
El país vive una crisis que se ve presente en algunos de sus recursos energéticos: el encarecimiento internacional del precio de los combustibles por la guerra en Medio Oriente y la ruptura del ducto de Camisea que ha generado un déficit energético centrado en el gas.
Primero, se detectó una fuga de gas natural de Camisea, en conjunto con una deflagración en una de las estaciones, que comprende el gasoducto de la Transportadora de Gas del Perú (TGP).
Esto generó que se racionalizara el servicio de gas a los domicilios, así como el transporte público esencial, dejando de lado a vehículos particulares, lo que causó escasez del combustible y muchos opten por usar gasolina.
Por otro lado, la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán provocó que el precio del crudo suba en un 10%, con una fuerte tendencia a que siga aumentando si el conflicto continúa. Y, aunque Perú se encuentra muy lejano a ese conflicto, si podría afectar en el precio de los combustibles.
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Crisis de combustibles
Perú, actualmente, importa más combustibles que antes, de modo que cualquier alza internacional se transmite más a los precios internos y a la inflación.
La guerra, la cual podría agravarse, puede llevar el barril a 100 dólares, elevando significativamente los costos internos, golpeando la economía y, por consiguiente, el bolsillo de las familias.
“En el pasado Petroperú subsidiaba al mercado interno y asumía amortiguando el costo de la diferencia. Además, se aprobó el Fondo de Estabilización de Precios, que ha llegado a subsidiar el mercado interno hasta en 20 mil millones de soles. Pero eso depende de la caja fiscal”, explicó Pedro Gamio, ex viceministro de energía y profesor de la Escuela de Gestión Pública de la UP.
En el caso del gas, la rotura del ducto es un accidente puntual, no una falla estructural de Camisea ni del gas como matriz energética. Sin el gas, el país dependería de centrales hidroeléctricas, más vulnerables a fenómenos climáticos como sequías.
En el 2023, cuando hubo sequías en Colombia, en Chile, en Ecuador hubo razonamiento. Acá no, porque teníamos el gas. Entonces se prendieron las centrales de diésel. Ligeramente el precio subió un tanto, en un periodo corto de tiempo y luego regresó a su normalidad”, señaló Carlos Gallardo, gerente general del Instituto Peruano de Economía (IPE).

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Medidas para reforzar la seguridad energética
Pedro Gamio planteó que la prioridad, ante este tipo de emergencias, es mejorar el plan de contingencia del sistema de gas en el país.
La primera medida es construir un ducto adicional de unos 200 kilómetros en la zona de selva, debido a que la zona andina y costa ya existe.
Esta infraestructura permitiría que, si falla un ducto en la selva, el otro mantenga el flujo tanto de líquidos como de gas natural, evitando que se detenga todo el sistema ante un solo incidente, como el ocurrido en Camisea.
En segundo lugar, propone una mejora de la transición energética mediante la masificación del gas natural fuera de Lima. Aunque en la capital el uso de gas es bueno, en regiones el avance es muy lento.
“En el norte de Trujillo tenemos ya más de 25 mil conexiones. En Arequipa 12 mil. Pero deberíamos estar hablando ya de millones de conexiones fuera de Lima, no miles”, acotó Gamio.
Por otro lado, propuso también un acuerdo con la empresa Perú LNG para ampliar el papel de la planta de Melchorita en el abastecimiento interno.
Sugirió adaptar el terminal para que, además de los grandes metaneros de exportación, pueda cargar un barco metanero de menor tamaño que recorra la costa peruana y abastezca al menos tres puertos donde se instalarían unidades de regasificación.
“Tiene que ser parte de un acuerdo con Perú LNG (…) Al haber un barco metanero que atiende en emergencia, estaríamos hablando de que podríamos disponer de mucho más gas que se almacena allí y que puede ser un un respaldo para situaciones de crisis como la que estamos viviendo”, añadió.
Por otro lado, un eje importante es reactivar la exploración y explotación de nuevos yacimientos. El gas, según Carlos Gallardo, no se explora desde 2017 y los montos en contratos de exploración de hidrocarburos han caído a niveles muy bajos.
“Por ejemplo, Piura no usa que viene de Camisea. El gas que usan viene de la propia Piura. Entonces ellos no tienen este problema”, mencionó.
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¿Y el Fondo de Estabilización de Precios?
Con respecto al Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles (FEPC), en relación a la crisis de la gasolina, vigente hace más de veinte años, Gallardo consideró que este mecanismo ha perdido relevancia cuando los precios internacionales cayeron, llegando incluso a que varias empresas se retiraron del esquema.
“A las empresas no les conviene cuando el precio está muy bajo. porque en realidad tienen que pagar, pero el fondo venía con deudas, incluso deudas pendientes del fisco por pagar”, puntualizó.
El FEPC es un subsidio regresivo, debido a que abarata el combustible para todos, incluyendo a personas de altos ingresos que precisamente no necesitan un apoyo ante emergencias.
Ante su uso como medida de contingencia, Gallardo propone pasar a mecanismos más focalizados y temporales.
Por ejemplo, si se decide usar recursos públicos para enfrentar un pico de precios de combustibles, estos deben ir dirigidos a grupos vulnerables o sectores que realmente lo necesitan y no abaratar el combustible para toda la población.
Asimismo, se debería diseñar un esquema puntual de apoyo acotado en el tiempo y en el universo de beneficiarios antes que seguir recurriendo a este fondo.

Bachiller en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza, con seis años de experiencia en prensa radial, escrita, digital e instituciones públicas.








