
Lima volverá a convertirse en sede de los Juegos Panamericanos en 2027, un evento que no solo pondrá nuevamente al Perú en la agenda deportiva internacional, sino que movilizará recursos y abrirá oportunidades para diferentes actividades económicas. En entrevista con Gestión, Ángel García, presidente de la Federación Peruana de Esgrima, analiza el escenario para el sector y los desafíos que enfrentará la política deportiva con el nuevo Gobierno. Pero, ¿cómo lograr que el impulso de Lima 2027 trascienda los Juegos?
Uno de los principales retos, según García, será construir un esquema de financiamiento que no dependa de la realización de grandes eventos. Para 2026, señaló que el presupuesto del Instituto Peruano del Deporte (IPD) asciende a S/354.45 millones, a los que se suma una transferencia de S/435 millones destinada a Lima 2027.
El dirigente sostuvo que los recursos públicos siguen siendo insuficientes frente a las necesidades del deporte peruano y planteó que el financiamiento debe ser estable y predecible. A su juicio, el presupuesto no debería elevarse únicamente ante la organización de un megaevento para luego reducirse una vez concluido.
La situación también se refleja en las propias federaciones. La Federación Peruana de Esgrima recibe actualmente una subvención de S/1.38 millones del IPD, que constituye la principal fuente de sus ingresos. Los recursos propios que ha logrado generar todavía representan menos del 10% de su presupuesto.
Además, la federación tuvo que afrontar pasivos superiores a S/200,000 provenientes de gestiones anteriores, equivalentes a más del 10% de la subvención que recibe del IPD. Estos recursos públicos, explicó García, no pueden utilizarse para cubrir ese tipo de obligaciones, por lo que la actual directiva tuvo que trabajar en la generación de ingresos propios para sanearlas.
En ese escenario, García considera que el sector privado tendrá que asumir un papel más relevante. “Las federaciones deportivas deben complementar los recursos públicos con ingresos propios, patrocinadores, alianzas estratégicas y nuevos modelos de sostenibilidad”, sostuvo.

La Federación Peruana de Esgrima busca, precisamente, ampliar sus fuentes de ingresos. Uno de sus principales proyectos es posicionar al Perú como sede de torneos internacionales de esgrima.
Actualmente cuenta con un Grand Prix de florete, uno de los tres eventos de élite mundial que se realizan para esta arma, y que García compara con los Grand Slams del tenis.
¿Qué falta para atraer más inversión privada al deporte?
Para García, uno de los mecanismos que podría contribuir a ampliar la participación empresarial es la Ley de Mecenazgo Deportivo. Según explicó, esta herramienta tuvo inicialmente una adopción limitada entre las empresas, pero acaba de ser relanzada y ahora el reto está también en mejorar su difusión y aprovechar los nuevos canales de comunicación para generar mayor exposición para las disciplinas deportivas.
El desafío, sin embargo, va más allá de los incentivos. El presidente de la Federación Peruana de Esgrima sostuvo que las organizaciones deportivas también deben profesionalizar la manera en que presentan sus proyectos ante potenciales inversionistas.
“Las empresas no solo buscan colocar un logo; buscan proyectos con objetivos claros, transparencia, capacidad de ejecución y la posibilidad de generar un impacto social y reputacional positivo”, afirmó.
En esa línea, consideró necesario desarrollar proyectos de largo plazo que permitan a las compañías vincular sus marcas con iniciativas deportivas de manera sostenible, en lugar de concentrar el patrocinio únicamente alrededor de competencias específicas.
Una de las vías que viene desarrollando la federación es el trabajo con empresas bajo esquemas de apoyo y canje. Entre ellas figuran compañías que aportan conectividad, hidratación y otros servicios necesarios para los eventos, mientras que la organización ofrece visibilidad a las marcas.
García señaló que uno de sus objetivos es acercarse también a instituciones deportivas más sólidas, como los clubes de fútbol, para aprovechar su capacidad de gestión y desarrollar la disciplina de manera sostenida.
El dirigente también indicó que el Estado debería asumir un papel articulador entre federaciones y empresas, promoviendo mecanismos que faciliten la participación privada y permitan ampliar las fuentes de financiamiento disponibles para el deporte.

“Este modelo debe plantearse con una visión de cuatro años, coincidente con el periodo de gestión de las federaciones. El objetivo de fondo es que los recursos propios permitan financiar actividades que no pueden cubrirse con la subvención estatal, como la difusión, la masificación del deporte, la formación de entrenadores y árbitros y el apoyo a los clubes”, afirmó García.
Lima 2027: ¿qué negocios pueden capitalizar los Panamericanos?
La realización de Lima 2027 también tendrá efectos más allá de las organizaciones deportivas. García identifica oportunidades para sectores vinculados directamente con la llegada de delegaciones, atletas y visitantes, entre ellos turismo, hotelería, gastronomía, transporte y comercio.
A estos se suman actividades relacionadas con la organización del evento, como producción audiovisual, logística, tecnología, seguridad, merchandising e indumentaria, que podrían beneficiarse de la demanda generada alrededor de los Juegos.
Sin embargo, el dirigente advierte que la oportunidad de Lima 2027 no debería limitarse al movimiento económico generado durante la competencia. En su opinión, el evento debe servir para fortalecer la práctica deportiva desde las etapas iniciales y ampliar la base de atletas que puedan llegar al alto rendimiento.
El reto será que ese movimiento económico tenga continuidad después de la competencia. En infraestructura, García planteó que las inversiones que se realicen de cara a Lima 2027 deben responder a las necesidades efectivas de cada disciplina y considerar desde su diseño el uso que tendrán las instalaciones una vez terminados los Juegos.
En ese punto, la Federación Peruana de Esgrima revela una situación particular: García aseguró que, hasta el momento de la entrevista, no había tenido ningún acercamiento del comité organizador de Lima 2027 ni del IPD para involucrarla en el plan de los Juegos.
“No había ningún acercamiento por parte ni del comité organizador ni del IPD en involucrar a las federaciones en el plan de Lima 2027”, afirmó.
Por ello, sostuvo que las federaciones deberían participar en las decisiones sobre nueva infraestructura deportiva, con el objetivo de que las instalaciones puedan continuar utilizándose posteriormente para alto rendimiento, formación de deportistas y actividades recreativas.
En el caso de la esgrima, la federación cuenta actualmente con seis clubes y una población aproximada de 400 practicantes. Su academia atiende entre 25 y 30 alumnos, mientras que el resto se distribuye entre los clubes que forman parte del sistema federado. García sostiene que ampliar esa base es necesario para construir una ruta hacia el alto rendimiento.
Para García, el desafío de fondo será aprovechar Lima 2027 para construir un modelo que trascienda el evento y permita articular recursos públicos, inversión empresarial e infraestructura bajo una estrategia de largo plazo para el deporte peruano.







