
El proyecto Coroccohuayco acaba de dar un paso clave para su desarrollo. Compañía Minera Antapaccay S.A., una de las mayores productoras de cobre del Perú y controlada por la multinacional suiza Glencore, obtuvo la viabilidad ambiental para avanzar con la integración del yacimiento a sus operaciones en Espinar (Cusco), en línea con su estrategia de fortalecer su complejo cuprífero en el sur del país.
En esa línea, el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) aprobó la Segunda Modificación del Estudio de Impacto Ambiental detallado (MEIA-d) de la Unidad Minera Antapaccay – Tintaya – integración Coroccohuayco.
La decisión fue oficializada mediante la Resolución Directoral N° 00079-2026-SENACE-PE/DEAR, emitida el 20 de mayo de 2026, otorgando viabilidad ambiental a un proyecto que contempla una inversión estimada en más de US$ 1,800 millones.
La aprobación se produce en un contexto en el que el Perú busca consolidar su posición entre los mayores productores de cobre del mundo, impulsado por la creciente demanda internacional vinculada a la transición energética, la electromovilidad y el desarrollo tecnológico.

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Coroccohuayco apunta a reforzar producción de cobre
La Segunda MEIA-d contempla modificaciones en componentes operativos y auxiliares de las zonas Antapaccay y Tintaya, además de cambios en el método de explotación de Coroccohuayco, que será desarrollado únicamente mediante minería a tajo abierto.
Asimismo, el proyecto considera la reconfiguración de componentes previamente aprobados y la incorporación de nuevas infraestructuras destinadas a optimizar las operaciones mineras y asegurar la continuidad productiva de la unidad.
Con estas modificaciones, Antapaccay apunta a fortalecer la eficiencia operativa de su complejo minero y ampliar su capacidad de desarrollo en una de las zonas geológicas más relevantes del sur peruano.
La aprobación ambiental también se alinea con la estrategia de crecimiento de Glencore en Sudamérica. Días atrás, Luis Rivera, director de Operaciones de Glencore para Sudamérica, señaló a Gestión que Coroccohuayco ya cuenta con estudios de prefactibilidad concluidos y prevé iniciar producción en 2028.
El ejecutivo indicó además que la meta de la compañía es elevar gradualmente la producción del complejo Antapaccay desde poco más de 100,000 toneladas de cobre anuales hasta alrededor de 320,000 toneladas hacia la próxima década, impulsada principalmente por Coroccohuayco.

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Evaluación ambiental y participación ciudadana
Según informó el Senace, la evaluación ambiental fue desarrollada de manera rigurosa y exhaustiva, verificando que la empresa cumpliera con todos los requisitos técnicos y legales establecidos en la normativa ambiental vigente.
La aprobación se sustentó en el artículo 144° del Reglamento de Protección y Gestión Ambiental para las Actividades de Explotación, Beneficio, Labor General, Transporte y Almacenamiento Minero, aprobado mediante Decreto Supremo N° 040-2014-EM.
El proceso incluyó la revisión técnica de impactos ambientales, medidas de mitigación, planes de manejo ambiental y estrategias de monitoreo relacionadas con la operación minera.
Asimismo, durante todas las etapas de evaluación se desarrollaron mecanismos de participación ciudadana para interactuar y brindar información a las comunidades y población involucrada en el proyecto.
La aprobación recibió además opiniones técnicas vinculantes favorables de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP).
También participaron mediante opiniones técnicas no vinculantes el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Salud y el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor).







