
En los últimos días, una decisión desde el Ejecutivo marcaría fuertemente al país. El presidente José María Balcázar indicó que se encuentra evaluando la decisión para dar el visto bueno de la compra de aviones de combate para las Fuerzas Armadas a Estados Unidos.
“Estoy conversando con el premier José Luis Arroyo para ver la toma de una decisión sobre este tema que es importante y que implica un endeudamiento para el país muy enorme”, indicó el mandatario.
Esta decisión ha generado diversas reacciones como por ejmplo,la de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), que expresó su preocupación y advirtió que esto podría afectar la percepción internacional del Perú.
LEA TAMBIÉN: Balcázar evalúa poner en pausa la compra de aviones F-16: “Lo dejaríamos para el nuevo gobierno”
“Si negocian de mala fe con Estados Unidos y socavan los intereses estadounidenses, tengan la certeza de que como representante de la Administración Trump utilizaré todas las herramientas disponibles para proteger y promover la prosperidad y la seguridad de nuestro país y la región”, indicó.
Como se recuerda, el Gobierno peruano planeaba ejecutar la firma de un contrato para la adquisición de aeronaves F-16, una operación de alto impacto económico y estratégico para el país. La operación contempla la compra de 24 aviones a la empresa Lockheed Martin. El acuerdo estaba previsto para firmarse el 17 de abril y está valorizado en aproximadamente 3,500 millones de dólares.
LEA TAMBIÉN: Gobierno transfiere a la FAP otros S/ 522 millones para compra de aviones de combate
Impacto en la relación con Estados Unidos
La decisión del presidente José Balcázar de suspender la compra de aviones F-16 para la Fuerza Aérea del Perú provocaría un grave golpe a la relación bilateral con Estados Unidos y a la noción de la política de Estado que tiene el país.
El excanciller e internacionalista Miguel Rodríguez Mackay lamentó que un proceso avanzado para la adquisición de un sistema de armas, concebido como decisión estratégica de largo plazo, haya sido frenado por razones que atribuyó al temor, la inseguridad y criterios ideológicos del gobierno de transición.
A su juicio, al no distinguir entre coyuntura gubernamental y política de Estado, el Ejecutivo “le da la espalda a un país que nos ha dado la frente”, en referencia a el gobierno del país norteamericano había otorgado al Perú el estatus de socio principal no miembro de la OTAN.
La suspensión de este proceso de compra podría enfriar de manera significativa el vínculo con Estados Unidos con posibles efectos que trascienden el ámbito militar. Recordemos que Estados Unidos concentra un poder determinante en los circuitos económicos y comerciales internacionales, por lo que un deterioro en la confianza podría traducirse en llamados a “enfriar” las relaciones del Perú con distintos mercados.
En ese contexto, ese estatus geopolítico que implicaba un acercamiento especial en defensa y otras áreas puede “congelarse” o perderse, ya que Washington podría interpretar la decisión como un gesto de desconfianza o deslealtad.
“Vamos a perder nuestra vinculación con un país que desde el comienzo nos mira auspiciosamente, como por ejemplo el puerto espacial en el norte del Perú. ¿Qué ganas le va a quedar a Estados Unidos para empezar a crear las condiciones y que el Perú esté a la vanguardia en el desarrollo espacial y ultraterrestre?”, indicó Mackay.
Rodríguez Mackay tomó como referencia la declaración del embajador estadounidense Bernie Navarro, quien habló de actuación de “mala fe” en la negociación, y subraya que este término es muy grave en la cultura política de Estados Unidos.

A partir de ello, el Perú correría el riesgo de pasar de ser considerado un “país amigo” a ser ignorado o incluso tratado como un posible adversario, con la consiguiente cancelación o congelamiento de prerrogativas como:
- Tratado de Libre Comercio y ventajas comerciales.
- Régimen de visas (incluyendo eventuales restricciones para autoridades y ciudadanos).
- Limitaciones o frenos a proyectos de cooperación estratégica, tecnológica y militar.
El excanciller remarcó que no hubo razones fundadas ni discrepancias sustantivas que justificaran frenar el acuerdo, luego de que las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Defensa desarrollaran un expediente técnico y compararan ofertas en Suecia, Francia y Estados Unidos. En ese contexto, calificó la decisión de detener la compra como un “mal comportamiento del poder político”, que podría terminar pasándole factura al país.
Hay quienes podría interpretar esta situación como una debilidad de Estados Unidos la cual podría aprovechar China para aumentar su presencia en el Perú. Sin embargo, para Rodríguez Mackay este escenario se puede descartar. Estados Unidos, según Rodríguez Mackay, sabe cómo manejar estas crisis con países socios.
“Hemos visto en el caso de Panamá y otros más. Saben que ellos, ante una situación como la que hemos visto, tampoco pueden sacar el garrotazo. Hay cosas que no están en el control y le puede pasar lo mismo a China en escenarios parecido”, añadió.
LEA TAMBIÉN: Chile apunta al F-35: un avión más avanzado que el modelo que evalúa la FAP
¿Y en el ámbito comercial?
Perú se arriesga a un deterioro en su relación política y comercial con Estados Unidos tras la postergación de la compra de aviones de combate a la empresa Lockheed Martin, advirtió el analista en temas de seguridad y defensa Andrés Gómez De la Torre.
Esta decisión afecta uno de los ejes centrales de la gestión del embajador estadounidense en Lima, Bernie Navarro, que para la operación era de alto interés para Washington en un contexto de competencia geopolítica.
La licitación de aeronaves enfrentaba a la propuesta estadounidense con ofertas de origen europeo, de Suecia y Francia específicamente, países miembros de la OTAN. En ese contexto, la disputa se registraba, a su vez, en medio de una relación tensa entre el gobierno de Donald Trump y una OTAN de perfil europeísta, lo que otorgaba a la compra de aviones una carga estratégica mayor.
“El proceso que había para adjudicar la adquisición se llevó prácticamente hasta el final. Ha habido grandes contradicciones del punto de vista presidencial de las autoridades del Poder Ejecutivo que han alimentado excesivamente las expectativas norteamericanas y ahí está el resultado de esta impericia”, acotó De la Torre.
Sobre el impacto comercial, el analista en temas de seguridad y defensa dijo que ante este escenario Washington podría recurrir a su conocido arsenal de retaliación económica. Estados Unidos suele emplear sanciones, aranceles, coerción económica y otras medidas de presión, y que es previsible que tome evalúe qué tipo de respuesta podría aplicar, explicó.
Todo esto dependerá de cómo evolucione la postura del gobierno peruano en los próximos días, en un escenario en el que se habla de ralentizar o posponer la decisión de compra, apuntó.
De la Torre subrayó que, dado el carácter actual del actual gobierno peruano, aún es prematuro definir con precisión la posición adoptará Estados Unidos. Sin embargo, advirtiÓ que no le cabe duda de que habrá algún tipo de respuesta en el plano económico y comercial.









