Para Volcan, el proyecto Romina no es la única prioridad este año. A inicios de 2026, la compañía minera anunció una inversión de entre US$ 60 millones y US$ 80 millones para dicha operación. Sin embargo, no es el único proyecto en el cual concentrará sus esfuerzos. Entre los planes de la compañía, también figura la integración de sus minas subterráneas polimetálicas Carahuacra y San Cristóbal (Junín). ¿Cómo se llevaría a cabo y cuánta inversión demandaría?
Para cumplir tal objetivo, Volcan Compañía Minera presentó ante el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) un Estudio de Impacto Ambiental detallado (EIAd) para la integración de ambas minas. La iniciativa contempla una inversión aproximada de US$ 241.9 millones y una vida útil estimada de poco más de 21 años.
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En detalle, el EIAd del proyecto de integración tiene como objetivo, según precisa el documento, la articulación operativa y ambiental de las unidades mineras, con el fin de sustentar la continuidad de las operaciones y extender su vida útil por un periodo adicional de nueve años, en el marco de la normativa vigente. Para ello, la empresa plantea hasta 10 modificaciones de componentes existentes y la incorporación de nuevos equipos.

Los 10 cambios para la integración de minas de Volcan
El componente central del EIAd presentado por Volcan es la profundización de las labores subterráneas, desde la cota 3,490 hasta los 3,050 metros sobre el nivel del mar, lo que permitirá ampliar reservas y asegurar la continuidad de la producción de minerales polimetálicos como zinc, plomo, cobre y plata.
Dicha medida estará acompañada, refiere el documento, por la construcción de ocho chimeneas de ventilación tipo Raise Borer, que garantizarán condiciones adecuadas de seguridad en las nuevas zonas de explotación, mediante un mejor control de aire, gases y temperatura en el interior de la mina.
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En paralelo, la empresa propone el recrecimiento del depósito de relaves Rumichaca, que pasará de la cota 4,235 a 4,246 metros sobre el nivel del mar (msnm). Esta ampliación, aclara el estudio, se realizará en etapas y permitirá incrementar la capacidad de almacenamiento de relaves, asegurando la continuidad de la operación. Como parte de este proceso, se contempla también la impermeabilización del depósito para prevenir filtraciones hacia el subsuelo.
El recrecimiento del depósito implicará, además, la modificación y reubicación de infraestructura hidráulica. Entre las principales acciones se incluye el desvío del río Rumichaca hacia el río Pomacocha y el encauzamiento del río Yauli, con el objetivo de garantizar un manejo adecuado de los flujos de agua en la zona.
Otra intervención relevante, refiere el EIAd, es la habilitación de un nuevo depósito para desmontes y relaves gruesos en el tajo Gavilán, aprovechando las condiciones de un antiguo tajo abierto para la disposición controlada de materiales.
Asimismo, el plan contempla la construcción de una nueva planta de espesamiento de relaves (DCT), que permitirá acondicionar los relaves antes de su disposición final. Esta nueva infraestructura, explica, reemplazará progresivamente a la planta actual conforme avance el recrecimiento del depósito Rumichaca.
Para abastecer de materiales a estas obras, se desarrollará la cantera El Zorro, de donde se extraerá material adecuado para la construcción y estabilización del dique de relaves.
En el ámbito ambiental, Volcan plantea la modificación del sistema de tratamiento de aguas industriales mediante la implementación de una nueva planta (PTARI), que duplicará su capacidad de 600 a 1,200 litros por segundo. Este sistema, sostiene, permitirá asegurar el cumplimiento de los límites máximos permisibles y estándares de calidad ambiental en el vertimiento hacia el río Yauli.
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Además, propone la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales domésticas (PTARD), que tratará los efluentes generados en instalaciones como la posta APTUS y oficinas administrativas, antes de su descarga.
El proyecto incluye, también, la implementación de una planta de tratamiento de agua potable (PTAP), destinada a garantizar el suministro de agua apta para consumo humano en las instalaciones mineras, en línea con la normativa vigente.

Tiempo de ejecución del proyecto de Volcan
El EIAd de Volcan detalla que las referidas intervenciones se ejecutarán de manera progresiva a lo largo del ciclo de vida del proyecto, que comprende las etapas de construcción, operación, mantenimiento y cierre. De acuerdo con el cronograma estimado, las actividades se desplegarán de forma secuencial durante un horizonte de hasta 12 años, dependiendo del componente, aunque la operación en conjunto permitirá extender la disposición de relaves por un periodo adicional de nueve años.
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El documento precisa que las modificaciones propuestas no implican un incremento en la capacidad de producción de la unidad minera, que se mantiene en 5,200 toneladas métricas diarias (TMD), conforme con lo aprobado en instrumentos ambientales previos. No obstante, sí contemplan una ampliación en la capacidad de disposición de residuos, con un volumen estimado de 5.34 millones de metros cúbicos en el depósito de relaves.
En términos de plazos, algunos componentes —como la profundización de labores subterráneas y el recrecimiento del depósito de relaves Rumichaca— concentrarán las mayores etapas de operación, con periodos que superan los ocho años. Otras actividades, como la construcción de chimeneas Raise Borer, la nueva planta de espesamiento de relaves (DCT) y la planta de tratamiento de aguas industriales (PTARI), combinarán fases de construcción más cortas con periodos prolongados de operación.
Asimismo, infraestructuras como la cantera El Zorro y las plantas de tratamiento de aguas domésticas (PTARD) y potable (PTAP) presentan periodos de construcción más limitados, seguidos de etapas operativas que acompañarán el desarrollo general del proyecto.
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El cronograma también contempla fases de cierre progresivo para cada componente, en línea con la planificación ambiental del proyecto y la normativa vigente, lo que permitirá un manejo ordenado de las operaciones y sus impactos a lo largo del tiempo.

Licenciada en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza con 20 años de experiencia profesional. Laboró en medios de comunicación como TV Perú y Perú21. También ejerció en gremios como la SNMPE y SNI. Desde el 2016, es parte del diario Gestión.







