
Hace unos días, estuve sentado en primera fila en una presentación que hizo la destacada portfolio manager e investigadora Catherine Wood, directora ejecutiva y directora de inversiones de ARK Invest. Wood es una profesional muy respetada en los mercados internacionales y estuvo en Lima promocionando sus fondos de inversión. En este artículo me tomaré la libertad de comentar su presentación y culminaré con el impacto que toda esta revolución tecnológica tendrá sobre la economía de nuestro país.
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Wood es una bull en el mercado. Considera que entre el 2025-2030 habrá innovaciones tecnológicas disruptivas que cambiarán el mundo más aceleradamente de lo que estima el mercado. La inteligencia artificial (IA) será la plataforma de innovación crítica que permitirá todo este dinamismo. Según ARK Invest, en los próximos cinco años, el capex (capital expenditures) en software de IA llegará a ser el 7% del PBI global, lo cual supera largamente lo ocurrido en revoluciones tecnológicas anteriores. Será algo sin precedentes. Entre 1867-1876, el capex en ferrocarriles llegó al 5% del PBI global de ese momento, y entre 1915-1925, el capex en automóviles representó el 3% del PBI mundial en esos años. Entre los años 2000-2020, el capex en software fue entre el 2% y el 3% del PBI terráqueo. Más capex, todo lo demás igual, significa más crecimiento económico.

La demanda por IA aumenta aceleradamente, pues ayuda a resolver problemas con mayor rapidez y eficiencia. La implementación de una red neuronal, que es un método de la IA que enseña a las computadoras a procesar datos de una manera similar a como lo hace el cerebro humano, será una revolución más significativa que la de la electrificación y creará mucho valor. ARK Invest señala que esto tendrá mucha interdependencia con el almacenamiento de energía, multiomics, la robótica, y las blockchains públicas.
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El almacenamiento de energía será clave. A medida que se genere escala, los costos irán bajando y la implementación de tecnología avanzada de baterías permitirá que se desarrolle la movilidad autónoma, que es el movimiento de personas y bienes sin intervención humana directa. Esto transformará el transporte en las ciudades y reducirá el costo de delivery, taxi y transporte en general. Según Wood, para la clase media, tener un carro será la excepción y no la regla.
Los robots humanoides, por su parte, cambiarán la forma de vida de las personas. Hechos a escala, no será caro ser dueño de uno. Los cohetes reusables, por ejemplo, permitirán reducir el costo de lanzar satélites y abrirán la frontera del espacio para el almacenamiento de data de manera más eficiente. Acordémonos que Space X, sale al mercado en el 2026 y que seguramente tendrá un peso muy importante en los índices como el Standard & Poors 500 y el Nasdaq 100.
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La multiómica (o multi-omics) es un enfoque biológico avanzado que integra datos de múltiples capas moleculares. Con esta revolución, el costo de obtener y analizar datos biológicos está cayendo dramáticamente. Todo esto facilitará la investigación médica y la lucha contra las enfermedades, así como el desarrollo de vacunas que cambiarán el mundo.
Asimismo, las blockchains públicas irán ganando adeptos a medida que el dinero y los contratos migren hacia ellas. Según Wood, las criptomonedas, la tokenización de activos y las billeteras virtuales ganarán espacio rápidamente.
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Todo esto implica mayor crecimiento global, más ventas por internet (en el año 2000 el 1% de las ventas retail en Estados Unidos se hacían por internet, hoy es cerca del 20%), economías de escala y eficiencia, mayor retorno sobre el capital y, todo lo demás igual, mayor market cap de las empresas más grandes del mundo que sigan siendo competitivas. El mercado pagará más y más por innovación. En el año 2000, menos del 10% del market cap del mercado era en empresas innovadoras tecnológicas. En el 2025 estaría alrededor del 25%. ARK Invest estima que en el 2030, superará el 50%.
Y es justamente por todo eso que el mercado ha cambiado. El mercado apuesta cada vez más a empresas que serán rentables en los próximos 10 años y no tanto en los próximos 2 años. Por eso, entre otras razones, los ratios precio-utilidad 2026-2027 del mercado ahora son mayores que los que fueron hace 20 años. Es una apuesta a mayor plazo y, por tanto, implica mayor riesgo.
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Y que el ciudadano de a pie no se preocupe tanto. Como siempre, el humano competitivo siempre tendrá trabajo y siempre destacará. Surgirán nuevas profesiones u oficios. Toda esta eficiencia liberará tiempo para leer, aprender, estudiar y trabajar temas que creen valor para uno mismo, la familia, la sociedad y el mundo.
¿Y el Perú?
Toda esta revolución tardará décadas en llegar al Perú. Recién estamos haciendo líneas de metro en Lima, cuando estas ya existían hace más de 100 años en Nueva York. Pero tenemos suerte. Estamos en el lugar correcto en el momento correcto. Le pregunté a Wood cuán intensa es toda esta revolución en cobre. Miró fijamente al auditorio y respondió: “Muy intensa”.
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Todos sabemos que la economía peruana es dependiente del cobre. Todo lo demás igual, a mayores precios, mayor inversión privada de gran escala, mayor producción, mayores ingresos, mayor crecimiento del PBI. Pero no basta con la suerte. Los políticos deben concentrarse en atraer ese capital. Recientemente, en la PDAC, la mayor conferencia minera del mundo, la comunidad minera internacional destacó que Perú no está haciendo su parte para atraer más capital para la minería.
Tenemos que aprovechar estos superciclos económicos y estas revoluciones tecnológicas globales para poner en valor nuestros productos. La exploración, desarrollo y explotación de cobre es clave para traer muchos recursos al Perú, crear empleos y contar con mayores recursos para educación, salud, justicia, seguridad ciudadana, infraestructura, entre otros. Si lo logramos y los estimados de Wood se concretan, el Perú podría crecer al 6% anual sin problemas y reducir la pobreza significativamente.
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Ahora que se vienen las elecciones, esto debería ser el centro del debate. Cómo atraer capital al Perú para beneficiar a la población y reducir la pobreza. Espero que la población vote por plataformas políticas que busquen esto último.
Alberto Arispe es gerente general de Kallpa Securities SAB







