Las empresas priorizan habilidades como la adaptabilidad, el pensamiento analítico y la comunicación efectiva frente a un mercado laboral cada vez más automatizado y exigente. Foto: Pixabay.
Las empresas priorizan habilidades como la adaptabilidad, el pensamiento analítico y la comunicación efectiva frente a un mercado laboral cada vez más automatizado y exigente. Foto: Pixabay.

El arranque del año ratifica una tendencia que viene consolidándose en el : .

Las empresas, ahora, además de revisar las hojas de vida, analizan nuevas capacidades como competencias emocionales, comportamiento digital, resolución de problemas, capacidad de adaptación e incluso cómo una persona se desempeña en simulaciones, retos grupales o ejercicios basados en inteligencia artificial, explican, Daiana Nieves Narducci, directora académica de la Maestría en Dirección y Gestión de Personas, y Ana López González, investigadora y docente del Pregrado en Recursos Humanos y Relaciones Laborales, ambas de la Universidad Internacional de Valencia - VIU.

Estas capacidades, cada vez más valoradas, no se pueden reflejar adecuadamente en una hoja de vida, de ahí que las entrevistas y evaluaciones con el aspirante sean tan importantes. Y son habilidades que atañen a todos los cargos, especialmente los de liderazgo, resalta López González

El entorno actual combina una mayor presión por resultados, procesos crecientemente automatizados y una rotación laboral que reduce el margen de error en las decisiones de contratación. Frente a ello, las compañías están redefiniendo qué entienden por un “perfil preparado” y ajustando sus procesos de selección y evaluación.

Por ello, recomiendan preparar distintas versiones de la hoja de vida, personalizadas según la oferta laboral, para que vaya acorde a lo que la empresa busca.

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Las metodologías de selección se han sofisticado también. Además de en ocasiones solicitar videocurrículums, las empresas recurren a entrevistas por competencias, assessment centers y ejercicios prácticos, pero también a herramientas digitales que integran inteligencia artificial, gamificación y análisis del comportamiento.

El conocimiento ya no basta

El acceso masivo a la información y a la tecnología ha homogeneizado el conocimiento, restándole peso como elemento diferenciador. En este escenario, las denominadas power skills se posicionan como un eje central del desempeño laboral: trabajo en equipo, resiliencia, adaptabilidad, comunicación efectiva, empatía y automotivación.

Varinhia Gutiérrez, especialista en reclutamiento ejecutivo de Trust Consulting, sostiene que este 2026 la empleabilidad estará estrechamente ligada a la capacidad de interpretar escenarios y actuar con autonomía. “Las organizaciones buscan profesionales que puedan tomar decisiones informadas, adaptarse a cambios rápidos y colaborar con equipos diversos sin necesidad de estructuras rígidas”, señala.

Entre las competencias más valoradas destaca el pensamiento analítico aplicado: la capacidad de procesar información y convertirla en decisiones concretas alineadas con objetivos estratégicos. Se trata de una habilidad transversal, demandada tanto en posiciones operativas como en roles de liderazgo.

Las empresas priorizan habilidades como la adaptabilidad, el pensamiento analítico y la comunicación efectiva frente a un mercado laboral cada vez más automatizado y exigente. Foto: Pixabay.
Las empresas priorizan habilidades como la adaptabilidad, el pensamiento analítico y la comunicación efectiva frente a un mercado laboral cada vez más automatizado y exigente. Foto: Pixabay.

La adaptabilidad profesional aparece como otro factor determinante. Las asumen que los puestos evolucionan y que los perfiles estáticos pierden vigencia. Por ello, los procesos de selección ponen cada vez más énfasis en la actitud frente al cambio, la disposición al aprendizaje continuo y la apertura para asumir nuevas responsabilidades.

Más allá del currículum

La comunicación clara y orientada a resultados también ganará peso, en especial en entornos híbridos o con equipos distribuidos. Coordinar eficazmente, alinear expectativas y gestionar tensiones de manera directa tiene un impacto tangible en la productividad y el clima laboral.

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A ello se suma el criterio ético en el uso de la tecnología, que se consolida como una competencia crítica. A medida que las herramientas automatizadas se integran en la rutina diaria, las empresas demandan profesionales capaces de utilizarlas de forma responsable y con conciencia de sus alcances y límites.

Con el 2026 ya en marcha, la empleabilidad se define menos por lo que figura en el CV y más por la capacidad real de desempeño. “Las empresas están contratando formas de pensar y de actuar, no solo experiencia previa”, concluye Varinhia Gutiérrez, especialista en reclutamiento ejecutivo de Trust Consulting.

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