
Una nueva etapa se abre en la demanda y experiencias en Lima. La capital del país se encuentra atravesando una transformación en su oferta de servicios de alto valor, impulsada por consumidores que buscan alternativas gastronómicas y de bienestar, sin salir de la ciudad.
Esta tendencia está llevando a diversos negocios a replantear la forma en que se relacionan con sus clientes, donde el rubro hotelero encaja bien por su diversidad de ofertas que puede ofrecer.
La experiencia, la conveniencia y la personalización ganan peso en las decisiones de consumo, por lo que este tipo de ambientes apuntan a convertirse en un atractivo poderoso. Por ello, muchos de estos tienen en la mira a mejorar la experiencia mediante estrategias que puedan complementar la visita.
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Reorientación hotelera
Los hoteles premium en Lima están modificando su modelo de negocio para captar al consumidor local y elevar el gasto por persona. La habitación y el hospedaje sigue siendo el centro del negocio, pero ya no es el único producto que genera ingresos.
La estrategia, ahora, apunta a ampliar la oferta hacia gastronomía, celebraciones, bienestar, entretenimiento, eventos, trabajo y estadías cortas. El objetivo es que los hoteles se conviertan en espacios de consumo recurrente para quienes viven en la ciudad.
Este nuevo giro respondería a una recuperación desigual del turismo y de los viajes corporativos internacionales.
Andrea Rivas, profesora de Marketing de la Universidad del Pacífico, indicó que la inestabilidad política vivida en el país influyó en la decisión de numerosos viajeros internacionales de elegir otros destinos.
Según la especialista, el sector visualizó que un sector de su público no busca únicamente una habitación cómoda, sino que también demandan experiencias que le permitan salir de la rutina, reunirse con amistades, celebrar una fecha especial o compartir tiempo con la familia.
Por ello, se visualizado mayores propuestas de tea time, brunches, full days familiares, accesos a spas y piscinas, terrazas, restaurantes y actividades vinculadas con el bienestar. Estas alternativas permiten atraer visitantes aun cuando no reserven una noche de alojamiento.
A ello se suman los productos enfocados en bienestar personal y familiar, que ganan espacio entre los consumidores que buscan diversión dentro de la urbe.
“La combinación de experiencias gastronómicas y eventos le brindan hoy en día a los hoteles una importante cantidad de ingresos”, indicó Rivas.
Por otro lado, Heinz Prelle, Gerente General JW Marriott Lima, señaló que los viajeros corporativos e internacionales mantienen una participación predominante en el segmento de alojamiento. Sin embargo, el cliente local ha ganado protagonismo en gastronomía, eventos sociales, celebraciones y bienestar.
Prelle explicó que el valor de un visitante ya no se limita al precio de la habitación. Cuando una estancia incorpora restaurantes, bebidas, tratamientos de spa, servicio a la habitación, mejoras de categoría o una celebración, el gasto total aumenta y se distribuye entre más líneas del negocio.
En este contexto, la gastronomía se ha consolidado como uno de los principales motores de valor. Por citar un ejemplo, en el caso de la oferta del JW Marriott Lima, la experiencia incluye cocina peruana, opciones nikkei, ceviches, sushi, coctelería, pastelería y alternativas ligeras para diferentes horarios y ocasiones de consumo.
“Lo relevante es que el huésped que combina alojamiento con gastronomía, bienestar y experiencias dentro de la propiedad genera una relación más profunda con la marca y una contribución significativamente mayor”, señaló el ejecutivo.
Precisamente Liliana Picasso, vicepresidenta de la Asociación de Hoteles, Restaurantes y Afines (Ahora Perú) resaltó que la gastronomía cumple un papel estratégico en el turismo peruano, ya que se ha consolidado como un producto diferenciador del país.
“La gastronomía peruana ya no es solamente un complemento de la experiencia turística; se ha convertido en una de las razones por las que muchos viajeros eligen visitar el Perú”, señaló durante el evento Hotelga 2026.
Por su parte Freddy Gamarra Elias, Gerente General del gremio, señaló que el auge gastronómico peruano es fruto de aproximadamente 30 años de trabajo. Indicó que el inicio de este proceso en 1994, con la aparición de Gastón Acurio, y mencionó el aporte de Le Cordon Bleu, Perú Mucho Gusto y Mistura en la formación, promoción y expansión de la cocina peruana.
Gamarra destacó el reconocimiento internacional de Central y Maido, así como la próxima realización de The World’s 50 Best Restaurants en Lima, prevista para el 4 de noviembre, evento que, según afirmó, reforzará la imagen de la capital como destino gastronómico global.

Perfil del consumidor, tendencias y segmentos
El consumidor que opta por este tipo de experiencias, principalmente local, es visto como una persona que valora el tiempo, la conveniencia, la privacidad, la seguridad, la calidad de servicio y la posibilidad de acceder a una experiencia diferenciada sin necesidad de viajar fuera de Lima.
Este público puede estar compuesto por parejas que celebran una fecha especial, familias que buscan una actividad distinta, ejecutivos que desean descansar o trabajar en un entorno diferente, grupos de amigos, clientes que organizan eventos y personas interesadas en una escapada urbana.
La motivación principal, según precisó Prelle, no sería reservar una habitación como fin en sí, sino vivir una experiencia que pueda compartirse, recordarse y asociarse con una ocasión especial.
Las celebraciones también empujan la demanda local. Eventos como bodas, aniversarios, encuentros familiares y eventos empresariales son diseñados y ejecutados bajo formatos más personalizados, donde el cliente busca integrar alimentos, bebidas, alojamiento, bienestar y servicios para sus invitados.
El interés por estadías cortas y suites para descansar, trabajar o celebrar ocasiones especiales también viene creciendo. Este tipo de servicio permite a los residentes de Lima acceder a una experiencia urbana sin necesidad de viajar fuera de la ciudad.
Otro segmento que se encuentra en expansión es el denominado bleisure, que combina viajes de negocios con momentos de ocio o esparcimiento. Bajo este modelo, el viajero corporativo prolonga su estadía o destina parte de su agenda a la gastronomía, el bienestar, la cultura y otras actividades del destino.
Rivas consideró que las cadenas hoteleras no deberían segmentar a sus potenciales clientes solo por perfiles tradicionales, como familias, parejas o ejecutivos. La estrategia, según precisó, debe estar centrada en las distintas ocasiones de consumo.
Ante ello, un mismo consumidor puede asistir al hotel por una reunión laboral, una cena, un almuerzo familiar, una visita a una terraza, un evento corporativo o un servicio de spa. Precisamente esta diversidad abre opciones para aumentar la frecuencia de visitas y el consumo.
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Retos sin afectar el negocio
Pese a todo ello, el reto que tiene el sector hotelero ante esta nueva oportunidad es elevar el ticket promedio sin dañar los márgenes de rentabilidad ni deteriorar el posicionamiento de las marcas premium. Rivas afirmó que algunas empresas han optado por crear productos o marcas diferenciadas, mientras otras aplican promociones durante días de menor afluencia.
Estas ofertas suelen excluir feriados y fines de semana, cuando existe una mayor demanda y los ingresos por cada cliente son más elevados. De esa manera, los hoteles buscan impulsar el uso de sus instalaciones sin competir directamente con sus propios periodos de mayor ocupación.
Por otro lado, Prelle sostiene que la rentabilidad no depende únicamente de elevar la ocupación de habitaciones. El desafío consiste en equilibrar el volumen de huéspedes, las tarifas y la contribución total de cada visitante a través de distintos servicios dentro del establecimiento.
“Nuestra estrategia está enfocada en equilibrar ocupación, tarifa y contribución por huésped”, indicó.
La prioridad, ahora, es lograr que el cliente local ocasional se convierta en un consumidor recurrente. Para ello, las cadenas recurren a la personalización, los programas de fidelización, la comunicación digital segmentada y experiencias que ofrezcan motivos para regresar varias veces al año.
La apuesta por el público local no sería solo una respuesta temporal frente a la recuperación del turismo internacional. Rivas consideró que se trata de un cambio estructural, ya que los hoteles han encontrado una forma de generar ingresos adicionales y diversificar su negocio más allá de las habitaciones.
Esta tendencia que, si bien se está adaptando, apunta a seguir creciendo y anclarse como parte del itinerario de actividades por hacer en la ciudad.

Bachiller en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza, con seis años de experiencia en prensa radial, escrita, digital e instituciones públicas.







