
En el tramo final de un proceso electoral sui generis marcado por el desgano de la ciudadanía, que mira de soslayo a su desacreditada clase política y se preocupa más en cómo cubrir la canasta familiar, otros agentes económicos también tienen sus propias tribulaciones.
Liberales, conservadores, socialistas, centristas y radicales componen la amplia baraja de candidatos que pugnan por la presidencia, 35 aspirantes que atomizarán los comicios, cifra inédita que tendrá consecuencias en el equilibrio de poderes del quinquenio por venir, advierten los politólogos.
Pese a su variopinta extracción, todos ellos tienen una base común que ha sido identificada por los analistas del mercado y del sistema financiero como uno de los principales riesgos de estas elecciones: el populismo.
Esta tendencia, endémica en la política peruana, se empoderó y exacerbó desde el inicio de la pandemia, con Gobiernos sucesivos que, con cada vez menor respaldo en el Congreso, tuvieron que transigir con este y promulgar leyes dispendiosas del erario y, en algunos casos, nocivas (por ejemplo, la extensión del Reinfo en la minería).

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Populismo en todos los candidatos
BBVA Research señaló que, en mayor o menor grado, el populismo está presente en los planes de gobierno de todos los candidatos. “Hay populismo, en general, en todos los partidos”, dijo Hugo Perea, economista jefe del banco, quien mostró como esa corriente se extiende tanto en los postulantes pro estado (de izquierda) como en los pro mercado (de derecha).
Según el banco y los agentes bursátiles, el escenario base de los inversionistas es que se mantengan los lineamientos de mercado tras los comicios, con un candidato elegido de derecha o no antimercado. Pero la ideología política no es, hasta este momento, antes de la primera vuelta, lo que más inquieta a los inversionistas.
La destitución de José Jerí –y posterior toma de mando de José Balcazar- podría intensificar aún más el sentimiento antisistema y aumentar las probabilidades de que un candidato externo o populista gane fuerza en las últimas etapas de la campaña, advirtió Fitch.
Aún sin esa premonición de la clasificadora, el economista Enzo Defilippi consideró que, por ejemplo, ni Keiko Fujimori ni Rafael Lopez Aliaga han dado señales claras de compromiso con la responsabilidad fiscal, y refirió que sus actuales bancadas congresales votaron a favor de leyes que otorgan beneficios a los trabajadores CAS y de “otras abiertamente populistas que representan un forado en las cuentas públicas del Estado Peruano”.

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Lo que más inquieta a inversionistas extranjeros y locales
En un foro de la Bolsa de Valores de Lima, el gerente de estrategia de renta variable de LarrainVial Research, Luis Ramos, abordó los puntos que más inquietan a los inversionistas extranjeros y locales.
Que el candidato que gane las elecciones “sea de izquierda o derecha es irrelevante, lo más importante es qué tan populista sea, al aroma a populismo es algo que vamos a terminar sintiendo”, dijo.
Si bien, durante el próximo Gobierno el riesgo de cambio en la Constitución será acotado por la fragmentación partidaria y bicameralismo, el problema es que el modelo económico puede cambiar con una votación por mayoría simple en el Congreso, “con la bandera común del populismo” en leyes como los retiros de AFP; incertidumbre regulatoria en minería, como el Reinfo, y gasto público sin financiamiento, sostuvo Ramos. Ese status quo puede causar inestabilidad en los próximos cinco años, añadió.
No obstante, acotó que dos anclas serían un senado que contrapesaría al Ejecutivo y una política monetaria en la que prevalece la tecnocracia y sobre la que no existe ánimo de la mayoría de partidos por descarrilarla.
El populismo es un temor latente entre los inversionistas ante las medidas que se han tomado entre Ejecutivo y Legislativo en los últimos años, y que se traducen en un crecimiento económico de 3%, cuando debería ser el doble, afirmó el head de research de Kallpa SAB, Marco Contreras.

¿Quién pagará la farra populista de los próximos cinco años?
Las leyes populistas afectan la estabilidad de las finanzas públicas, las reglas fiscales y el financiamiento del sector privado y del propio Estado, manifestó Marco Contreras, de Kallpa SAB.
Las medidas populistas no solo implican gasto público sin sustento, sino también otros excesos como los retiros de fondos de AFP, algo que puede darse también con el próximo Gobierno, sin distingo de su línea política, sostuvo.
Ello daña la liquidez que es vital para el mercado de capitales y el financiamiento, por lo que desde el 2021 la participación de extranjeros en la bolsa ha bajado continuamente, dijo.
El retiro de los foráneos, a su vez, se traduce en menos fondos para financiar proyectos grandes, por lo que el acceso a esos recursos se encarece vía tasas de interés más altas. Ese mayor costo eleva el servicio de deuda para el Estado y privados, y les resta recursos para atender otros requerimientos.
Esto, junto con las normas populistas de gasto público, como las 11 que aprobó recientemente el Congreso, sin ninguna oposición del Ejecutivo, y que demandan S/ 11, 000 millones del presupuesto cada año -según el Consejo Fiscal-, obligarán al Estado a reasignar partidas y restar fondos, por ejemplo, para servicios primordiales como educación, salud o seguridad.
Sin servicios estatales eficientes o de calidad, familias y empresas deberán costear de su propio peculio, por ejemplo, sistemas y equipos para protegerse de extorsiones y de la delincuencia en general, gasto en el que no tendrían que incurrir si el Estado cumpliera a cabalidad con su obligación de garantizar la seguridad interna.

Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.








