
El oro pulverizó ayer marcas previas al superar la barrera psicológica de los US$ 5,000 en medio de crecientes temores de los inversionistas a amenazas que se ciernen sobre los mercados financieros internacionales, ¿cómo repercutió a nivel local?
Un cúmulo de riesgos se sucedieron en las primeras semanas de este 2026, algunos que recrudecen pero que están latentes desde hace más de un año y otros de reciente desarrollo pero igual de virulentos, y empujaron al metal dorado sobre los US$ 5,100 en la víspera, aunque al final cerró la sesión en US$ 5,079.
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En lo que va del año el oro avanza 14% y en los últimos 12 meses, 83%.
En las jornadas previas, el metal dorado recibió impulso de la inquietud de los mercados sobre una eventual intervención conjunta de EE.UU. y Japón sobre el yen, que la semana pasada arañó las 160 unidades por dólar, cotización que trajo a colación un episodio crítico que soportó esa “moneda dura” asiática en el 2024 y que desencadenó, en ese momento, la acción de las autoridades niponas para frenar la depreciación.
Hoy el rumor es que, cuando menos, ya ha habido alguna “intervención verbal” de EE.UU. para contener la baja del yen, que ayer se cambió en 155 unidades por dólar, con cierta estabilización.
Pero las oscilaciones de la moneda japonesa y la necesidad de intervención del mercado cambiario parecería ser apenas la punta del iceberg de un problema que se viene incubando en los últimos años y que, de materializarse, puede poner en zozobra a Wall Street y otros mercados desarrollados y emergentes.
Un indicio de ello es la fuerte caída de los bonos tokiotas de largo plazo, como los que vencen en 40 años, cuyas tasas de interés suben a niveles más altos en décadas, reajuste que responde a la posibilidad de una generosa expansión fiscal en ese país para contrarrestar la debilidad económica, escenario que desequilibraría aún más los mercados de renta fija en economías desarrolladas, ya abrumadas por el elevado endeudamiento gubernamental.

Cierre
A los nubarrones sobre el país del “sol naciente” se añade un posible cierre del Gobierno de EE.UU., a fin de enero, por la oposición del partido demócrata a aprobar el paquete conjunto del financiamiento, pues busca que lo correspondiente a seguridad nacional se vote por separado, luego del desborde de violencia de fuerzas federales contra inmigrantes en Minnesota, que deja dos víctimas estadounidenses hasta el momento.
La nueva amenaza arancelaria de la administración de Donald Trump, esta vez contra Canadá, a la que adelantó que impondrá una tasa de 100% si llega a finiquitar un acuerdo comercial con China, encendió las alertas; así como la falta de certeza sobre como concluirán las negociaciones entre EE.UU. y la OTAN en torno a Groenlandia.
En medio de todos estos catalizadores subyace un dólar debilitado a nivel global (-1.26% en lo que va del año), que orilla a los inversionistas a buscar refugio en metales preciosos, como el oro y la plata. Esta última escaló ayer 12% a US$ 110 la onza y acumula un alza de casi 50% en lo que va del 2026.
A la par, bancos de inversión como Goldman Sachs elevaron su proyección a al menos US$ 5,400 la onza del oro al cierre del año. Previamente, este consideraba US$ 4,900.

Bolsa
En este escenario, la Bolsa de Valores de Lima (BVL), en la que tienen particular relevancia las auríferas, trepó ayer 3.15%, la mayor alza del Índice General en más de dos años (desde el 14 de diciembre del 2023). Acciones ligadas al oro descollaron, como las de Buenaventura, Nexa y PPX, con aumentos de hasta 10% en la jornada.
“El oro actúa como refugio ante cualquier hecho de incertidumbre y hoy están sobre la mesa eventos geopolíticos importantes como Venezuela, Groenlandia, Canadá, un ruido de nuevo muy fuerte de aranceles (de Trump) a Europa, y el carry trade en Japón (tomar deuda en yenes a tasas bajas para invertir en otros instrumentos en otras divisas con mayores retornos) tampoco es menor”, manifestó Jorge Ramos, chief capital markets & investor relations officer de Fibra Prime.
“Durante el 2025 todos pensaban que el rally del oro estaba más cerca de su fin que de su inicio, pero hoy estamos frente a señales más claras de tasas de interés más bajas en EE.UU. Eso es porque la política de la Fed podría ser más ‘dovish’ (expansiva) este año y la inflación se mantiene estable”, sostuvo Luis Ramos, gerente de estrategia de renta variable de LarrainVial Research.
Las perspectivas de menores tasas de interés es lo que impulsa principalmente el precio del metal dorado, consideró. Además, señaló que existen riesgos que reflejan una debilidad institucional en EE.UU. y que afectan al sector privado, como el intento de establecer un límite a las tasas de interés de las tarjetas de crédito o el anuncio de compra de bonos para reducir el costo de las hipotecas.
“El mundo está manteniendo su tendencia de diversificación fuera de Estados Unidos. El escenario es bastante constructivo entonces para el oro”, resume el gerente de LarrainVial.
Ambos expertos coinciden en que el oro podría mantener los niveles actuales. Sin embargo, advierten que si se alivian las tensiones geopolíticas, sufriría caídas.
Pusieron énfasis, además, en que los inversionistas deben mantener una postura de diversificación, incluyendo al oro dentro de sus carteras con una participación de entre 10% y 20%.
De acuerdo con Ramos, de Fibra Prime, si bien es difícil estimar cuál es el ticket de quienes invierten en oro, suelen hacerlo como en 20% de su portafolio, es decir, si su cartera es de US$ 2,000, colocan US$ 400 en el oro.
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Acciones suben a mayor ritmo que el metal
Si bien el oro escaló ayer 2.1%, una compañía como Buenaventura subió 10% en la BVL. Según Luis Ramos, de LarrainVial, ello obedece a que, sobre todo cuando se tiene una continuidad en el alza del metal, el mercado asume que la variación porcentual en los precios de venta es mayor a la de los costos.
Por tanto, se prevé que las compañías pueden expandir el margen de ganancia.
“Cada mejora en la utilidad es una mejora también en el potencial retorno por dividendo, en la capacidad de creación de valor de la compañía y, por ende, en el valor de la acción”, añadió.

Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.









