
El sistema actual de transporte entre las principales ciudades del Perú genera elevados costos económicos y sociales, de acuerdo con Felipe Targa, especialista del Grupo Banco Mundial.
Solo en Lima, el caos vehicular cuesta hasta 2% del PBI anual, debido a su esquema ineficiente e inequitativo, dado que se prioriza el uso del vehículo particular en vez del transporte público.
“Esto se traduce en congestión estructural, baja velocidad de los buses (entre siete y 16 kilómetros por hora en hora punta), altos niveles de informalidad y un servicio de baja calidad que afecta principalmente a los hogares de menores ingresos”, mencionó Targa durante la presentación del estudio ‘Modernización del transporte para avanzar hacia ciudades más productivas en el Perú’.
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En cifras del BCRP, se perdieron S/ 20,000 millones en el 2023 por la congestión vehicular, y para Targa, con tasas de motorización aún bajas —de 210 vehículos por cada 1,000 habitantes— el problema “puede empeorar”.
A su criterio, la solución no está en construir y ampliar la infraestructura vial para los vehículos particulares, sino en la inyección prioritaria de recursos de inversión y espacio vial.

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El Banco Mundial propone tres líneas de acción:
- Priorizar el transporte público y la movilidad activa, incluyendo carriles exclusivos, expansión de sistemas masivos y ciclovías.
- Fortalecer la gobernanza y la gestión del sistema de transporte, con centros de control y redes de semáforos inteligentes.
- Avanzar hacia un modelo financiero sostenible con subsidios y nuevas fuentes de financiamiento.
“El modelo actual está basado casi exclusivamente en el pago del pasaje; no es suficiente para sostener un sistema moderno y de calidad”, puntualizó.








