
La creciente presión sobre los recursos hídricos en el Perú está obligando a replantear la forma en que se gestiona el agua en el país. Especialistas nacionales e internacionales coincidieron en que la seguridad hídrica ya no puede ser vista solo como un tema ambiental, sino también como un factor determinante para sostener la actividad económica y la continuidad de las operaciones productivas.
Ese fue uno de los principales mensajes del “Conversatorio Internacional: Agua, Garantía de Crecimiento Económico”, organizado por Aquafondo, que reunió a representantes de Fondos de Agua de Latinoamérica, especialistas de España y Brasil, así como actores del sector público peruano, entre ellos la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento y el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento.
Durante el encuentro, los participantes señalaron que el agua sostiene sectores clave como la salud, las ciudades y la producción, por lo que continuar gestionándola de manera aislada limita la capacidad de respuesta frente a la crisis hídrica. En ese contexto, propusieron priorizar inversiones en cabeceras de cuenca, infraestructura hídrica y soluciones basadas en la naturaleza.
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“Hoy el agua atraviesa todas las actividades económicas. Si la retiramos de cualquier modelo productivo, simplemente deja de funcionar. Por eso, la conversación ya no es solo ambiental, sino económica”, señaló Mariella Sánchez Guerra, directora ejecutiva de Aquafondo.
Los especialistas también coincidieron en que el principal obstáculo para ampliar soluciones exitosas no es técnico, sino estructural. La falta de financiamiento sostenido, la desarticulación institucional y la débil coordinación entre actores públicos y privados continúan frenando proyectos de mayor alcance.
“Hoy ya no estamos en un momento de diagnóstico, sino de acción. Existen soluciones probadas, pero todavía hay brechas que impiden implementarlas a la velocidad que la crisis exige”, afirmó Andrea Yáñez.
Como ejemplo de inversión sostenida en seguridad hídrica, se destacó el trabajo desarrollado en Arequipa junto a Sociedad Minera Cerro Verde. A través de infraestructura hídrica y el fortalecimiento del consejo de cuenca, la región logró incrementar aproximadamente en 30% su capacidad de almacenamiento de agua en las últimas dos décadas.
“La seguridad hídrica no se construye en el corto plazo. Requiere planificación, inversión sostenida y una mirada territorial que permita generar beneficios para toda la cuenca”, sostuvo Pablo Castañeda, superintendente de Asuntos Públicos de Minera Cerro Verde.
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Finalmente, los expertos coincidieron en que el Perú enfrenta principalmente un problema de gestión del agua más que de disponibilidad total del recurso. La desigual distribución hídrica, las pérdidas en infraestructura y la falta de coordinación institucional continúan limitando la capacidad de respuesta frente a una demanda creciente.
“Estamos en un momento donde no solo necesitamos mejor agua, sino más agua. La presión sobre el recurso es cada vez mayor y eso obliga a replantear cómo gestionamos la oferta y la demanda”, agregó Mariella Sánchez Guerra.







