
Los últimos resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (“PISA”, por sus siglas en inglés) vuelven a poner sobre la mesa una preocupación que trasciende las aulas: las capacidades con las que los adolescentes llegarán, en los próximos años, al mercado laboral.
Nuestro país obtuvo 382 puntos en matemática y 390 en lectura, frente a los 391 y 408 puntos registrados, respectivamente, en el 2022. En ciencias alcanzó 406 puntos, en comparación a 408 en la evaluación anterior.
Este retroceso resulta especialmente relevante porque PISA no busca únicamente medir cuánto contenido recuerdan los estudiantes, sino también qué tan capaces son de aplicar sus conocimientos para resolver problemas y enfrentar situaciones de la vida real.
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Menores habilidades, menos oportunidades
De acuerdo con Santiago Cueto, investigador principal de GRADE, los resultados son “desalentadores” porque demuestran un retroceso en las habilidades de lectura, matemática y ciencias en los estudiantes de 15 años.
En esa línea, el especialista señaló que actualmente las pruebas como PISA buscan medir habilidades generales que son fundamentales para que una persona pueda seguir aprendiendo y desarrollándose profesionalmente durante su vida.
Consultado sobre la relación entre el aprendizaje escolar y las oportunidades laborales e ingresos futuros, Cueto señaló que, si bien tradicionalmente se ha analizado el impacto del nivel educativo alcanzado —primaria, secundaria o educación superior— sobre los ingresos; estudios como PISA muestran que las habilidades adquiridas por los jóvenes permiten predecir sus ingresos durante la vida adulta, más allá del grado de estudios que hayan alcanzado.
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El resultado de Perú parte, además, de una posición rezagada frente al promedio de la OCDE. En 2025, el promedio de los países de la organización fue de 463 puntos en matemática, 461 en lectura y 482 en ciencias, frente a los 382, 390 y 406 obtenidos por Perú.
El problema no se limita a las tres áreas principales. En resolución de problemas computacionales, los estudiantes peruanos obtuvieron 436 puntos, frente a un promedio de 500 en la OCDE.
Competencias que el mercado laboral no puede dejar de lado
Mónica Villegas, directora de Empleabilidad y Alumni de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), consideró que las habilidades en comprensión lectora, al igual que matemáticas son competencias indispensables para cualquier disciplina y puesto de trabajo.
Desde su perspectiva, un retroceso sostenido en estas capacidades termina afectando las posibilidades de inserción laboral y progreso de los jóvenes.

Además, la especialista añadió que el mercado laboral demanda tanto competencias técnicas como habilidades blandas, sin embargo, indicó que las capacidades básicas de comprensión, cálculo y resolución de problemas constituyen un punto de partida que no puede sustituirse.
Este desafío también alcanza a las empresas. Villegas sostuvo que solo ante un eventual desbalance entre la demanda y la oferta de profesionales las empresas tendrían que asumir mayores costos de capacitación. Sin embargo, señaló que la rapidez del cambio tecnológico hace que la actualización de los trabajadores sea cada vez más necesaria.
Dentro de ese escenario, consideró que las empresas tendrán que prestar mayor atención a la retención del talento y al desarrollo de la capacidad de autoaprendizaje.
El riesgo para los empleos de mayor valor
¿Qué puestos podrían verse más afectados? Mónica Villegas consideró que el impacto podría alcanzar a todos los sectores, aunque advirtió que sería especialmente relevante en actividades que manejan grandes cantidades de datos y en áreas vinculadas con educación, innovación, investigación científica y carreras STEM.
Santiago Cueto coincide en que las competencias evaluadas por PISA tienen un carácter transversal. Es decir, matemática, lectura y ciencias no funcionan como habilidades aisladas, sino que se relacionan entre sí y son necesarias para continuar aprendiendo.
En ese sentido, el problema no se limitaría a conseguir el primer empleo. Una deficiencia en estas habilidades también podría afectar la capacidad de un trabajador para adaptarse a nuevas tareas, tecnologías o procesos a lo largo de su trayectoria.
Recuperar lo perdido no será inmediato
El desafío es que las deficiencias acumuladas durante la etapa escolar no necesariamente desaparecen cuando una persona llega a la adultez.
Santiago Cueto explicó que existen edades óptimas para adquirir distintas competencias. Si bien es posible recuperar el aprendizaje en el futuro, el especialista consideró que resulta más efectivo desarrollar estas competencias durante la etapa escolar.
Además, el investigador mencionó que existen estudios que muestran que las diferencias en habilidades aparecen desde edades tempranas y pueden predecir capacidades posteriores.
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Por ello, recuperar los resultados no pasa únicamente por esperar a que los jóvenes ingresen al mercado laboral y capacitarlos. Para Cueto, entre las prioridades deberían estar el incremento de las horas efectivas de aprendizaje y la implementación de políticas educativas basadas en evidencia que puedan mantenerse en el tiempo.
También planteó revisar las políticas de formación inicial y desarrollo profesional de los docentes.
El reto, entonces, no es solo mejorar en la próxima medición de PISA. Los resultados ponen en evidencia la necesidad de recuperar aprendizajes antes de que esta generación llegue a un mercado laboral que exige cada vez mayor capacidad para aprender, resolver problemas y adaptarse a nuevas tecnologías.

Periodista por la Universidad Jaime Bausate y Meza. Experiencia en prensa digital, radio, televisión y comunicación corporativa. Actualmente se desempeña como redactora web.







