
El Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) observa con optimismo el cierre del año. Si todo sigue como hasta ahora, la entidad podría darle su “visto bueno” a US$ 20,000 millones en proyectos este 2026, alcanzando tres años seguidos al alza en este registro.
En entrevista con Gestión, Silvia Cuba, presidenta del Senace, listó cuáles son los proyectos más grandes que podrían permitir alcanzar esa meta y qué valor tendrán para el crecimiento de la inversión privada.
En lo que va del 2026, ya vamos más de US$ 15,000 millones y, efectivamente, programamos cerrar el año con US$ 20,000 millones. Es la meta en la que estamos enfocados, pero más allá de la cifra lo importante detrás es que se entienda que se tratan de inversiones que crecerán con estándares ambientales comprobados y con participación ciudadana. Eso les da legitimidad, muy necesaria en este país.
Está, por ejemplo, la Unidad Minera Pallancata (Hochschild), el nuevo proyecto minero Katy (Cultinor), la ampliación de Shougang Hierro. En hidrocarburos está el Lote 62 (Anadarko). Aparte tenemos al Anillo Vial Periférico (AVP), que es muy esperado en Lima. Todos son proyectos importantes que deben resolverse este año.
Idealmente todos tendrían su certificación ambiental este año. En el caso de la NCC, lo que aprobaron fue el Estudio de Impacto Ambiental detallado (EIA-d) de un primer tramo. El AVP tiene tres, ¿cuál se aprobaría en 2026?
Sería el tramo 3 del AVP, que es el único en evaluación, por unos US$ 877 millones.
Respecto al hito sobre la NCC comunicaron que se aprobó “antes de plazo legal”, ¿de cuánto tiempo hablamos?
Eran 120 días y se aprobó en alrededor de 107. Esos 120 días involucran la evaluación que hace el Senace, pero también las otras entidades opinantes.
En el caso de los otros proyectos no viales, ¿allí sí la aprobación es integral, no por partes?
Esperamos que así sea, pero recordemos que nosotros brindamos un servicio a disposición de los titulares de los proyectos. Hemos hecho toda una labor de acompañamiento desde que comunican que presentarán el estudio.
¿A qué se refiere con esa labor de “acompañamiento? ¿Es previa a la presentación oficial de los EIA?
Así es. Nuestros equipos van a campo a verificar la información que recogen los titulares y, si no son correctas, hacemos reuniones de asistencia técnica. Así buscamos que, cuando se presente el EIA, exista la menor cantidad de observaciones posibles. Hoy es una buena práctica, pero en la reorganización buscamos regularlo y que sea obligatorio.

Ya que menciona la reorganización del Minam, ¿cuál es el objetivo detrás para el Senace?
Se busca fortalecer nuestra institucionalidad ambiental y darle seguridad a los ciudadanos sobre nuestro trabajo. Bajo ningún punto de vista se busca reducir nuestro campo de acción.
Descarta que reducir plazos pueda traducirse en bajar los requisitos ambientales.
Agilizar es la palabra. Y eso no significa reducir los estándares, es identificar los cuellos de botella y hacer las cosas mejor y más oportunamente.
Son particularidades. Puede pasar que un titular levantó todas las observaciones del Senace y otros opinantes, pero una entidad dio una opinión no favorable vinculante. Si es así, al Senace le corresponde desaprobar el estudio.
¿Se ven obligados a hacerlo?
Nos vemos obligados a desaprobarlo porque al ser vinculante es crucial para el proceso. Por eso es importante el acompañamiento previo. Puede servir para romper ese círculo vicioso. Es lo que queremos evitar con el levantamiento de observaciones. Hemos tenido proyectos que han presentado hasta 19 informaciones complementarias. Eso significa volver a evaluar todo 19 veces.
¿En tiempo perdido cuánto es eso?
Hasta un año y medio donde la inversión vuelve a cero.
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En subsanaciones o modificaciones menores vía los llamados Informes Técnicos Sustentatorios (ITS), ¿han identificado empresas que “rebanen” grandes cambios a sus proyectos con múltiples ITS para evitar controles?
El ITS sirve para modificaciones, ampliaciones o mejoras tecnológicas no significativas dentro del área de influencia ambiental.
En minería es un instrumento muy recurrente, pero si viene un titular y presenta un nuevo depósito de relaves vía un ITS pues no corresponde. Esa situación que describes no es correcta.
Respecto al diálogo con las comunidades, especialmente de poblaciones indígenas, ¿qué está haciendo Senace para evitar que los proyectos se paren por juicios o poca aceptación social?
Tenemos una estrategia que se llama “Agenda Indígena”. Sobre ella hacemos varias actividades. Una es la contratación de traductores que deben estar registrados por el Ministerio de Cultura. Además, los capacitamos en certificación ambiental porque, de lo contrario, pueden transmitir información que confunda a la población.
Por el otro lado, tenemos el “Aula Intercultural Maytu”, donde los propios pueblos indígenas pueden construir el EIA para su comunidad, bajo su visión. Así buscamos que participen no solo escuchando, sino que sepan de qué tratan los EIA y absuelvan sus dudas.
¿La modernización incluiría el uso de Inteligencia Artificial (IA)?
Ya tenemos una IA llamada Naya, pero no es para evaluar los EIA ni reemplazar los criterios del equipo evaluador. Es una herramienta para optimizar tiempos, dar predictibilidad y permite dar seguimiento 24/7 sobre cómo avanzan los estudios.
Estamos alineados con esa ley ya existente. Al brindar servicios a inversionistas internacionales, debemos estar a la vanguardia de la informática e innovación tecnológica.

Periodista económico con más de 5 años de experiencia en el rubro. Conductor de "En Clave Económica" de Diario Gestión en YouTube. Licenciado en Comunicaciones por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Cubro temas vinculados a proyectos de inversión público y privada en más de una modalidad y hago seguimiento a diversos sectores económicos.






