
Desde comienzos del año pasado ganó particular fuerza entre diversos inversionistas y analistas a nivel global (incluyéndonos) la tesis de que los mercados emergentes (EM, acrónimo en inglés) podrían verse beneficiados por el nuevo entorno internacional, caracterizado por deterioros institucionales y fiscales en países desarrollados, la guerra comercial profundizada por los aranceles de Donald Trump y diversos frentes de conflicto geopolítico, entre otros factores. Todo ello, además, en medio de valoraciones relativamente atractivas para los activos de riesgo de los EM.
Y es que factores que tradicionalmente caracterizaban a los mercado emergentes parecen formar hoy parte del común denominador en las economías avanzadas. Entre ellos, destacan los crecientes niveles de endeudamiento público con señales claras de indisciplina fiscal —con el potencial de ser agravadas por el mayor gasto en defensa—, así como una mayor inestabilidad política.
LEA TAMBIÉN: Trump anuncia haber llegado a un “gran acuerdo con Irán” y Teherán lo niega
En cuanto a este último frente, resulta destacable el cierre del gobierno más prolongado en la historia de los Estados Unidos durante 2025, el hecho de que el Reino Unido haya tenido cinco primeros ministros en cinco años —y enfrente nuevas presiones sobre el actual mandatario—, así como la renuncia del primer ministro japonés a finales del año pasado en medio de presiones políticas.

En este contexto, los activos financieros de los EM han mostrado el mejor desempeño relativo acumulado desde inicios de 2025. Así, mientras la renta fija global ha registrado una rentabilidad cercana al 10% en dólares desde comienzos del año pasado, la deuda soberana de los EM se ha valorizado cerca de un 17%. Por su parte, los mercados accionarios globales avanzaron alrededor de 32%, mientras que los emergentes un 55%.
Dicho esto, resulta aún más notable que los mercados accionarios latinoamericanos han rentado casi un 65% en este período, al mismo tiempo que la región ha registrado un alto apetito por su renta fija.
En general, parecen existir varias razones que justifican este mejor desempeño. Primero, diversos países de la región —como Brasil, Colombia y México— mantienen tasas de interés relativamente altas frente a las observadas en Estados Unidos y otros países desarrollados, lo que los beneficia en un contexto de estrategias de carry trade.
LEA TAMBIÉN: Las futuras minas ya fueron descubiertas, ¿de dónde vendrá la producción adicional de cobre?
Segundo, aunque rara vez es positivo ser un “cero a la izquierda” en algún asunto, en medio de una guerra como la que se desarrolla en Oriente Medio resulta claramente favorable no estar involucrados de forma directa. Por el contrario, el actual contexto geopolítico, que ha impulsado los precios de los bienes energéticos, de metales base como el cobre, de metales preciosos como el oro e incluso de algunos bienes agrícolas, viene favoreciendo a gran parte de los países latinoamericanos a través de mejores términos de intercambio.
No es una coincidencia que, pese al reciente recorte de dos décimas en la proyección de crecimiento económico global para 2026 —hasta 3.1%— por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), explicado principalmente por una menor expectativa de crecimiento en Estados Unidos, la Zona Euro, el Reino Unido y China, la misma entidad haya elevado en una décima su estimación para América Latina, hasta 2.3%.
Finalmente, pero muy importante, el péndulo político en la región ha venido moviéndose hacia gobiernos considerados más promercado: Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia, Paraguay, El Salvador, Panamá, Costa Rica, entre otros. Asimismo, existe expectativa por la posibilidad de un giro en países como Perú, Colombia y Brasil en las elecciones de este año.
Con todo, si bien es cierto que los riesgos y la incertidumbre se mantienen en niveles elevados —incluyendo ahora la posibilidad de un fenómeno de El Niño extraordinario hacia finales de año—, parecen existir argumentos que van más allá de la coyuntura y responden a factores de carácter más estructural para pensar que la tendencia favorable hacia los mercados emergentes, y hacia Latinoamérica en particular, podría mantenerse durante algún tiempo.
Ojalá así sea.

Managing Director de Research y Economista Jefe de Credicorp Capital. Es economista por la Universidad del Rosario, con maestría en Economía de la misma casa de estudios. Cuenta con más de 20 años de experiencia. Previamente se ha desempeñado en cargos de docencia, investigación académica y del sector financiero.








