
Mambo no es una empresa de tecnología ni una agencia de marketing. Es una firma que acompaña a empresas en sus procesos de cambio: cuando necesitan repensar su estrategia, transformar su cultura, mejorar sus ventas o incorporar inteligencia artificial a su operación. Con 15 años en el mercado peruano, acaba de cerrar su etapa de mayor transformación interna, impulsada por el ingreso del Grupo Crosland. Hoy apunta a su año más ambicioso. ¿Cuáles son sus metas? Su gerente general, Nicolas Aramburú, adelantó a Gestión los objetivos trazados para los próximos meses.
El punto de quiebre se remonta a 2023, cuando Juan Alberto Forsyth, dueño del Grupo Crosland, ingresó como accionista. “No solo fue una inyección de capital, sino una decisión de replantear toda la estrategia de la compañía”, explicó el gerente general de Mambo. Según detalló, este proceso se apoyó en dos pilares: elevar la calidad de la propuesta de valor y diversificar el portafolio de servicios.
Hasta entonces, la firma estaba enfocada principalmente en proyectos de innovación y cultura organizacional, lo que limitaba la continuidad de las relaciones con sus clientes. “Las relaciones acababan luego de un tramo porque no teníamos más para ofrecer”, recordó. A ello se sumaba la vulnerabilidad de estos servicios en contextos de contracción económica, como ocurrió durante la pandemia.
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Ante ello, Mambo amplió su oferta hacia nuevas áreas como estrategia y planeamiento estratégico, ventas y experiencia de cliente, además de una vertical de tecnología enfocada en inteligencia artificial y automatización. Hoy, las dos primeras líneas ya representan entre el 35% y 40% de las ventas de la compañía.
La transformación también incluyó un fortalecimiento del equipo directivo. A la incorporación previa de Renzo Duarte en el área comercial se suma ahora Pedro José de Zavala, gerente general de La Calera, quien asume un rol clave en la estrategia de ventas. “Hemos sumado muchísima experiencia, seniority y reputación”, afirmó el ejecutivo.
El impacto de estos cambios comenzó a reflejarse con fuerza hacia finales de 2025. Mambo cerró el último trimestre con un ritmo de crecimiento en cierres de ventas entre cinco y seis veces superior al del año anterior. Además, alcanzó un 98% de satisfacción entre sus clientes, uno de los indicadores que la firma destaca como relevante para sostener relaciones de largo plazo.
Para este año, la empresa proyecta un crecimiento cercano al 30%. “Nuestro ritmo de crecimiento se ha multiplicado por seis versus hace un año”, precisó Aramburú, quien destacó que cerca del 30% a 40% de la cartera corresponde a clientes recurrentes.
La nueva vertical de inteligencia artificial aparece como una de las principales apuestas, aunque todavía con un peso moderado en los ingresos. La compañía estima que esta línea representará entre el 8% y 10% de las ventas en el corto plazo. “Hay una oportunidad grande en empresas medianas, donde existe una brecha importante entre lo que la tecnología ofrece y lo que realmente tienen implementado”, indicó.
En este segmento, Mambo busca posicionarse como un socio estratégico, combinando el desarrollo de soluciones de automatización con la formación de capacidades internas en los equipos. “No solo se trata de implementar tecnología, sino de lograr que las organizaciones aprendan a trabajar con inteligencia artificial en su día a día”, detalló.
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¿Expansión a la vista?
Actualmente, la firma opera principalmente en Perú, con presencia también en Ecuador a través de una alianza local. Si bien evalúa proyectos puntuales en otros mercados de la región, como México o Bolivia, por ahora no contempla abrir nuevas oficinas fuera del país. “Sentimos que tenemos mucho espacio para crecer en Perú todavía”, sostuvo Aramburú.
En cuanto a sectores, Mambo mantiene una fuerte presencia en industrias como banca, seguros, minería, retail y consumo masivo, además de haber incursionado recientemente en construcción e industria pesada. Su foco está, arguyó su gerente, en empresas medianas y grandes, especialmente aquellas en procesos de consolidación.
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Tras la etapa de inversiones ejecutadas en los últimos tres años, la compañía no prevé nuevas inyecciones de capital en el corto plazo. “Estamos llegando al año mucho mejor de lo que esperábamos”, precisó.
Con el respaldo del Grupo Crossland y una estrategia centrada en ampliar capacidades y profundizar su propuesta de valor, Mambo apunta a superar en 2026 sus niveles de ventas prepandemia. “Creemos que este puede ser un año histórico para la compañía”, concluyó Aramburú.

Licenciada en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza con 20 años de experiencia profesional. Laboró en medios de comunicación como TV Perú y Perú21. También ejerció en gremios como la SNMPE y SNI. Desde el 2016, es parte del diario Gestión.







