
Las billeteras digitales dejaron de ser únicamente herramientas para enviar y recibir dinero. El crecimiento de sus usuarios, el aumento de las transacciones digitales y la interoperabilidad con otras plataformas están ampliando su papel dentro del sistema financiero.
El siguiente paso apunta a que estas aplicaciones incorporen cada vez más productos y servicios tradicionalmente asociados a los bancos. Raymundo Morales, quien lidera Yape, la iniciativa de pagos digitales del BCP, considera que esta evolución será profunda.
“Queríamos que yapear sea tan fácil como enviar un WhatsApp”, señaló al referirse a la apuesta inicial de la plataforma por simplificar los pagos y transferencias. Pero, según Morales, el desarrollo de las billeteras no terminará en los pagos.
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“Se viene una evolución hacia productos más sofisticados. Creo que en 10 años va a ser difícil diferenciar Daviplata, Yape o Nequi (billeteras digitales) de la propuesta de un banco en el mundo financiero; o sea, van a tener todos los productos que requiere este sector”, sostuvo.
En un panel del Investor Conference 2026, desarrollado por Credicorp Capital en Bogotá (Colombia), sobre billeteras digitales, neobancos e inclusión financiera se destacó que, entre las compañías mencionadas -con operaciones en Perú y Colombia—, suman entre 40 millones y 45 millones de usuarios activos.
No se trata de personas que simplemente descargaron una aplicación, sino de usuarios que realizan transacciones, refirieron los especialistas.
Colombia
Bre-B, el sistema de pagos inmediatos impulsado por el Banco de la República, alcanzó 108 millones de llaves asociadas a 35 millones de personas y acumulaba más de 1,000 millones de transacciones al momento de las cifras presentadas en el panel.
Ana María Prieto, del banco central de Colombia, explicó que el objetivo no es únicamente ampliar el acceso a servicios financieros, sino conseguir que estos sean utilizados con frecuencia.
Más de 95% de la población adulta colombiana ya tenía acceso a algún servicio financiero, por lo que el desafío pasó a ser el uso efectivo de esas herramientas.
Según Prieto, cuando comenzó el proceso de construcción de Bre-B, ocho de cada diez transacciones se realizaban en efectivo. Para el momento de su intervención, la proporción había bajado a seis de cada diez.
Para las billeteras, además, la interoperabilidad abre una nueva fuente de información sobre los usuarios y los pequeños negocios. Marcela Ramírez, CEO de DaviPlata, señaló que en los comercios la transaccionalidad interoperable se duplicó.
La gratuidad de los pagos inmediatos permitió que pequeños negocios recibieran pagos digitales sin requerir datáfonos u otros instrumentos con costos adicionales.
Ese mayor conocimiento de los flujos de los comercios también puede convertirse en una puerta hacia productos financieros más sofisticados.
Morales explicó que, en el caso de Yape, las transacciones permiten identificar mejor a pequeños negocios y conocer sus flujos de caja, lo que facilita avanzar hacia una oferta de crédito. El cambio, por tanto, no pasa solamente por cuántas personas utilizan una billetera, sino por todo lo que puede construirse sobre esa relación.
La frontera entre una billetera digital y un banco podría, así, volverse cada vez menos evidente, expresan los expertos.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.







