
En Perú, el tipo de cambio inició la segunda semana de agosto alrededor de S/3.38, bastante lejos de los S/3.52 de meses atrás. La discusión para septiembre, dada la relativa estabilidad política local, vuelve a poner en la palestra el escenario internacional. El frente externo presenta señales contradictorias. La reducción de las tensiones alrededor de Ormuz llevó al petróleo a corregir y quitó presión al dólar. Al mismo tiempo, datos estadounidenses menos sólidos debilitaron las expectativas sobre crecimiento y llevaron al DXY por debajo de 100.
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Por ahora, la principal fuente de incertidumbre es la Fed. El débil reporte laboral de julio debilitó inicialmente al dólar, pero el mercado todavía no descarta una subida de tasas en septiembre. La próxima inflación estadounidense será decisiva. Un dato moderado reduciría esa probabilidad. Un repunte, sobre todo acompañado por petróleo más caro, devolvería fuerza al dólar.

Ormuz es una tarea pendiente, la caída reciente del petróleo refleja expectativas de normalización, pero cerca de la quinta parte del consumo mundial de derivados del petróleo atraviesa esa ruta. Una interrupción volvería a colocar al petróleo, la inflación y las tasas estadounidenses dentro de la misma ecuación. Ese es probablemente el riesgo externo más claro para la proyección de septiembre.
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En Perú, gran parte de nuestro amortiguador de variaciones fuertes del tipo de cambio son las RIN, que rondan ya el 29% del PBI, debido en parte al superávit en cuenta corriente, los ingresos mineros y la acumulación preventiva realizada por el BCR. Las reservas no impiden que el dólar suba ante un shock, pero amplían considerablemente la capacidad del Banco Central para contener movimientos desordenados.
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Este respaldo cobra mayor importancia ante un nuevo riesgo interno. El BCR contempla un fenómeno de El Niño Costero fuerte hasta el verano de 2027. Un evento climático severo puede afectar producción, exportaciones e inflación y generar presiones temporales sobre el tipo de cambio. Las reservas sirven precisamente para evitar que un shock real termine convertido también en un problema cambiario. No financian la reconstrucción. Protegen la estabilidad financiera.
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Se vislumbra un septiembre favorable para el sol, pero menos cómodo de lo que sugiere una lectura superficial de S/3.38. El dólar global está débil, el petróleo retrocedió y existen ventas institucionales de dólares en el mercado peruano. Pero el DXY se encuentra cerca de una zona técnica sensible y la Fed todavía puede sorprender. La dirección depende ahora mucho más de Estados Unidos y Ormuz que de factores políticos locales. Presentamos los siguientes escenarios:
Base: dólar global contenido y sol estable, S/3.32-S/3.39
Este escenario supone que el DXY permanece debajo o alrededor de 100, la inflación estadounidense no fuerza un giro más restrictivo de la Fed y el petróleo se mantiene lejos de los máximos observados durante la crisis de Ormuz. Localmente continúan los flujos de dólares vinculados a exportaciones y los inversionistas institucionales mantienen una posición vendedora moderada. Lo mas probable es que el tipo de cambio se mueva alrededor de S/3.34-S/3.38. La zona de S/3.40 pasaría de soporte a resistencia.
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Mayor apreciación: DXY rompe 99.50 y continúa la debilidad estadounidense, S/3,27-S/3,32
Este escenario aparece si los datos de inflación y actividad estadounidense reducen claramente la probabilidad de nuevas alzas de tasas. Una ruptura sostenida del DXY por debajo de 99.50 reforzaría las posiciones contra el dólar. Un petróleo contenido aportaría otra presión bajista. Las elevadas reservas peruanas, los ingresos provenientes del sector minero y la oferta institucional de dólares permitirían que el sol capture parte de ese movimiento. En esta situación S/3.30 seria la nueva referencia.
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Escenario de corrección: DXY vuelve a 100 y la Fed endurece su señal, S/3.39-S/3.47
El riesgo más inmediato no requiere una nueva crisis. Basta una inflación estadounidense superior a lo esperado y una Fed dispuesta elevar tasas. Si el DXY recupera 100 y el mercado reconsidera su posición bajista frente al dólar, las monedas emergentes perderían parte de las ganancias recientes. En el plano local, el movimiento podría devolver el tipo de cambio hacia S/3.42-S/3.45. Las reservas limitarían episodios abruptos, pero el BCR difícilmente trataría de impedir una corrección explicada por factores globales.
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Perú llega a septiembre más que preparado, con casi US$100 mil millones de reservas, menores riesgos políticos inmediatos y un mercado cambiario que ha mostrado una oferta considerable de dólares. La proyección para septiembre tiene, por ello, un sesgo moderadamente favorable al sol, es mas probable situarnos en torno a S/3.30 y S/3.40, que una vuelta permanente hacia S/3.50. Pero existe una condición: el DXY debe permanecer débil y Ormuz operativo.
Luis Mendiola Contreras es profesor de Finanzas de ESAN University.







