
Con una estimación de 13.3% de crecimiento en febrero, el sector construcción en Perú habría anotado un desempeño favorable en los primeros meses del año. El reto ahora es sostener el dinamismo en un contexto marcado por elementos de incertidumbre: El Niño Costero con alta probabilidad de ser moderado y las elecciones 2026.
Así lo informó Guido Valdivia, vicepresidente ejecutivo de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), durante la presentación del Informe Económico de la Construcción (IEC) N° 99, a cargo del gremio.
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Arranque del 2026
De acuerdo con el vocero, la suma evidencia meses de expansión y un fuerte inicio de año. “En enero y en febrero hemos crecido a dos dígitos y ya tenemos 10 meses en positivo. [...] Para el mes de febrero hay una buena noticia, porque calculamos un crecimiento de 13.3%”, sostuvo.
En esa línea, detalló las razones detrás de la estimación: “Ahí podemos ver dos tendencias. El consumo de cemento ha crecido por 10 meses consecutivos, considerando febrero. [...] En el caso de la obra pública, hay un avance financiero y un crecimiento de 22.2%”.
Con respecto al último punto, fue enfático: “Aunque la tasa de obra pública febrero sea menor a la de enero (24.5%), es un crecimiento importante. La obra pública, de alguna manera inesperada, ha tenido dos meses de crecimiento que no se veían desde enero del año pasado”.
Con el resultado de febrero, entonces, en los dos primeros meses, la construcción ha crecido 14.5%: “Es su mejor resultado desde enero-febrero del 2021″.

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Incertidumbre en la agenda
Valdivia también recordó que el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) elevó su proyección de crecimiento de la construcción de 2.5% a 6% para este año, mientras que también mejoraron las expectativas de inversión privada, que pasaron de 5% a 9.5%.
No obstante, advirtió que este escenario podría verse afectado por factores políticos. “Se están aprobando medidas que comprometen recursos públicos de largo plazo y generan incertidumbre. Esto puede terminar afectando la confianza y frenando la inversión”, alertó.
El gremio también colocó sobre la mesa las dificultades para el desarrollo de megaproyectos: problemas estructurales como la disponibilidad de terrenos y las interferencias con servicios públicos, lo que limita el impacto de estas iniciativas en la competitividad del país.








