
Latinoamérica crecerá menos este año. Según un reciente informe del Banco Mundial (BM), el PBI de América Latina y el Caribe alcanzará un avance de 2.1%, por debajo de las expectativas de 2.3% que se tenían inicialmente.
De esta manera, la región se encuentra como una de las zonas con el avance más lento a nivel global, afectado por las tensiones comerciales y geopolíticas.
“Las perspectivas moderadas reflejan un entorno macroeconómico desafiante en el que los elevados costes de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica frenan la inversión privada y la creación de empleo”, indicaron.
Cabe mencionar que estas perspectivas enfrentan riesgos debido a la volatilidad de los precios de la energía por el conflicto en Medio Oriente y la incertidumbre sobre las políticas comerciales globales.

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Los países latinoamericanos con mayor avance en 2026
Aunque se espera que el Perú alcance un crecimiento superior al promedio de América Latina -con un avance de 2.7%-, está proyección no está siquiera entre las cinco primeras de la región.
De acuerdo con las proyecciones del Banco Mundial, el país con el mayor dinamismo en 2026 sería Paraguay, que lidera las proyecciones con una expansión esperada del 4.4%. Este avance estaría sustentado en exportaciones agrícolas fuertes y un entorno macroeconómico estable.
Le siguen en la lista de mayor crecimiento Panamá con un 3.9% y Guatemala con un 3.7%. En tanto, República Dominicana, Argentina y Costa Rica se posicionan con una proyección de crecimiento del 3.6% para ese año.
Por ejemplo, en el caso de Argentina, la entidad destaca que el ajuste fiscal y las reformas han comenzado a mejorar las expectativas, permitiendo una recuperación tras años de inestabilidad.
Pese a que el Perú no se encuentra entre los primeros lugares en Latinoamérica, solo contando Sudamérica se posiciona como el país con la tercera mayor expansión. El crecimiento estimado para el Perú superaría a lo que se espera para países vecinos como Ecuador (2.5%), Chile (2.4%), y Colombia (2.2%).
Incluso el PBI peruano sería mayor que la expansión de 1.6% que registrarían tanto Brasil como Uruguay. En el caso de Brasil, este menor dinamismo estaría asociado a las condiciones financieras restrictivas y un entorno externo débil continúan pesando sobre el crédito y la inversión.
Otra importante economía con una proyección menor es México, que solo crecería 1.3% en 2026, afectado por la incertidumbre en la política comercial y el desvanecimiento del impacto de grandes proyectos de infraestructura pública.
Por último, del ranking lo ocupa Bolivia, que registraría el crecimiento más débil de la región con una contracción económica del -3.2%.

¿Crecimiento del Perú en 2026 sería suficiente?
Si bien el crecimiento proyectado para el Perú es mayor que el de varios países de la región, la comparación se da en un entorno regional debilitado, señaló el exministro de Economía, David Tuesta.
“Perú hace tiempo que viene comparando bien respecto al resto de la región, pero no porque estemos haciendo las cosas bien o óptimas, sino porque el resto de países lo está pasando mal con gobiernos populistas que han ido deteriorando el desempeño y la productividad de esos países”, explicó a Gestión.
Pese a la inestabilidad política en el país, recordó que el Perú continúa destrancando por su estabilidad monetaria, bajos niveles de deuda y una inflación controlada.
Coincidiendo con este diagnóstico, el ex titular del MEF, Luis Miguel Castilla, advirtió que incluso el Perú podría lograr un mayor avance del PBI si aprovechara el contexto global con altos precios de los commodities como el oro y cobre.
“Es un país que crece en una región que crece muy poco. El crecimiento debe ser mayor, en épocas en las cuales teníamos términos de intercambio similares a los que tenemos ahora, el crecimiento era el doble”, comentó.
Asimismo, indicó que entre los factores que impiden que la economía corra a una velocidad del 5% en lugar del cerca de 3% actual están obstáculos críticos como el riesgo regulatorio, la inseguridad ciudadana y una caída del 10% en la productividad en los últimos años.
Ante esto, Tuesta señala que el dinamismo proyectado no es suficiente para mejorar el bienestar de la población de manera acelerada, como la reducción de la pobreza a niveles prepandemia. De esta manera, añadió, recuperar los niveles de bienestar de 2019 podría tomarle al país hasta el final del actual quinquenio.









