del año, explicado por el alto número de indecisos. Sin embargo, apuntaron que “se asume que las nuevas autoridades electas no son antimercado, aunque el espacio que tendrán para implementar reformas es acotado”.

Factores favorables para el Perú
En la balanza, los aspectos negativos terminaron incidiendo más que los positivos identificados por el banco. “Estos factores pesaron finalmente más que la visión más positiva que BBVA Research tiene para el crecimiento de EE. UU. y los términos de intercambio de Perú”, indicaron en un comunicado de prensa.
En detalle, Perea apuntó a los precios de los metales como una de las razones favorables para el país. Precisó que, aunque se moderará a lo largo del año, el precio del cobre en promedio será mayor al 2025. La situación del oro también va en la misma línea.
“Hay elemento estructurales y coyunturales que les han dado soporte a estos dos productos tan importantes para nosotros como el cobre y el oro. El precio del cobre promedio va a seguir en niveles muy buenos para la economía peruana. En diciembre [anterior reporte] fuimos conservadores con el precio del metal rojo. Pensábamos que iba a estar alrededor de US$ 4.61 por libra, pero lo estamos revisando a US$ 5.63. En tanto, para el oro, apuntamos US$ 4,800 la onza como promedio del año”, refirió.
Aquí también aparece la incidencia sobre el consumo privado de la liberación de los fondos previsionales, principalmente sobre la primera mitad del año.
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Golpe de la incertidumbre política
En este contexto de crisis energética, diferentes expertos alertaron sobre el riesgo de depender de una sola fuente: el gas de Camisea, en Cusco.
Al respecto, Perea observó que las inversiones en estos sectores han continuado dándose, pero no “al ritmo que se quisiera ver”. El economista recogió que la mayor crítica es que están faltando inversiones en exploración de gas.
“Camisea se va a acabar en algún momento. La falta de inversiones en exploración, en parte, está explicado o es un primer impacto visible de la inestabilidad política que inhibe las inversiones de alto riesgo. Adentrarse a invertir en energía no es de bajo riesgo y demanda hacerlo a largo plazo. Necesitamos mucha estabilidad política al respecto”, indicó a este diario.










