
El fenómeno El Niño se ha convertido en una preocupación latente para el empresariado peruano. Según datos oficiales, este evento climático alcanzará su pico de máxima intensidad entre diciembre de 2026 y febrero de 2027, un escenario que plantea importantes desafíos para las organizaciones. Pero ¿qué es lo que más temen los CEO peruanos frente a este fenómeno? ¿Qué medidas prevén adoptar? Y, sobre todo, ¿qué tan preparadas están las empresas para afrontar esta situación? Una encuesta realizada por LHH Perú, firma que forma parte de Adecco Group, revela datos interesantes sobre las preocupaciones del sector empresarial.
Jimena Mendoza, directora ejecutiva de LHH Perú, explicó a Gestión que el estudio surgió de la necesidad de conocer cuáles son las principales inquietudes de los líderes empresariales y de Recursos Humanos frente al fenómeno El Niño, particularmente en lo relacionado con el impacto que podría tener sobre los trabajadores.
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“No queríamos hacer un estudio sesgado con lo que nosotros creíamos que era una preocupación para ellos”, señaló la ejecutiva. Por ello, se optó por una encuesta de tres preguntas abiertas, que permitió recoger las percepciones de los participantes sin condicionar sus respuestas a temas previamente definidos.
La consulta estuvo dirigida a directores ejecutivos, gerentes generales y líderes de Recursos Humanos de diversas empresas establecidas en el Perú. En total, se recogieron 61 respuestas: 38 de directores y gerentes generales, y 23 de ejecutivos de Recursos Humanos.
El objetivo, acotó Mendoza, era obtener un primer pulso de las preocupaciones de ambos grupos, considerando que sus responsabilidades dentro de las organizaciones los llevan a observar los riesgos desde perspectivas distintas. “Las respuestas fueron bastante alineadas [...] Hay algunas diferencias y es bastante entendible por el rol de la persona y la mirada que tiene en la organización”, comentó.

¿Qué le preocupa a los CEO del impacto del fenómeno El Niño?
De acuerdo con los resultados de la encuesta de LHH Perú, el 50% de los CEO identifica los posibles daños a las viviendas de sus colaboradores como su principal preocupación, una inquietud que comparte el 52% de los responsables de Recursos Humanos.
Estos resultados reflejan, indicó la vocera, que la primera reacción de los líderes empresariales está relacionada con las consecuencias físicas que podría ocasionar el fenómeno climático, especialmente considerando que muchas compañías tienen operaciones y trabajadores distribuidos en distintas regiones del país. “Hay un consenso en que la principal preocupación es, ojalá, no sean dañadas las viviendas de las personas, pero con conciencia de que eso podría suceder”, explicó.
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No obstante, las diferencias entre ambos grupos comienzan a hacerse más evidentes al abordar otros posibles efectos de El Niño. Por ejemplo, mientras que el 39% de los ejecutivos de Recursos Humanos manifiesta preocupación por las dificultades de movilidad y acceso al trabajo, solo el 5% de los CEO menciona espontáneamente este problema.
Esta diferencia, indicó Mendoza, responde a las responsabilidades que asume cada ejecutivo dentro de la organización. Mientras la gerencia general observa el impacto sobre las personas desde una perspectiva más amplia, Recursos Humanos debe anticipar cómo se gestionará la asistencia de los trabajadores si las carreteras o vías de acceso resultan afectadas.
Esta preocupación también se refleja en el ausentismo y la continuidad del servicio, mencionados por el 22% de los responsables de Recursos Humanos, frente al 11% de los CEO. En contraste, la vida e integridad física de los trabajadores tiene mayor presencia entre las respuestas de los máximos ejecutivos (21%) que entre las de Recursos Humanos (13%). También aparecen inquietudes relacionadas con la salud y el dengue, mencionadas por el 11% y 13%, respectivamente.
A ello se suma la economía familiar, identificada por el 11% de los CEO. Para la ejecutiva, uno de los aspectos más relevantes de estos hallazgos es que las preocupaciones no se limitan a las consecuencias operativas o financieras que podría enfrentar una compañía. “Efectivamente esto está en agenda de las gerencias. No solamente les preocupa el negocio, sino la persona que trabaja en la organización”, destacó.
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¿Qué necesitarán los líderes para responder al fenómeno de El Niño?
La segunda pregunta del estudio estuvo orientada a identificar qué herramientas consideran necesarias los ejecutivos para responder efectivamente a una eventual emergencia. La planificación, anticipación y contingencia encabezan las respuestas: fueron mencionadas por el 39% de los CEO y el 48% de los responsables de Recursos Humanos.
Mendoza indicó que las organizaciones ya están considerando acciones como la elaboración de planes, el establecimiento de procesos y la realización de censos internos para identificar las condiciones de sus trabajadores.
Otro aspecto relevante es la empatía y cercanía, mencionadas por el 35% de los líderes de Recursos Humanos, frente al 18% de los CEO. En cambio, la información, comunicación y capacitación adquieren mayor importancia entre los máximos ejecutivos (37%) que entre los responsables de la gestión humana (22%).
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También aparecen otras necesidades, como los recursos y el apoyo material (víveres o equipamiento), identificados por el 21% de los CEO y el 9% de Recursos Humanos.
La flexibilidad laboral, incluido el trabajo remoto, fue mencionada por el 13% de los responsables de Recursos Humanos y el 3% de los CEO. A ello se suma la necesidad de identificar a los colaboradores según sus condiciones de vivienda y posibles situaciones de vulnerabilidad, señalada por el 9% y 5%, respectivamente. La seguridad y prevención también figuran entre las prioridades de ambos grupos, con un 8% de menciones en cada caso.
Sin embargo, Mendoza advirtió que uno de los hallazgos que llamó su atención fue la escasa presencia espontánea de necesidades vinculadas al acompañamiento emocional de los propios líderes. “Lo que nos sorprendió aquí es que no salieron los temas blandos en general, excepto el tema de empatía y cercanía”, comentó.
A su juicio, esto responde a que, frente a una emergencia, los ejecutivos suelen concentrarse inmediatamente en resolver los problemas más urgentes, sin necesariamente considerar el desgaste personal y emocional que implicará gestionar la situación.


¿Y qué les preocupa personalmente a los ejecutivos?
La tercera pregunta de la encuesta buscó ir más allá de las responsabilidades corporativas y conocer qué inquietudes tienen los líderes desde una perspectiva personal: mientras que el 26% de los responsables de Recursos Humanos teme que su organización no esté preparada para responder a El Niño, apenas el 5% de los CEO comparte espontáneamente esa preocupación.
Una situación similar ocurre con el ausentismo y la posibilidad de tener clientes desatendidos, mencionados por el 17% de Recursos Humanos frente al 5% de los máximos ejecutivos.
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Por otro lado, la falta de comunicación y de foco preocupa al 13% de los responsables de Recursos Humanos y al 8% de los CEO. Entre estos últimos, sin embargo, destaca otra inquietud: el 29% menciona la ineficiencia del Estado y la falta de planificación, una respuesta que no aparece entre las preocupaciones expresadas por los ejecutivos de Recursos Humanos.
También figuran la inflación y la economía del país, con el 11% de menciones entre los CEO y el 13% entre los responsables de Recursos Humanos.
Mendoza expresó que, incluso cuando se les preguntó por sus preocupaciones personales, los ejecutivos volvieron a centrar buena parte de sus respuestas en las consecuencias que podría enfrentar el resto de la organización. “Se nota la gran preocupación que tienen por el impacto en las personas, en el resto, y este desprendimiento personal que están teniendo los líderes en ‘me quiero preocupar por el equipo y no tanto yo como persona’”, sostuvo.
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¿Qué riesgos se han identificado y cómo afrontarlos?
Aunque las preocupaciones iniciales de los ejecutivos están relacionadas principalmente con las consecuencias físicas del fenómeno de El Niño, Mendoza advirtió que las organizaciones no deben perder de vista los efectos emocionales que podrían desencadenarse entre sus trabajadores.
Uno de los riesgos está relacionado con el ausentismo. Si un colaborador resulta afectado y necesita ausentarse temporalmente, la empresa tendrá que ofrecerle facilidades. Sin embargo, sus responsabilidades podrían recaer sobre otros integrantes del equipo, quienes posiblemente también estarán atravesando dificultades personales. “Eso es como una olla de presión que tenemos que asegurar no llegue a un punto donde se vuelva inmanejable”, alertó.
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Por ello, consideró necesario que las organizaciones anticipen cómo redistribuirán las cargas laborales y qué herramientas brindarán a los jefes y mandos medios, quienes tendrán que responder tanto a las exigencias de la alta dirección como a las necesidades de sus colaboradores.
Mendoza consideró que las organizaciones ya tienen presente el fenómeno de El Niño y están tomando acciones para afrontar sus posibles consecuencias. Sin embargo, advirtió que la planificación no debe limitarse a establecer protocolos operativos o identificar los recursos materiales que podrían necesitarse durante una emergencia. A su juicio, uno de los principales desafíos será asegurar que quienes tienen la responsabilidad de ejecutar estos planes también cuenten con las herramientas necesarias para afrontar la presión que implicará la crisis.

Licenciada en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza con 20 años de experiencia profesional. Laboró en medios de comunicación como TV Perú y Perú21. También ejerció en gremios como la SNMPE y SNI. Desde el 2016, es parte del diario Gestión.






