
El sistema asegurador peruano cerró el primer semestre de 2026 con mayores primas, patrimonio y utilidades, aunque con una alerta en la rentabilidad propia del negocio asegurador.
Así, cerró el primer semestre de 2026 con una utilidad neta conjunta de S/1,391 millones, lo que representa un avance de 7.5%, según información de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS).
En detalle, 7 de las 17 empresas redujeron sus utilidades netas, una registró pérdidas y las nueve restantes incrementaron sus ganancias.
Asimismo, las primas crecieron apenas 1.1%, hasta S/ 9,451 millones, en un escenario de menor dinamismo que al cierre de 2025, cuando las primas avanzaron 1.9% y la utilidad del sector se contrajo 9%.
Sin embargo, el crecimiento de los ingresos no estuvo acompañado por una evolución similar de los costos de los siniestros, que se elevaron 28.8%, de aproximadamente S/3,690 millones a S/4,753 millones.
Esta comparación debe considerar los cambios contables introducidos por la SBS desde marzo de este año en la presentación de las cuentas de siniestros y otras obligaciones, advirtió Alejandro Lagos, CEO de BL Corredores de Seguros.
Por ello, no todo el incremento observado puede atribuirse directamente a una mayor frecuencia o severidad de los siniestros, indicó.
Resultado técnico
Esta presión redujo de manera considerable el margen generado por la actividad aseguradora, sostuvo Lagos. Con ello, el resultado técnico agregado del sistema pasó de S/549 millones a apenas S/63 millones, una caída de 88.6% en doce meses.
Para el especialista, esta evolución no implica que las aseguradoras enfrenten problemas de solvencia, sino que muestran un deterioro de la rentabilidad vinculada directamente con la suscripción y administración de riesgos.
“La posición patrimonial del sector continúa siendo sólida y las aseguradoras mantienen un importante volumen de inversiones para respaldar sus obligaciones con los asegurados. La particularidad del primer semestre estuvo, más bien, en la fuente de las ganancias”, manifestó.
El resultado de inversiones aumentó 30%, hasta aproximadamente S/ 2,758 millones, y compensó buena parte de la presión sobre el negocio técnico.
“Las aseguradoras ganaron más, pero no porque el negocio de asumir y administrar riesgos haya sido más rentable”, explica Lagos. En su opinión, los portafolios de inversión tuvieron un papel determinante para sostener las utilidades del sector.
Pese a ello, el especialista considera que la magnitud de la reducción del resultado técnico evidencia una presión económica que debe monitorearse.
Perspectiva
En este escenario, Lagos anticipa una mayor disciplina en la suscripción de riesgos, con posibles ajustes de tarifas, mayores deducibles, inspecciones más rigurosas y revisiones de coberturas.
Los ramos con mayor frecuencia de siniestros, como salud y vehículos, así como determinados riesgos empresariales, podrían enfrentar renovaciones más exigentes.
Para los corredores de seguros, agrega, el desafío también será mayor, pues la decisión de contratación no debería basarse únicamente en conseguir la tarifa más baja, sino en evaluar la capacidad financiera de la aseguradora, su experiencia en cada ramo, gestión de siniestros, respaldo de reaseguro y estabilidad de sus condiciones.

Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.







