
Todo peruano debería analizar los factores que mencionaremos en el presente artículo antes de confiar sus ahorros a una entidad financiera, ¿qué elementos se deben poner sobre la mesa?
Lo primero a corroborar si la empresa está supervisada por la SBS y si está cubierta por el Fondo de Seguro de Depósitos (FSD).
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Recientemente, la SBS elevó el monto máximo de cobertura del FSD a S/ 117,200, es decir, en caso la persona posea S/ 120,000, existe una diferencia de S/2,800 que no está cubierta si quiebra la entidad financiera.
El FSD protege por persona y por institución. Si el individuo cuenta con depósitos en el banco A y en el banco B, en cada compañía puede ahorrar hasta S/ 117,200 y estarán resguardados (serán pagados por el FSD) en caso de default.

Pero, dando un paso atrás, si el ahorrista no quiere preocuparse sobre una eventual bancarrota del banco donde depositó su dinero, debería tener en cuenta algunos datos importantes.
Por ejemplo, debe verificar la solvencia patrimonial, reflejada en el índice de capital global.
Dicho indicador, que la SBS pone a disposición del público, mide si el banco posee suficientes fondos como para asumir posibles imprevistos de forma inmediata.
Además, la persona debe evaluar qué tan elevado es el indicador de cartera atrasada, o más conocido como el índice de morosidad. Un dígito muy alto debería ser sopesado por el consumidor antes de efectuar cualquier depósito. Mientras el indicador sea holgado, más relajada puede estar la persona.
Para Ronald Casana, representante del Colegio de Economistas de Lima, si la institución financiera presenta un índice de morosidad de dos dígitos, el ahorrista la debería descartar.
Otro índice a evaluar es la rentabilidad patrimonial o ROE. El ahorrista debería asegurarse de que los resultados sean positivos en los últimos periodos, y tener cierta preocupación si la institución viene presentando más bien periodos de resultados negativos.

Para Casana, el indicador más relevante es el ROE, que se calcula dividiendo el beneficio neto entre el patrimonio. “Lo ideal es un ROE mayor, porque significa que es una entidad rentable, que ha sido buena para sus accionistas, y que va a repartir utilidades a su personal”, explicó.
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Finalmente, también se debe considerar qué tan buena es la calificación otorgada por una agencia de clasificación de riesgo.
A mejor calificación, menor probabilidad de que la institución financiera pueda caer en default, explicó Casana.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.








