
Desde la madrugada del martes 18 de agosto, un fuerte oleaje anómalo golpeó el Lago Titicaca, afectando jaulas de truchas, embarcaciones y puertos, quedando la producción acuícola seriamente dañada en cinco provincias de la región Puno.
El director de la Producción del Gobierno Regional de Puno, Wilman Mendoza Quispe señaló que “las entidades no adoptaron medidas preventivas”, pese a que el sistema meteorológico alertó el evento con uno o dos días de anticipación.
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Según Mendoza, un oleaje de esta magnitud no se había registrado en los últimos años. El Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) Puno no tenía protocolos específicos para responder ante este tipo de emergencia lacustre.
Las autoridades estiman pérdidas aproximadas de 200 toneladas de trucha en El Faro de Pomata, provincia de Chucuito –Juli. El impacto económico será determinado cuando concluyan las evaluaciones municipales.

Impacto a productores
Los productores de Chucuito-Juli, Huancané, Puno, Moho y El Collao-Ilave resultaron afectados. También sufrieron daños pescadores, propietarios de embarcaciones y operadores de puertos.
El funcionario explicó que no tienen presupuesto propio para apoyar a los productores afectados, mientras el recorte de recursos limita una respuesta inmediata. Por tal razón pidió a las autoridades nacionales a intervenir ante las pérdidas de la producción de truchas.
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Los productores tampoco cuentan con seguros para sus criaderos, embarcaciones y peces; la ausencia de cobertura agrava las pérdidas y mantiene pendiente una demanda planteada durante varios años.
Las evaluaciones municipales determinarán la cantidad de truchas perdidas y los daños en infraestructura. Con esa información se definirán medidas para reactivar a los productores acuícolas.







