
El turismo en el Perú podría iniciar el 2026 con señales moderadamente positivas. La presidenta de la Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (Apotur), Claudia Medina, estimó que el primer trimestre del próximo año mostraría un desempeño estable y ligeramente superior al registrado en el mismo periodo del 2025, aunque sin un repunte acelerado.
Según explicó, el sector no atraviesa un rebote fuerte, sino un proceso de consolidación gradual de la demanda turística, impulsado por los esfuerzos de promoción internacional desplegados en los últimos meses por Promperú. En esa línea, destacó la mayor presencia del país en ferias internacionales y acciones comerciales en mercados estratégicos.
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“En un escenario conservador, podríamos hablar de un crecimiento de un dígito, entre 3% y 6% respecto al primer trimestre de 2025, siempre que se mantenga la normalidad operativa y la estabilidad interna”, señaló Medina.
Desde la mirada gremial, Apotur observa un mayor interés sostenido por el destino Perú, reflejado en más consultas y una mejor conversión en determinados mercados emisores. No obstante, la dirigente aclaró que este avance aún se encuentra lejos de un crecimiento estructural sólido.
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Turismo y proceso electoral
Consultada sobre el impacto del proceso electoral en la actividad turística, Medina sostuvo que el viajero internacional no define su destino en función de las elecciones en sí, sino de la estabilidad y la seguridad del país. En ese sentido, advirtió que conflictos sociales, bloqueos, manifestaciones o interrupciones de servicios sí pueden generar cautela y afectar la percepción del Perú como destino.
Por ello, subrayó la importancia de mantener el orden interno y una comunicación clara hacia el exterior, evitando escenarios de inestabilidad que deriven en noticias negativas para el turismo.
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¿Regreso a niveles prepandemia?
Respecto a la meta gubernamental de alcanzar los niveles prepandemia del 2019, cuando el país recibió 4.4 millones de turistas, la presidenta de gremio consideró que es un objetivo posible, aunque condicionado a factores clave como la estabilidad política, la continuidad de la promoción internacional, una adecuada gestión de los destinos y la percepción de seguridad.
Bajo ese escenario, proyectó que el 2026 podría cerrar con entre 4.0 y 4.4 millones de visitantes. Sin embargo, remarcó que el enfoque no debe centrarse únicamente en la cifra, sino en atraer un turismo de mayor calidad, con mayor permanencia y gasto, que garantice un crecimiento sostenible.
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Retos para el próximo gobierno
De cara a la nueva administración, Medina indicó que la principal tarea del presidente electo será garantizar seguridad y confianza al visitante. Esto implica reforzar los corredores turísticos, proteger los principales atractivos y contar con un plan permanente de gestión de crisis frente a contingencias sociales, climáticas u operativas.
Asimismo, resaltó la necesidad de sostener la inversión en promoción internacional con una estrategia de descentralización de la oferta, que permita poner en valor destinos emergentes y aliviar la presión sobre los puntos turísticos tradicionales, en coordinación estrecha con el sector privado.
Otro eje clave, agregó, es el fortalecimiento de la infraestructura turística y de transporte, así como la mejora de la conectividad regional. En paralelo, planteó avanzar hacia una gestión moderna y digital de los principales atractivos, como Machu Picchu, priorizando la venta de entradas 100% digital y procesos transparentes orientados a la experiencia del visitante.
Finalmente, la titular de Apotur subrayó la importancia de consolidar el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez como un verdadero hub regional, promoviendo la llegada de nuevas aerolíneas y rutas. “Una mayor conectividad aérea fortalece la competitividad del Perú y facilita el flujo de turistas hacia el país”, concluyó.








