
Casi todos los mercados e instrumentos financieros fueron remecidos ayer, mientras que los estrategas de fondos de inversión y bancos buscaban una brújula en medio del desasosiego e incertidumbre que ocasiona la guerra en Irán, ¿qué proyectan los analistas?
La falta de certeza sobre el devenir del conflicto bélico, conforme este se expande geográfica y temporalmente, con el petróleo superando ayer los US$ 85 el barril, por primera vez desde junio del 2024, despeñó ayer a los activos a nivel internacional.
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Las bolsas de Europa cedieron entre 3% y 4.5%; Tokio, 3% y algunos índices de Asia, 4%. Wall Street, que el lunes pareció resistir, sufrió caídas de entre 0.8% y 1.8%. En la región, las bolsas declinaron 3%, y la de Lima, -3.78%
Los metales acusaron la embestida, con el cobre depreciado en casi 2% a US$ 5.84 la libra; la plata, en -7%, y el oro, hasta ayer fortalecido por su condición de activo refugio, bajó 3.7% a US$ 5,113 la onza, aunque para los analistas, se trató de un movimiento técnico propio del mercado, por lo que retomará fortaleza en las próximas jornadas.
Lo único que se mantuvo a pie firme y ganó bríos fue el dólar que, ante una cesta de principales monedas, avanzó 0.44%. En el Perú, saltó bruscamente de S/ 3.364 a S/ 3.420, o en 1.66%, la mayor alza diaria en cuatro años (desde febrero del 2022), según datos del Banco Central de Reserva (BCR).
El dólar, cuyo predominio global fue cuestionado desde que comenzó el Gobierno de Donald Trump, por las medidas comerciales y migratorias que afectarían el crecimiento de EE.UU., recobró en las últimas semanas y, sobre todo, desde que se reanudó la confrontación contra Irán, su sello de seguridad, al que los atribulados inversionistas recurren en tiempos complejos.
Evolución del precio del dólar (S/)

Consenso
Y el de ahora, en el Medio Oriente, lo es, a tal grado que está debilitando la capacidad de los mejores predictores del mercado para descifrar la duración y resultado de la guerra que iniciaron EE.UU. e Israel contra Irán el pasado sábado.
Hasta el lunes, por amplio consenso, el mercado internalizaba un conflicto de rápida resolución, por lo que sus efectos serían asimilados sin causar gran estropicio. Pero ayer, en la medida en que se sucedían los ataques de uno y otro lado, los inversionistas comenzaron a dudar de sus iniciales proyecciones.
Motivos no les faltan, pues se detectan contradicciones en los anuncios de EE.UU. e Israel, que el domingo declaraban que sus fuerzas aéreas habían logrado amplia superioridad sobre los cielos de Irán y del golfo en general, pero poco después siguió una retahíla de contraataques del régimen islámico sobre Israel, bases militares estadounidenses en varios países de la región, puertos, complejos energéticos estratégicos, ciudades y hoteles de lujo de naciones neutrales al conflicto, como Dubai-EAU.
Parte de los gestores de inversiones, al propagarse las agresiones en la región –que es uno de los claros objetivos de Irán–, ahora revisan su visión de que la solución se dará en el corto plazo.
Más argumentos para ello encontraron en los últimos acontecimientos.
“No tienen (Irán) armada. Está inutilizada. No tienen fuerza aérea. Está inutilizada. No tienen detección aérea, está inutilizada. Su radar está inutilizado. Y prácticamente todo está inutilizado”, aseveró ayer Trump.
Pero, casi de inmediato, Irán respondió con ataques al consulado estadounidense en Dubai. Antes de ello, EE.UU. ya había cerrado sus embajadas en Líbano, Arabia Saudita y Kuwait, a la vez que instaba a sus ciudadanos a abandonar con urgencia 14 países del Medio Oriente.

Catalizador
El conflicto se agrava e intensifica porque el mercado estima que solo se extenderá por un periodo corto, pero los eventos que se suceden le restan claridad al desenlace, afirmó a Gestión el vicepresidente de estrategia y gestión de portafolios de Rímac Seguros, Javier Gamboa.
“Incluso Trump ha dicho figurativamente que esto puede durar por siempre. Irán contraataca y no hay claridad; hay presión por todo lados”, expresó.
Ante tales vacilaciones, prevalece el risk off o aversión al riesgo de los participantes del mercado, que se vuelcan al cash, o sea a los dólares, como refugio, detalló.
En ese marco, aseveró que la variable clave y gran catalizador es el precio del petróleo, pues si su incremento fuera sostenido será inflacionario a nivel mundial, incluido Perú.
“Hay países que dependen mucho del petróleo de Irán, como China, que le compra el 50% de lo que consume. Sea que el estrecho de Ormuz esté bloqueado fácticamente o físicamente, los países que dependen van a tener menor crecimiento económico, como China. Y si esta se afecta, las economías emergentes se desacelerarán”, advirtió el ejecutivo.
En efecto, aunque Irán no ha dispuesto, formalmente, el cierre del estrecho, sí amenaza a los buques transportadores, por lo que las mismas navieras se rehúsan a atravesarlo en condiciones de guerra. Por ello, los países del golfo pérsico, como Irak, han comenzado a reducir la producción del crudo.
Pese a que Gamboa, al igual que el consenso del mercado, considera que la crisis se resolverá en plazo breve, reconoce que hoy la incertidumbre impera. “Hay preocupación. Puede que esto se desvanezca mañana, pero se ha visto respuestas muy agresivas de Irán. Hay varias ciudades en Medio Oriente comprometidas y eso genera preocupación, porque si esto escala habrá desaceleración global”, añadió.
No obstante, reafirmó que, ante la necesidad de Trump de no causar un repunte del precio de la gasolina en su país que deteriore la confianza del consumidor y ponga en riesgo las posibilidades republicanas en las elecciones legislativas en noviembre, la guerra podría cesar rápidamente.
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Si esta proyección se cumple, el dólar podría regresar pronto a S/ 3.35; pero sí se extiende por más semanas, la divisa escalará paulatinamente hacia S/ 3.50, dependiendo de qué tanto intervenga el BCRP para evitar una subida rápida, como ayer, cuando vendió swap cambiarios, dijo.

Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.








