
Frente a El Niño, la diferencia entre anunciar y ejecutar puede medirse en daños evitados. El Gobierno asegura que no llegará tarde, pero el tiempo de la prevención se está agotando y las cifras muestran una distancia preocupante entre el discurso y la capacidad de actuar.
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El Poder Ejecutivo anunció un paquete de S/ 800 millones: S/ 450 millones para intervenir 380 puntos críticos y S/ 350 millones para enfrentar la sequía y la escasez hídrica. Hasta ahora, sin embargo, solo se han formalizado S/ 179.46 millones para 70 intervenciones. Más de S/ 620 millones continúan pendientes de las normas que permitan asignarlos y ejecutarlos.

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El problema no es únicamente presupuestal. También falta saber cuál es el plan. El Gobierno ha mencionado 536, 540 y, más recientemente, 380 puntos críticos. ¿Son etapas distintas, universos diferentes o una nueva priorización? Sin una explicación pública, las cifras generan más confusión que certeza.
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Cada punto debería tener una ficha con cinco datos elementales: riesgo, solución, presupuesto, responsable y fecha de culminación. Esa matriz permitiría conocer qué puede terminarse antes de las lluvias, qué quedará como preparación para responder a la emergencia y qué requiere una solución estructural. También mostraría dónde puede intervenir el sector privado.
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Las empresas y los gremios se han puesto a disposición, pero estar disponibles no equivale todavía a estar movilizados. No existe una oferta consolidada de maquinaria, logística, transporte, almacenamiento, financiamiento o capacidad técnica. Algunas compañías actúan por cuenta propia, con recursos propios y buena voluntad, pero sin una estrategia territorial común. La desarticulación también alcanza al empresariado.
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El “OxI Express” puede ayudar, siempre que pase pronto del anuncio a la operación. Necesita reglas, proyectos viables, responsables y plazos abreviados. De lo contrario, será una buena marca para un mecanismo que llegó después de la emergencia.
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También está Servicios por Impuestos. El mecanismo no es nuevo y Carlos Neuhaus lo ha vuelto a colocar en la discusión frente a El Niño. Podría canalizar capacidades privadas para descolmatación, maquinaria, logística o provisión temporal de agua. Pero, nuevamente, primero se necesita una cartera clara de servicios y territorios.
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Reuniones, comisiones y declaratorias son necesarias, pero no protegen por sí mismas a la población. Lo hacen los cauces limpiados, las defensas concluidas, las quebradas protegidas y los sistemas de agua preparados.
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La pregunta para las próximas semanas no es cuánto se anunció, sino cuánto se formalizó, cuánto se ejecutó y cuántas personas quedaron efectivamente protegidas. El Niño no evaluará nuestras intenciones. Pondrá a prueba nuestros resultados.
Víctor Melgarejo es director periodístico (e)








