
El conteo de votos ya habría pasado el punto de no retorno y Keiko Fujimori, la candidata y líder de Fuerza Popular (FP), sería la presidenta electa del Perú para el periodo 2026-2031. El equipo económico del Gobierno que asumirá el 28 de julio tendrá un enorme desafío inmediato: estar preparado para afrontar el probable impacto del Fenómeno de El Niño (FEN), tanto del costero como del global, y mitigar sus daños. También habrá que atemperar el posible ímpetu de los próximos congresistas por aprobar más leyes que eleven el gasto público corriente o continúen debilitando la institucionalidad del país, que es lo que han estado haciendo quienes asumieron en julio del 2021.
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Las alertas de riesgo fiscal, debido al constante aumento del gasto corriente, provienen de todos los frentes, desde organismos multilaterales hasta bancos de inversión, analistas privados y el Consejo Fiscal (CF). En su Informe de Actualización de Proyecciones Macroeconómicas (IAPM), publicado a fines de abril, el MEF citó advertencias del FMI, el Banco Mundial y la OCDE. El FMI indica que la credibilidad fiscal es afectada por los costos de mediano plazo introducidos por el Congreso y que el costo de los rescates a Petroperú desvía recursos y erosiona dicha credibilidad. El Banco Mundial sostiene que el deterioro de los resultados fiscales ha estado acompañado de una serie de retrocesos institucionales y que el manejo fiscal se ha complicado ante la mayor influencia del Congreso y empresas públicas.
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Por su parte, la OCDE –bloque al que Perú busca adherirse– advierte que las crecientes medidas de gasto y erosión de ingresos socavan la credibilidad del marco fiscal y amenazan la sostenibilidad fiscal a largo plazo. En su informe de perspectivas económicas para el Perú, publicado este mes, la OCDE ahonda en el tema y precisa que la consolidación fiscal está retrasada. “Es necesario un retorno creíble a la regla fiscal para preservar la estabilidad macroeconómica de Perú, que tanto ha costado conseguir”, señala el informe. La OCDE proyecta un déficit fiscal de 2.1% del PBI para este año, por encima de la meta establecida por el MEF (1.8% del PBI).
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Si bien se cumplió la meta el 2025 (2.2% del PBI), el CF ha subrayado que no ocurrió lo mismo con el resto de reglas asociadas al gasto público. Por ejemplo, el gasto corriente, excluyendo gasto en mantenimiento, creció alrededor de 4.8%, más del doble de lo fijado por la regla fiscal (2.1%). Es perentorio poner fin a la dadivosidad del Congreso y a la falta de un manejo disciplinado del Ejecutivo para controlar el aumento del gasto.







