
La hiperconectividad digital está cambiando la manera en que las personas entienden el turismo. Así lo plantea The Connection Index 2026, el primer estudio global elaborado por Delta Air Lines tras una encuesta a 9,000 viajeros de nueve países. El informe revela, por ejemplo, que el 79% de los viajeros considera que las experiencias presenciales son hoy más valiosas en la era de la IA. ¿Qué otros datos destacan?
El informe también señala que un 84% de encuestados asegura mantener un fuerte deseo de viajar y conectar con nuevos lugares y personas, independientemente del contexto global.
Además, el 73% afirmó haber viajado para experimentar en persona algo que descubrió primero en internet, tendencia que se intensifica entre millennials (77%) y Gen Z (75%).
LEA TAMBIÉN: Salar de Uyuni y el turismo en Bolivia, ¿cómo están reactivando su economía?
Turismo, trabajo y cambios de vida
El informe también vincula el turismo con decisiones económicas y personales de largo plazo. Un 25% de los encuestados indica haber cambiado metas profesionales tras viajar, mientras que un 29% asegura haber considerado mudarse a otro lugar luego de una experiencia turística.
Para Luis Guillén, docente de la Universidad Nacional Agraria La Molina y exdirector general de Estrategia Turística del Viceministerio de Turismo, esta tendencia ya empieza a observarse, especialmente, entre generaciones jóvenes.
“El auge del nomadismo digital (trabajo remoto desde destinos turísticos) permite atraer talento y capital que no depende de la economía local para subsistir, pero que sí gasta en ella”, resalta. Lo anterior, podría dinamizar economías regionales fuera de los grandes conglomerados urbanos, siempre que existan condiciones mínimas como conectividad a internet, seguridad y estabilidad social.
Sin embargo, advierte que el fenómeno también implica riesgos como gentrificación, aumento del costo de vida y desplazamiento económico de residentes locales si no existe planificación adecuada.
“El turismo tiene un impacto positivo inmediato en el empleo de jóvenes y en el comercio, pero debemos evitar que profundice brechas socioeconómicas”, sostiene.
Formación, networking y viajes: la tendencia también se refleja en Perú
Aunque el estudio The Connection Index 2026 no incluyó al Perú dentro de los nueve mercados analizados, especialistas locales consideran que varias de estas tendencias ya empiezan a observarse en el país, incluso en sectores como educación ejecutiva y formación profesional.
Para Gina Fasanando, directora de Educación Continua de la Universidad Autónoma del Perú, existe un interés creciente por programas que combinen aprendizaje con experiencias presenciales, networking y exposición internacional.
“Desde la universidad vemos que hoy los participantes no buscan solo realizar un curso o sumar una certificación; buscan experiencias formativas que les permitan viajar y conectar con otras personas, ampliar su visión y relacionarse con nuevos entornos profesionales”, sostuvo.
La especialista indicó que, en línea con el informe global, cada vez más profesionales perciben los viajes académicos y ejecutivos como una inversión integral, no solo por el aprendizaje técnico, sino por las oportunidades de desarrollo personal y laboral que generan. “La virtualidad ha ampliado el acceso al conocimiento, pero la presencialidad sigue siendo muy valorada cuando el objetivo es generar relaciones, intercambiar experiencias y construir una red profesional sólida”, comentó.
“No se trata solo de aprender una herramienta o actualizar conocimientos, sino de vivir una experiencia que puede impactar en la forma en que toman decisiones, se proyectan profesionalmente y construyen nuevas oportunidades”, advirtió.

Diversificar destinos en Perú
Luis Guillén consideró que esta nueva búsqueda de autenticidad abre una oportunidad para que el Perú impulse destinos menos tradicionales y descongestione circuitos como Cusco y Machu Picchu.
En ese contexto, mencionó el potencial de regiones como San Martín y Amazonas para turismo de bienestar y naturaleza, así como Lambayeque y Piura para experiencias gastronómicas y culturales. Guillén también recordó que el Perú viene impulsando iniciativas como la metodología de Destinos Turísticos Inteligentes (DTI), desarrollada junto con SEGITTUR de España, con pilotos en Arequipa y Cajamarca.
Asimismo, destacó que el país cuenta con la primera Hoja de Ruta de Economía Circular para Turismo en América Latina, reconocida por ONU Turismo.
LEA TAMBIÉN: The Economist: ¿Se debe confiar en las calificaciones de cinco estrellas en Airbnb?
Lo digital inspira, pero no reemplaza
Para Delia Ortega, regional manager de Delta en Perú y Ecuador, el estudio confirma que existe una creciente necesidad de reconexión con experiencias auténticas.
“El informe evidencia un cambio claro en la motivación del viaje: en un entorno donde el contenido puede ser generado o alterado digitalmente, experimentar algo en persona tiene mayor valor”, refiere.
Según explicó, el entorno digital funciona como detonante de la experiencia, pero no sustituye el viaje en sí. “Existe una brecha emocional entre ver y experimentar, y el viaje se posiciona como el medio para cerrar esa brecha”, indicó.
El estudio también identifica a las generaciones más jóvenes como las más inclinadas hacia las experiencias presenciales, precisamente por su alta exposición a entornos digitales.
Además, Delta sostiene que el viaje está siendo priorizado incluso en escenarios complejos. Ortega destacó que el hecho de que el 84% de los viajeros mantenga intención de viajar “independientemente del contexto global” refleja una demanda sostenida y una percepción creciente del viaje como experiencia significativa.

Conexión humana en tiempos digitales
Más allá del componente económico, el informe de Delta muestra cómo el turismo también gana relevancia en el plano social y emocional.
Por ejemplo:
- 82% de viajeros considera que viajar ayuda a combatir la soledad.
- 80% afirma haber conectado con alguien durante un viaje.
- 83% mantiene contacto con esas personas posteriormente.
En América Latina, el estudio identifica un componente particularmente relacional del viaje, asociado al fortalecimiento de vínculos familiares y experiencias compartidas.
“Además de la búsqueda de autenticidad, en la región el viaje cumple un rol central como herramienta de conexión humana y social”, concluyó Ortega.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Periodismo, por la Universidad Tecnológica del Perú, con más de 12 años de experiencia en medios de comunicación. Actualmente escribo sobre política, economía y actualidad.








