
En marzo pasado, el Estado peruano, a través de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión), suscribió el contrato de concesión con el grupo Jinzhao Perú para el desarrollo del nuevo Terminal Portuario San Juan de Marcona (Ica). El proyecto demandará una inversión superior a los US$ 400 millones y posicionará a San Juan de Marcona como el tercer puerto más grande del país, solo por detrás del Callao y Chancay. Ahora, la concesionaria ya alista modificaciones al diseño original con un doble objetivo: mejorar la eficiencia operativa y reducir los impactos ambientales. ¿En qué consisten estos cambios?
En concreto, Terminal Portuario Jinzhao Perú presentó ante el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) el Tercer Informe Técnico Sustentatorio del proyecto, en el que propone una serie de modificaciones al diseño original con una inversión estimada de US$ 6 millones.
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Según el documento, los cambios no buscan ampliar la capacidad del terminal, sino optimizar su funcionamiento. En detalle, se trata de ajustes en la distribución de componentes, la incorporación de nuevas infraestructuras auxiliares y la mejora del sistema logístico.

Los cambios en puerto de Marcona
En materia de nueva infraestructura, el ITS detalla la incorporación de dos fajas transportadoras con una capacidad de 3,050 toneladas por hora, que transformarán el esquema de recepción del concentrado de hierro y permitirán un traslado más continuo del material hacia el muelle a través de un sistema más integrado.
A ello se suma la construcción de una nueva torre de transferencia, que actuará como punto intermedio en la cadena logística del mineral y contará con sistemas de supresión de polvo y control de incendios, elementos clave para la seguridad operativa y ambiental del terminal.
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El rediseño incluye también dos garitas de control adicionales para reforzar el acceso al recinto portuario, y un muro de contención de concreto armado de 56.72 metros de longitud, destinado a garantizar la estabilidad del terreno y proteger la infraestructura crítica frente a riesgos geotécnicos.
En cuanto a la reubicación y ajuste de componentes existentes, más de una docena de instalaciones —entre ellas el antepuerto, plantas de tratamiento, tanques de hidrocarburos y estaciones de servicio— serán reposicionadas o redimensionadas. Se trata, según el ITS, de una optimización del trazado general del proyecto que no compromete sus capacidades originales.
El ITS también propone trasladar el ingreso principal hacia la zona norte del terminal, habilitar un nuevo acceso y mejorar los sistemas de control de pesaje y circulación interna. El objetivo es reducir la congestión vehicular y agilizar el tránsito de camiones dentro del recinto.

Ejecución de obras tomará más de tres años
Desde el punto de vista ambiental, el ITS concluye que las modificaciones propuestas no generan impactos negativos y se mantienen dentro de los parámetros aprobados en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA-d).
La ejecución de estas mejoras demandará 39 meses (3 años y 3 meses), un plazo que estará dominado por trabajos de construcción tales como excavaciones, pavimentación, instalación de equipos y montaje de infraestructura.
En suma, el paquete de cambios no altera la escala original del proyecto, pero sí apunta a un terminal más eficiente en su operación logística, con menor dispersión de polvo y un control de accesos más riguroso.
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Licenciada en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza con 20 años de experiencia profesional. Laboró en medios de comunicación como TV Perú y Perú21. También ejerció en gremios como la SNMPE y SNI. Desde el 2016, es parte del diario Gestión.







