
El fenómeno de El Niño ya está tomando fuerza en Perú, exponiendo a riesgo a muchos sectores, entre ellos las bodegas y pequeños comercios; Y es que, las lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos podrían afectar la infraestructura de los negocios, dañar mercadería y reducir el tránsito de clientes.
Incluso unos pocos días sin operar para las bodegas representan pérdidas difíciles de recuperar. Con las vías bloqueadas se retrasarían los traslados de alimentos, bebidas y productos de primera necesidad hacia mercados y bodegas, elevando los costos de transporte.
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Dos afectaciones para las bodegas
Martín Valencia, jefe de estudios económicos del Instituto Peruano de Economía (IPE) precisó que las bodegas pueden verse perjudicadas de dos formas principales: indirectamente, a través de los problemas económicos y logísticos que ocasionaría el fenómeno; y directamente, por daños en sus propios establecimientos, sobre todo, aquellas que están en zonas cercanas a deslizamientos, quebradas, ríos o áreas inundables podrían sufrir daños directamente en su infraestructura.
Si las lluvias, inundaciones o deslizamientos bloquean carreteras o dificultan el transporte, muchos productos no podrían llegar a tiempo a las bodegas. Los productos perecibles serían los más vulnerables, ya que requieren una distribución rápida y continua.
Esto provocaría que las bodegas tengan menos mercadería disponible para vender. Al reducirse el abastecimiento, también disminuiría la variedad de productos ofrecidos a los clientes, especialmente alimentos y bebidas. Además, la menor disponibilidad de bienes podría elevar sus precios, afectando tanto a los pequeños comerciantes como a los consumidores.
“El comercio, entre lo que están también las bodegas, es una parte importante del empleo. En aproximado, representa alrededor del 15% del empleo en estas regiones (Tumbes, Piura y Lambayeque)”, señaló el especialista.
Por otro lado, las familias afectadas por las lluvias o desastres podrían reducir sus compras, ya sea porque pierden ingresos, enfrentan daños en sus viviendas, tienen dificultades para movilizarse o priorizan gastos esenciales.
El impacto económico de El Niño
Según estimaciones del IPE, bajo un escenario de fenómeno de El Niño fuerte, la proyección inicial era que el país perdería aproximadamente 0.7 puntos porcentuales de crecimiento económico en 2026 y 0,8 puntos porcentuales en 2027. En conjunto, el impacto podría equivaler a la pérdida de cerca de un punto de crecimiento por año, dependiendo de la intensidad del evento y de los daños que genere.
Las proyecciones se han ido agravando y que el fenómeno podría alcanzar una magnitud extraordinaria. Si ello sucede, el impacto podría asemejarse al registrado durante El Niño de 1998, cuando la economía peruana perdió alrededor de dos puntos porcentuales de crecimiento debido a los daños causados por el evento climático.
“En términos conservadores, la economía podría estar creciendo actualmente un poco más de 4%. Sin embargo, crecería solo algo más de 3%, lo que implicaría una pérdida aproximada de un punto porcentual. Si el fenómeno de El Niño alcanza una magnitud extraordinaria, el impacto sería mayor y las tasas de crecimiento podrían ubicarse por debajo de 3%”, explicó Valencia.
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Los riesgos presentes
Las zonas más expuestas históricamente al fenómeno de El Niño son las del norte del Perú, donde las lluvias intensas, inundaciones y desbordes de ríos pueden ingresar directamente a los negocios. Cuando ello ocurre, muchas bodegas deben cerrar porque el agua afecta sus locales, destruye productos y vuelve imposible mantener la actividad comercial.
Carlas Campos, presidenta de la Asociación de Mujeres Bodegueras del Perú (Agremub), explicó que durante eventos climáticos anteriores, como el ciclón Yaku, hubo bodegueras que perdieron toda su mercadería y los insumos destinados a la venta. Aunque precisó que no se registraron pérdidas de vidas entre sus asociadas, remarcó que las pérdidas materiales son igualmente graves, ya que la mercadería representa el capital de trabajo de quienes viven de las ventas diarias.
Además de los daños físicos ocasionados por inundaciones o huaicos, Campos identificó otros efectos económicos:
- Interrupción del abastecimiento.
- Aumento de precios de los insumos y de la mercadería.
- Pérdida de ventas por el cierre de los negocios.
- Riesgo de endeudamiento, debido a la continuidad de pagar préstamos y créditos incluso si no pueden trabajar.
La vocera mencionó que, a nivel nacional, existen más de 500 mil bodegas en funcionamiento, lo que, ante un fenómeno de El Niño, alrededor de 1,500 podrían resultar afectadas en el norte y más de 20,000 en todo el país. La afectación prevista incluiría principalmente pérdida de mercadería, problemas por lluvias locales y daños vinculados a las inundaciones.
Las regiones identificadas como principales focos de preocupación son Piura, Lambayeque y La Libertad. En Lima, también existe peligro, específicamente en la zona de Chosica, donde huaicos en eventos anteriores arrasaron pequeños negocios situados en zonas vulnerables.
Factor tiempo en la prevención
La principal limitación no es únicamente la disponibilidad de recursos, sino el poco tiempo que existe para ejecutar obras de prevención de gran escala antes de que las lluvias se intensifiquen.
Según explicó el economista de IPE, las obras estructurales más importantes, como sistemas integrales de drenaje, grandes defensas frente a desbordes, infraestructura para el control de ríos o intervenciones de reconstrucción más robustas, demandan más tiempo de planificación y ejecución. Por ello, ya no sería posible implementar todas las soluciones necesarias antes de la fase más severa del fenómeno.
En el corto plazo, el Estado solo podría priorizar obras menores y acciones de mitigación, como la descolmatación de ríos, la limpieza de cauces y la construcción o reforzamiento de defensas ribereñas. Estas medidas pueden reducir algunos riesgos, pero no tendrían el mismo impacto que obras de mayor envergadura ejecutadas con suficiente anticipación.
Valencia precisó que, implícitamente, las bodegas, los hogares y los pequeños comercios ubicados en zonas vulnerables enfrentarían un escenario complejo. La combinación de interrupciones logísticas, encarecimiento de productos, caída de ventas, daños en infraestructura e insuficiente prevención podría agravar el impacto económico y social del fenómeno de El Niño.

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Medidas de prevención
Ante la posibilidad de que se repitan eventos similares a los ocurridos en años anteriores, Campos precisó que se viene planteando técnicas y medidas preventivas para las bodegas.
Una de las principales recomendaciones es abastecerse de productos antes de que las vías o rutas de distribución queden afectadas. La finalidad es que los negocios cuenten con mercadería para continuar vendiendo, siempre que las condiciones lo permitan, y para enfrentar el encarecimiento posterior de los productos.
En los casos de mayor exposición, las propias comerciantes están intentando proteger sus viviendas y negocios con los recursos disponibles. “Viendo lo que pasó en años anteriores, ella se prepara poniendo sacos de arena para que no pueda ingresar el agua a sus casas y todo eso”, señaló la vocera.

Bachiller en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza, con seis años de experiencia en prensa radial, escrita, digital e instituciones públicas.







