
Los beneficios laborales siguen siendo valorados por los profesionales peruanos, pero existe una diferencia entre recibirlos y sentir que realmente responden a sus necesidades. Solo 24,2% considera que sus beneficios actuales están totalmente alineados con su realidad personal, mientras 33% señala que lo están parcialmente y 42% afirma que no se adecuan en absoluto.
El resultado forma parte de “La Experiencia Laboral 2026 en Perú: Ganar bien, vivir mejor y crecer sin renunciar”, estudio de WeWork que analiza cómo están evolucionando las expectativas del talento frente a la flexibilidad, los beneficios, la inteligencia artificial y los espacios de trabajo.
La investigación incluyó alrededor de 3.000 encuestas digitales y 150 entrevistas grupales en cinco países de Hispanoamérica. En Perú participaron 330 profesionales, principalmente de Lima y Arequipa.
Pese a la brecha en la adecuación de los beneficios, la percepción general sobre estos es favorable: 56,1% se declara satisfecho, frente a 34,8% que mantiene una posición neutral y 9,1% que expresa una valoración negativa.
“Lo que estamos viendo en Perú no es necesariamente una demanda por sumar más beneficios, sino por hacerlos más relevantes. Las expectativas cambian según el momento de vida, las responsabilidades y la etapa profesional. Para las organizaciones, el desafío está en construir experiencias que puedan acompañar esa diversidad”, señala Claudio Hidalgo, presidente regional de WeWork Latinoamérica.
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Beneficios flexiLbles y trabajo híbrido ganan espacio
La personalización aparece como una de las principales oportunidades identificadas por el estudio. 94% de los encuestados reaccionaría positivamente ante un esquema de beneficios flexible, mientras que el 100% considera importante que las prestaciones puedan adaptarse a las diferentes etapas de vida. De este último grupo, 70% lo califica como “muy importante” y 30% como “importante”.
Entre los beneficios considerados indispensables destacan la salud integral (89,4%) y la capacitación y desarrollo profesional (54,5%). Al mismo tiempo, el estudio señala que salario y estabilidad económica continúan pesando más que los beneficios al decidir permanecer en una organización.
La flexibilidad también aparece en la modalidad de trabajo. 61,52% de los profesionales peruanos prefiere un esquema híbrido, frente a 33,33% que actualmente trabaja bajo esa modalidad.
Entre quienes eligen la hibridez, casi nueve de cada diez prefieren asistir dos o tres días a la oficina, lo que muestra que el encuentro presencial mantiene relevancia. El principal motivo para buscar flexibilidad es reducir los tiempos de traslado, mencionado por 75,86%, seguido por el balance entre vida laboral y personal (58,13%) y la productividad (41,38%).

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Oficinas e inteligencia artificial también redefinen la experiencia laboral
La experiencia física de la oficina aparece como otro factor relevante. 46% identifica el ruido, las distracciones y las dificultades de concentración en espacios abiertos como el principal punto de fricción, seguido por la falta de puestos disponibles (42%) y las deficiencias de infraestructura (37%).
El estudio también señala que reducir metros cuadrados no necesariamente mejora la eficiencia. Entre quienes migraron hacia oficinas más pequeñas, 48% reportó mayores problemas de ruido, otro 48% una disminución de salas de reuniones y 35% espacios menos amplios y ordenados.
“Hoy la discusión sobre la oficina va más allá de cuántos puestos o metros cuadrados necesita una empresa. Se trata de entender qué actividades requieren los equipos y qué experiencia debe ofrecer el espacio para facilitar concentración, colaboración, interacción y bienestar”, señala Diego Kexel, gerente general de WeWork Latinoamérica.
La inteligencia artificial completa este escenario. 95,76% considera que la IA puede mejorar la eficiencia laboral, mientras que 58,79% estima que entre 11% y 30% de su carga de trabajo podría automatizarse.
A la vez, disminuye el temor al reemplazo. 88,48% percibe la IA como una herramienta de apoyo, frente al 83% registrado en 2025, mientras que solo 6,06% considera que podría afectar su estabilidad laboral.






