
El clima podría cambiar las reglas de juego en uno de los mercados más importantes para los alimentos de Perú. La mayor variabilidad climática en Europa está afectando la producción de ciertos cultivos, lo que generaría una demanda adicional por proveedores externos.
Así lo detectó el Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL). En detalle, en el sur del Viejo Continente se han registrado periodos de sequías e incendios forestales; mientras que semanas atrás, en Italia y Francia hubo episodios de lluvias intensas, tormentas y granizo.
Protagonistas de la canasta están en la mira
Óscar Quiñones, jefe del Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la CCL, hizo una precisión al respecto: “Debemos considerar que los agroexportadores con mayores oportunidades ante estas circunstancias serán aquellos que ya vienen exportando a ese mercado. De los cuatro productos señalados, tres (arándanos, espárragos y cebollas) se encuentran en el periodo de cosecha y exportación”.
Añadió: “Los envíos aéreos se podrán aprovechar para el caso de los espárragos y los arándanos, pero el mayor volumen se podrá exportar vía marítima, con posibilidades de arribar a destino en unos 25 días, dependiendo de las fechas de embarque y la disponibilidad de los contenedores refrigerados. En el caso de las uvas, la oportunidad se dará a partir del mes de octubre, que empieza la campaña, y con más fuerza hacia los meses de noviembre y diciembre”.
Víctor Ballena, coordinador de Observatorio de Comercio Exterior de la Facultad de Economía de la UPC, coincidió con el gremio y subrayó un antecedente que mantiene la “luz verde” encendida: “Los cambios estacionales han permitido que las exportaciones peruanas de algunos productos agrícolas tengan un buen desempeño en los últimos años. Ahora mismo la alteración climática puede servir para nuevos y presentes mercados de estos productos agrícolas”.
Recordó, en esa línea, que en nuestro territorio existen varias empresas europeas que invierten en la producción del sector: “Esto también puede ser una variable a considerar en el aumento de la exportación”.
Los números también dan cuenta del espacio que ya vienen ganando los cultivos peruanos fuera del país. Según compartieron los expertos, en 2025, las agroexportaciones nacionales hacia Europa alcanzaron los US$ 4,400 millones, impulsadas por arándanos, paltas, uvas, café y cacao. El foco suele ser Países Bajos, que actúa como plataforma de redistribución, y España.
Solo en el primer semestre de 2026, los cuatro productos bajos análisis —arándanos, uvas, espárragos y cebollas— acumularon US$ 1,388 millones en exportaciones, de los cuales US$ 267 millones tuvieron como destino el mercado europeo.

La “carta”: capacidad negociadora
No obstante, para que el escenario favorable se concrete, los exportadores deberán sortear un reto clave, la logística. Desde conseguir equipos y espacios de carga hasta asumir los costos de los fletes, mencionó Quiñones.
“También debemos tener presente que estamos en una etapa de un fenómeno de El Niño que aún no llega a sus máximos efectos, los cuales podrían darse entre los meses de noviembre de 2026 y marzo del 2027″, sostuvo.
Por ello, expresó el experto, se requiere comprometer únicamente volúmenes respaldados por producción real y garantizar, así, el cumplimiento de los estándares exigidos por los compradores europeos.
“Esta oportunidad debe sustentarse en calidad, continuidad y trazabilidad. No se trata únicamente de contar con un producto disponible, sino de garantizar que pueda llegar al mercado europeo en las condiciones y tiempos requeridos”, dijo.
Por su parte, Ballena remarcó que si Perú mejora su aspecto logístico y aumenta su capacidad negociadora, “puede convertir esta dinámica en algo sostenible” y dejar de ser meramente circunstancial como, en este caso, una respuesta a la variación climática. Además, hizo hincapié en que, desde la lógica social, aumentar el volumen exportado significaría el incremento del empleo en zonas rurales, sobre todo en los sectores de transporte y comercio.
Bill Gee, profesor de Economía y Finanzas de ESAN University, lo resumió: “[La oferta agroexportadora] está preparada en algunos productos, pero no tiene una capacidad ilimitada de respuesta. Perú cuenta con una oferta agroexportadora consolidada, pero en el corto plazo la producción agrícola es relativamente rígida. Por eso, ante un shock de demanda, el principal límite será la disponibilidad real, la logística y el cumplimiento sanitario”.

¿Competidores a la vista?
Chile, apuntó Quiñones, es uno de los principales competidores exportadores de uvas y arándanos. “Incluso hay países del norte de África que podrían aumentar su participación en el mercado europeo”, refirió.
Gee también observó esta arista: “Perú compite por esa demanda con otros grandes exportadores agrícolas. Un aumento del precio europeo no garantiza automáticamente mayores ventas peruanas: dependerá de quién pueda ofrecer volumen, calidad, continuidad y menores tiempos de entrega. La oportunidad existe, pero la participación de mercado hay que ganarla”.
No obstante, Ballena explicó que, como los precios tienden a subir por una cuestión de escasez, es normal que la demanda sea direccionada a varios mercados productivos: “Todo dependerá de la capacidad negociadora y la disponibilidad productiva. En ese punto, el Perú tiene una mejor posición productiva a nivel regional”, aseguró.

Redactora de Economía en Gestión. Periodista nacida en Piura, con ocho años de trayectoria profesional y experiencia en edición y corrección de textos.







