Comprar una vivienda es una de las decisiones financieras más importantes para una familia. Algunos contextos como el aumento de las estafas inmobiliarias u obras inconclusas, pueden generar mayor cautela.
En ese escenario, Geraldo Arosemena, managing director de TMF Group para Perú y Bolivia, recomienda no solo evaluar el precio o la ubicación del inmueble, sino también la estructura financiera del proyecto inmobiliario.
“Cuando una familia decide invertir en una vivienda, no solo está comprando un bien, está colocando una parte importante de su patrimonio. Por eso es clave revisar qué mecanismos existen para asegurar que los recursos del proyecto se administren de forma ordenada y transparente”, explica.
Por su parte Diego Mallqui, CEO de Finniu, refirió que otra alternativa es el flipping inmobiliario. “En la Lima Moderna, la compra y remodelación de viviendas está generando retornos superiores al 18% anual, con tiempos de absorción de apenas 95 días pese al ruido electoral”, subrayó.
Qué revisar antes de invertir en un proyecto inmobiliario
En los últimos años, distintos casos de proyectos inmobiliarios que han enfrentado problemas financieros o que no se han concluido según lo previsto han llevado a los compradores e inversores a analizar con mayor detalle quiénes participan en el desarrollo de un proyecto antes de apostar por él.
“Hoy el comprador no solo debe evaluar el precio o la ubicación del inmueble. También revisar quién es el promotor del proyecto, quién lo financia y qué institución administra los recursos. La solidez de los actores involucrados es un factor clave para reducir riesgos en inversiones de largo plazo”, señala Arosemena.
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Entre los factores que el especialista recomienda considerar destacan:
- Trayectoria del promotor o desarrollador inmobiliario, incluyendo proyectos ejecutados previamente y su reputación en el mercado.
- Entidad financiera que respalda o financia el proyecto, lo que puede aportar mayor solidez a la operación.
- Experiencia del fiduciario que administra el fideicomiso, cuya capacidad técnica es clave para garantizar la correcta administración de los recursos.
- Estructura financiera del proyecto, que permita supervisar cómo se utilizarán los fondos durante la ejecución de la obra. Punto clave, en la medida que los fondos ingresen al proyecto A y no sean desviados a otro proyecto por el promotor, el riesgo de incumplimiento disminuye muchísimo.
- Tipo de fideicomiso constituido para el proyecto, sobre todo, validando que su estructura contemple mecanismos de control y administración de flujos que contribuyan a resguardar los recursos ante eventuales incumplimientos.
“El comprador no sólo debe conformarse con un fideicomiso sobre la tierra a favor del banco sponsor o fondo de inversión; sino que debe verificar que el fideicomiso abarque los flujos de venta. Es decir, que el dinero que uno entrega como comprador ingrese a una cuenta del fiduciario y no del desarrollador inmobiliario, con la finalidad que los flujos sean canalizados al proyecto”, destaca Geraldo Arosemena.
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