
En términos generales, el mensaje de posesión de Keiko Fujimori apuntó en la dirección correcta para intentar recuperar la confianza y promover la inversión, al plantear objetivos en frentes donde, durante los últimos años, se ha demandado una mayor acción por parte del Estado peruano. En ese sentido, resulta positivo el énfasis en reducir el despilfarro del gasto público, combatir la corrupción y la excesiva burocracia, así como enfrentar el deterioro de la seguridad ciudadana y la baja ejecución de proyectos de infraestructura, factores que han tenido un impacto adverso significativo tanto en el ámbito económico como en el social en la última década.










