En junio, la pesca produjo 52% menos que un año atrás, mientras la agricultura y la manufactura registraron caídas de 8% y 11%, respectivamente. (Imagen: Andina)
En junio, la pesca produjo 52% menos que un año atrás, mientras la agricultura y la manufactura registraron caídas de 8% y 11%, respectivamente. (Imagen: Andina)

Durante años se ha hablado en de la distancia entre y : los prosperan mientras una parte importante de la economía enfrenta mayores dificultades.

La aparente contradicción tiene una explicación sencilla. Los índices bursátiles no representan a toda la economía, sino principalmente a las empresas más grandes, rentables, buen gobierno corporativo y con acceso a capital. Por eso, los mercados pueden prosperar mientras amplios sectores atraviesan una realidad muy distinta.

El Niño está dejando al descubierto una dinámica parecida en Perú. Está golpeando a sectores con un peso importante en la actividad económica, pero marginal dentro de los principales portafolios de inversión. En junio, la pesca produjo 52% menos que un año atrás, mientras la agricultura y la manufactura registraron caídas de 8% y 11%, respectivamente. La combinación de estos sectores restó cerca de dos puntos porcentuales al crecimiento económico. Aunque representan alrededor de 18.3% de la actividad económica, su presencia en muchos portafolios de largo plazo es inferior al 1%.

Basta revisar qué empresas concentran las inversiones de largo plazo en Perú. Las posiciones más relevantes suelen encontrarse en grandes mineras con ingresos dolarizados, grupos financieros diversificados y empresas de servicios públicos con flujos relativamente estables. Además, una porción importante de los ahorros de los peruanos está invertida en mercados internacionales. Por eso, no resulta extraño que muchos portafolios sigan mostrando rentabilidades de dos dígitos aun cuando la economía peruana enfrenta uno de los eventos climáticos más severos de los últimos años.

Financieramente, son buenas noticias. Los ahorros de millones de peruanos deberían atravesar este episodio con una resiliencia mucho mayor que la economía real. Pero esa misma resiliencia también deja en evidencia que buena parte de los sectores más afectados por El Niño siguen fuera del alcance del ahorro de largo plazo.

Tal vez esa sea la lección más interesante que deja El Niño en el mundo de las inversiones. No que los portafolios hayan resistido mejor de lo esperado, sino que los sectores más afectados por un fenómeno que golpea directamente a la economía peruana tengan una presencia tan marginal dentro de ellos.

En el fondo, conviven dos países bajo las mismas estadísticas: el Perú que produce y el Perú que recibe capital. Esa distancia debe reducirse, y no por decreto. El objetivo no es dirigir el capital hacia activos menos atractivos, sino ampliar el universo de oportunidades donde puede invertirse de manera rentable y responsable.

Cuando eso ocurra, no solo tendremos una economía mejor financiada, sino también mejores portafolios. Más diversificados, con más fuentes de retorno y más representativos del país que los propios ahorristas ayudan a construir cada día. El desafío no es encontrar recursos para financiar el desarrollo, es recuperar las condiciones para comprometer esos recursos durante décadas.

La infraestructura se construye con concreto, acero y tecnología, pero se financia con confianza.

Carlo León es gerente de Renta Fija en Prima AFP.

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