
A pocos meses de las elecciones generales de 2026, la descentralización vuelve a ser parte del debate en los planes de gobierno de los candidatos a la presidencia.
Si bien no todos los 36 planes presentados por los partidos políticos al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) tienen propuestas concretas, varios partidos políticos ponen en mesa posibles cambios en la organización territorial del Estado que van desde mudar la sede de los ministerios hasta la reducción del número de regiones y la creación de macrorregiones funcionales.
Las medidas se plantean ante un proceso de descentralización iniciado hace más de dos décadas que no logró corregir el centralismo ni mejorar de manera sostenida la calidad del gasto público.
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¿Menos regiones?
Como parte de su enfoque en la descentralización, varios planes de gobierno proponen un reordenamiento territorial. Una de las propuestas fue presentada por el Partido Aprista Peruano, que busca alcanzar al 2031 la reducción de regiones, pasado de las 24 actuales a solo 15 macrorregiones, así como la unión de Lima y Callao en una sola Región Metropolitana.
El sustento de esta reforma planteada por el Apra radica en que la división actual “responde a una lógica virreinal y no a criterios de desarrollo contemporáneo”, por lo que buscan reorganizar el territorio basándose en factores económicos, de conectividad y sostenibilidad fiscal.
En tanto, el partido Primero La Gente busca que al 2040 se incluya una regionalización funcional gradual para pasar de departamentos hacia unidades territoriales funcionales o macrorregiones.
La descentralización en macrorregiones también es planteada por partidos como Frente de la Esperanza, Buen Gobierno, Integridad Democrática y Juntos por el Perú.
Una idea cercana también se menciona en el plan del Partido Morado, que propone una descentralización funcional a través de macrorregiones operativas para sectores como salud, educación y justicia, sin crear nuevas divisiones políticas.
Pero, ¿estás ideas serían viables? Para Mercedes Aráoz, exministra de Economía y Finanzas, este tipo de esquemas sí puede mejorar la eficiencia del gasto público, siempre que exista un diseño adecuado y un sistema de incentivos claro.
Aráoz recordó que esto podría seguir el proceso que quedó trunco tras el fracaso del referéndum de 2005, cuando los departamentos rechazaron la fusión regional.
“El proceso de regionalización tenía el objetivo de fusionar regiones para dar mejores bienes y servicios públicos en macrorregiones, a través de cuencas o espacios geográficos donde se puedan hacer obras con sentido colectivo, pero ahora pues tenemos un modelo donde seguimos con los mismos departamentos”, indicó
Desde entonces, señaló, se mantienen los problemas regionales a lo que se suma una débil rendición de cuentas y problemas en el manejo de recursos. Esto resulta más complejo teniendo en cuenta que se tienen casi 2,000 distritos y 146 provincias.
Para Aráoz, el debate no pasa por adoptar un modelo federal, sino por mejorar los incentivos y la planificación. La exministra resaltó que algunas regiones ya trabajan juntas, como las de la Amazonía, donde ya existe una experiencia de coordinación para el desarrollo de proyectos conjuntos.
En ese sentido, consideró que el Estado podría impulsar la descentralización premiando las iniciativas de inversión que logren esta reducción de brechas en varias regiones al mismo tiempo, en lugar de seguir atomizando el territorio.
Por su lado, Carlos Casas, exviceministro de Economía y docente de la Universidad del Pacífico, recordó que la legislación vigente ya permite la conformación de regiones a partir de la unión de departamentos, pero que el principal obstáculo ha sido político y social.
“Técnicamente es beneficioso, no tenemos que seguir atomizando el territorio, pero el problema es cómo se hace, forzarlo por decreto es muy riesgoso. Este tipo de propuestas podrían tener sustento técnico, pero socialmente son inviables”, explicó.
De hecho, precisó que el intento de fusión regional fracasó aún cuando se planteaban fuertes incentivos económicos, como la promesa de transferir hasta el 50% del impuesto a la renta a las regiones.
“Aun así, no se logró. Entonces, el enfoque puede sonar bien técnicamente, pero si no tomas en cuenta lo que piensa la población, no va a funcionar”, indicó.
Además, subrayó que en una eventual nueva reforma de descentralización un error clave que no debería repetirse es el “salto de etapas” que se tuvo en el plan anterior pues aunque se buscaba un proceso gradual, se terminó transfiriendo competencias de forma acelerada y sin capacidades instaladas.
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Ministerios y presidencia en regiones
Más allá del reordenamiento territorial, otros proponen la mudanza de los poderes del Estado. En detalle, son cinco los candidatos que proponen trasladar ministerios fuera de Lima.
Por ejemplo, Podemos Perú propone ubicar al Ministerio de Cultura en Cusco y al Ministerio Energía y Minas (Minem) en Arequipa para acercar la gestión al territorio estratégico.
En una línea similar, el Partido Patriótico del Perú propone mudar cinco ministerios a regiones específicas: Producción a Loreto, Ambiente a Piura, Desarrollo Agrario a Junín, Energía y Minas a Arequipa y Cultura al Cusco.
Mientras que el partido Un Camino Diferente plantea una “descentralización del poder”, ubicando el Congreso de la República en Puno, la Presidencia en Trujillo y los ministerios en distintas regiones del país.
A su vez, Renovación Popular y Partido Unido Perú también proponen el traslado de sedes ministeriales como parte de su estrategia para reducir el centralismo, pero sin dar mayores detalles.
Para Aráoz este tipo de iniciativas tienen poco impacto real en la gestión pública y resultan "teatrales". Según explicó, mudar ministerios no soluciona los problemas estructurales del Estado, como la debilidad de la carrera pública, la falta de planificación multianual y el desorden en la gestión del capital humano.
Incluso, la ex titular del MEF advirtió que aplicarse este tipo de medidas tendrían un costo significativo para las finanzas públicas.
“Hay que hacer edificios públicos, oficinas desconcentradas, más viajes, más logística. Eso es costoso”, señaló.
Casas coincidió, considerando que el traslado de ministerios o poderes del Estado responde más a una lógica populista que a una reforma efectiva.
En su opinión, lo que se necesita no es mover sedes, sino fortalecer las oficinas desconcentradas de los ministerios y mejorar la coordinación entre el gobierno nacional, regional y local.
Otras propuestas para “descentralizar” el Perú: Aparte de las propuestas mencionadas, algunos partidos tienen planes relacionados a una “descentralización” de recursos. Una de las medidas la propone Perú Libre, partido de Vladimir Cerrón, que busca transferir el 95% del presupuesto de inversión pública a regiones y municipalidades.


Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.








