
La Agencia Internacional de la Energía advirtió que la demanda de gas natural caerá este año debido a una oferta ajustada relacionada con las consecuencias de la guerra de Oriente Medio, lo que genera un alza en los precios.
A través de su informe de proyecciones para el tercer trimestre de 2026, publicado hoy, este organismo con sede en París advirtió que la demanda global de gas caerá un 0.5% este año a consecuencia del menor uso en los sectores enérgico e industrial.
De acertar en esta predicción, sería la tercera vez en siete años que la demanda se contrae en términos interanuales. En esa línea, el informe recoge como los mercados respondieron a las importantes disrupciones en los envíos de gas a través del estrecho de Ormuz, que antes era la vía para aproximadamente el 20% del suministro mundial de gas natural licuado (GNL).
Pese al acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán para poner fin a las hostilidades y reabrir el estrecho de Ormuz, el tránsito de buques metaneros de GNL fue en aumento, según detalló la AIE. No obstante, el tráfico sigue muy por debajo de los niveles previos y persiste una fuerte incertidumbre sobre las perspectivas de los flujos comerciales futuros.
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Respecto al primer semestre del año, “los datos iniciales sugieren que la demanda mundial de gas natural se contrajo”, debido en gran medida a una disminución de la demanda en Oriente Medio relacionada con una oferta más ajustada y con daños a las industrias intensivas en gas.
“La demanda de gas también se ha debilitado en Asia debido a los precios más altos y a las medidas políticas para reducir la demanda y fomentar el cambio de combustible, particularmente hacia el carbón en el sector eléctrico”, señaló la Agencia Internacional de la Energía.
En cuanto al suministro de GNL, la caída desde Catar y Emiratos Árabes Unidos fue considerable, con una disminución de la producción de casi el 80 % en el período de marzo a junio en comparación con los mismos cuatro meses del año pasado.
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“Sin embargo, para todo el año 2026, se pronostica que el suministro se mantendrá prácticamente sin cambios con respecto a 2025, ya que los productores de otras regiones impulsarán la producción, incluyendo nuevos proyectos de GNL en América del Norte, África y Australia”, sostiene el comunicado.
Al mismo tiempo, la AIE advierte de que si la reapertura total del estrecho de Ormuz se retrasara más allá del inicio del cuarto trimestre de este año, eso podría provocar la primera caída anual en el suministro mundial de GNL desde 2012.
En cualquier caso, las implicaciones del conflicto de Oriente Medio se prolongarán más allá de 2026, de acuerdo al informe, ya que las interrupciones del suministro a corto plazo y los daños a las infraestructuras gasísticas, incluida la planta de Ras Laffan en Qatar, el sitio de licuefacción más grande del mundo, se espera que retrasen la expansión planificada de la capacidad de GNL de Catar.

“Se prevé que los impactos en el crecimiento proyectado de la oferta se concentren principalmente en 2026 y 2027, lo que significa que los mercados podrían permanecer más ajustados de lo que se esperaba anteriormente durante los próximos dos años”, avisa el comunicado.
El informe también destaca las formas en que las interrupciones en el mercado global del gas se están transmitiendo a otras partes del sector energético y de la economía en general, como por ejemplo que el conflicto en Irán afectó profundamente a las cadenas mundiales de suministro de fertilizantes (para las que el gas es materia prima clave), lo que tiene implicaciones para la seguridad alimentaria, especialmente en las regiones más vulnerables del mundo.
Elaborado con información de EFE.







