
Desde hace 13 años, en Pucusana, específicamente, en la Bahía Grano de Oro, se viene impulsando la ejecución de un puerto, cuyos clientes objetivos serían, principalmente, las empresas importadoras del corredor Lurín-Chilca. Tras la iniciativa se encuentra Navisan, empresa de capitales peruanos que en el 2017 obtuvo de manos de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (DICAPI) el derecho de uso de área acuática para llevar adelante los estudios de este proyecto. Entonces, a la fecha, ¿cuál es el real avance del Puerto de Pucusana rumbo a su construcción?
Raúl Sánchez, presidente del Directorio de Navisan, explicó que actualmente lo único que resta para avanzar con el proyecto “es un 20% de ingeniería de detalle” para inmediatamente solicitar a la Autoridad Portuaria Nacional (APN) la habilitación portuaria e iniciar la construcción del terminal. Según el ejecutivo, se trata de un estudio geotécnico que permite identificar el tipo de suelo y, a partir de esa información, elaborar el expediente técnico,
“Es el estudio más importante que falta y aunque no va a cambiar la posibilidad de que haya o no muelle, lo que varía es el diseño del pilote; es decir, si es más profundo, más ancho o más delgado. Es un estudio bastante caro”, remarcó el vocero.
El financiamiento de este estudio y la inversión que demanda la ejecución del terminal -valorizado en alrededor de US$ 70 millones-, hace indispensable la sociedad de Navisan con un inversionista. Así, el hallazgo del financista es clave para continuar con las siguientes etapas.
“Estamos en proceso de búsqueda del inversionista y, de hecho, de ingresar un financista, calculamos que entre seis y ocho meses se iniciaría la construcción. En este mismo momento, conversamos con un inversionista extranjero, con experiencia en el sector y con el cual experamos poder tener novedades en los siguientes meses”, refirió.
Como promotores de la iniciativa, Sánchez explicó que la compañía ha realizado una inversión de aproximadamente US$ 10 millones a lo largo todo este tiempo, incluyendo gastos preoperativos, estudio de impacto ambiental, cambio de zonificación, derecho de uso de área acuática y el trámite de los permisos.
“El puerto de Pucusana es una iniciativa bastante ambiciosa; sin embargo, tenemos la oposición del Ministerio de Defensa, debido a que ellos aducen que habría una interferencia con una instalación satelital que poseen y que es vecina al proyecto. Hemos sustentado técnicamente que eso no es verdad, pero igual se genera una presión continua que siembra desconfianza en inversionistas interesados”, remarcó.

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Los pormenores técnicos del terminal
Sánchez recordó que el Puerto de Pucusana requerirá un periodo de ejecución de 18 a 20 meses. En una primera etapa, su capacidad de movimiento será de 2,200,000 toneladas (tn) al año. Su función inicialmente estaría orientada a la importación de productos siderúrgicos o insumos de gran volumen, como químicos o cualquier mercancía que tenga naturaleza de carga fraccionada.
“Nosotros miramos al circuito Lurín-Chilca, de modo de elevar la competitividad ante la alta congestión que hay en el Callao. Estamos bastante enfocados en los costos internos de las empresas de este corredor, pues varias de ellas son bastante intensivas en la demanda de acero y otros productos”, manifestó.
Justamente, ante el creciente requerimiento de este tipo de productos y la futura posible demanda, el representante de Navisan expresó que se realizó una modificatoria al diseño del muelle, a fin de tener un terminal de mayor dimensión y permitir la llegada de naves de mayor tamaño.
“Hicimos una modificatoria para que el muelle tenga unos metros adicionales; es decir, antes tenía 220 metros de largo y ahora tendrá 250 metros de largo. Nuestra pretensión es recibir barcos que sobrepasen las 60,000 o 70,000 tn de carga”, detalló.
El proyecto del puerto de Pucusana abarca una concesión marítima de 40 hectáreas y 17 hectáreas de zona terrestre. “En la primera etapa vamos a usar aproximadamente unas seis hectáreas del área marítima y en el caso de la terrestre, solo el lado sur, que significa unas ocho hectáreas. Esto, sujeto a la demanda, permitiría que en un futuro se puedan construir nuevas etapas”, finalizó.
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Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional del Santa. Trabaja en el Diario Gestión desde noviembre del 2021. Laboró anteriormente en la Sociedad Nacional de Industrias y el diario La Industria de Chimbote.







