
Pese a la incertidumbre política, una constante en el país, la venta de vehículos continúa en aumento. Los consumidores buscan autos más baratos en un mercado automotor muy competitivo, por lo que la importación de estos se ha mostrado como una opción para la búsqueda del vehículo ideal.
Uno de los principales riesgos de estas unidades es que carecen de trazabilidad y respaldo oficial, ya que al no pertenecer a la red autorizada de la marca suelen no tener historial técnico validado, ni acceso a campañas de servicio, lo que puede afectar gravemente la seguridad de los ocupantes.
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¿Por qué algunos optan por canales no oficiales?
Según la tendencia en este tipo de modalidad, quienes optan por importar vehículos por canales no oficiales suelen buscar principalmente tres cosas:
- Modelos o versiones que no están disponibles en el mercado local.
- Equipamientos o características diferenciadas (más accesorios, tecnología, variaciones específicas).
- Precios aparentemente más competitivos.
“Considerando el riesgo que involucra la compra de esta manera, puede salirte al final más caro. Eso es lo que no se considera. Básicamente es una decisión impulsada por precio, pero que no tome en cuenta la sostenibilidad o la seguridad del producto”, indicó Alberto Morisaki, gerente de Operaciones y Analítica en Asociación Automotriz del Perú (AAP).
Sin embargo, cabe precisar que la importación de vehículos es una actividad altamente regulada que implica diversos riesgos si no se cumple la normativa adecuadamente. Entre los principales, se encuentra:
- Riesgos regulatorios: Los vehículos deben cumplir normas locales sobre emisiones, eficiencia e implementación de dispositivos de seguridad. Si no se ajustan a estos requisitos, la importación puede generar problemas legales y económicos.
- Riesgos aduaneros: Documentación incompleta o incorrecta puede provocar que las unidades sean observadas o rechazadas en aduanas, retrasando o denegando su ingreso al país.
- Inadecuación al panorama local: el vehículo puede no estar adaptado al tipo de combustible disponible, al clima, a la configuración técnica requerida o incluso a la geografía del país, lo que afecta su funcionamiento y durabilidad.
- Riesgos financieros y logísticos: el tipo de cambio, los tiempos de importación, los problemas en la cadena global de suministros y el aumento de los costos logísticos (como los fletes) impactan. Por ejemplo, que el contexto geopolítico (conflicto Estados Unidos–Irán) ha elevado el precio del petróleo y, con ello, los costos logísticos y del combustible.
- Contingencias legales y económicas: al ser un proceso muy regulado, el incumplimiento de alguna exigencia técnica, normativa o legal puede traer sanciones o pérdidas significativas.
Mientras que cuando la importación se realiza mediante plataformas o canales no oficiales, Morisaki explicó que los riesgos no solo aumentan, sino que se vuelven estructurales.

Entre los riesgos se encuentran:
- Pérdida del respaldo de la marca: El vehículo no tiene garantía oficial del fabricante ni respaldo del representante de marca en el país.
- Falta de trazabilidad técnica: No se cuenta con información clara y verificable del historial del vehículo, lo que complica detectar accidentes previos, fallas recurrentes o manipulación de componentes.
- Sin acceso a campañas de recall: En caso de fallas de fábrica que obliguen al fabricante a llamar a revisión a ciertos modelos, el vehículo importado por canal no oficial queda fuera de dichas campañas de seguridad.
- Limitaciones severas de postventa: Puede no haber repuestos disponibles, ni servicio técnico autorizado, ni personal capacitado para atender ese modelo específico. Esto se vuelve un problema más grande si el auto se usa en provincias donde la red de talleres es más limitada.
- Posible incumplimiento de estándares locales: El vehículo puede no cumplir con normas nacionales de seguridad o de emisiones, lo que incrementa el riesgo para el usuario y genera posibles problemas legales.
“Cuando es una importación estándar, de alguna manera a través de una empresa que se encarga de importar un representante de marca, el riesgo es controlado. Pero cuando ya pasa a este tipo de plataformas no oficiales, es un riesgo ya estructural, que puede afectar. la vida útil del vehículo, toda la vida útil”, explicó Morisaki.
Adaptación al mercado
Asimismo, los vehículos actuales no son solo componentes mecánicos, sino que integran hardware, software, conectividad y servicio postventa. Los vehículos se conectan con la fábrica y tienen historial de recorrido, funcionalidades que no estarán disponibles en un vehículo importado por canal no oficial porque el proveedor oficial no lo reconocerá ni podrá ofrecer garantía.
Antes de comercializar un modelo, los vehículos se someten a homologación, tropicalización o adaptación al mercado peruano, considerando factores como combustible, pistas, altitud y geografía variada.
Por ello, los vehículos diseñados para otros mercados pueden presentar diferencias en emisiones, combustible, software y calibraciones, y algunos han tenido problemas de adaptación por no haber sido probados adecuadamente para el mercado local.
“Un ahorro inicial puede terminar saliendo menor frente a mayores costos de mantenimiento. Se evalúa la reventa y los tiempos de reparación más largos. Entonces, yo recomendaría que se considere todo eso”, Cesar Antúnez de Mayolo, profesor de Pacífico Business School.
Asimismo, un vehículo importado por canales no oficiales genera más desconfianza en el mercado secundario. Los compradores siempre preguntan sobre el historial de mantenimiento. Además, las garantías actuales son cada vez más extensas, por lo que un vehículo sin garantía oficial tendrá menor valor de reventa.
Por otro lado, las aseguradoras pueden tener observaciones sobre vehículos importados irregularmente debido a la disponibilidad de repuestos. Los vehículos modernos tienen múltiples sensores, cámaras y sistemas electrónicos costosos que, en caso de accidente, no solo requieren reparación, sino también reemplazo de componentes electrónicos caros.
“Los seguros se preocupan mucho por eso, se detienen en sus inconvenientes porque saben lo que se podría venir como contingencia”, señaló Antúnez de Mayolo.
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Recomendaciones para importar vehículos
Como poder advertir, existe un riesgo amplio al momento de importar un vehículo, los cuales incrementan considerablemente si se realiza por un canal no oficial.
Tras este escenario, entre las recomendaciones que señaló Morisaki para los compradores interesados en importar o adquirir un vehículo se encuentran las siguientes:
- Asegurar soporte técnico local: Verificar que exista una red de servicios y talleres autorizados a nivel nacional, especialmente si el vehículo se utilizará fuera de la Lima.
- Revisar disponibilidad de repuestos: Corroborar que haya repuestos en el país para ese modelo, lo que permite un mantenimiento adecuado y oportuno.
- Confirmar cumplimiento normativo: Validar que el vehículo cumpla las normas técnicas, de seguridad y ambientales vigentes.
- Verificar el origen y la documentación: Revisar el VIN (el documento de identificación del vehículo) y asegurarse de que la documentación sea correcta y completa.
- Priorizar canales oficiales y autorizados: Estos garantizan una garantía válida, acceso a campañas de recall, mantenimiento adecuado y respaldo de marca durante la vida útil del vehículo.
- Considerar el costo total: Aunque por vías no oficiales el precio de entrada pueda ser menor, la falta de repuestos, de postventa y de un servicio técnico adecuado puede provocar que, a largo plazo, el vehículo cuesto mucho más de lo que inicial se cotizó.
Antúnez de Mayolo, por su parte, aconsejó también revisar redes sociales para ver quejas y evaluar el nivel de servicio de la red de concesionarios.
Asimismo, precisó que es importante conseguir información pública de referencias de consumidores y todo lo relacionado al vehículo que se quiera importar, aunque en Perú es algo complicado entrar disponibilidad de información como en otros países, por lo que se requiere un poco de esfuerzo.

Bachiller en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza, con seis años de experiencia en prensa radial, escrita, digital e instituciones públicas.







