
Al momento de rentabilizar el dinero, muchas personas comparan los depósitos a plazo con los fondos de inversión como si fueran opciones equivalentes. Sin embargo, el primero responde a una lógica de resguardo con retorno predefinido, mientras que, el segundo está orientado a quienes buscan una gestión de su capital.
Cabe precisar que, un fondo de inversión se forma con el aporte de varios participantes y es administrado por una sociedad gestora que invierte ese dinero en instrumentos como bonos, acciones, depósitos, etc.
Para Julio Cáceres, gerente general de Grupo Coril SAF, la clave no está en elegir el instrumento con la tasa más visible, sino aquel que mejor se alinee con el objetivo del inversionista. En esa línea, detalla que el fondo de inversión permite canalizar recursos hacia una cartera administrada profesionalmente, con análisis especializado y manejo del riesgo.
A diferencia del depósito a plazo, que inmoviliza el capital a una tasa pactada y con poca flexibilidad, el fondo de inversión no ofrece una rentabilidad fija.
LEA TAMBIÉN: Microcréditos: 5 claves para evitar el sobreendeudamiento y proteger las finanzas del negocio
Así, refiere, su desempeño responde a una gestión orientada al perfil del cliente, su horizonte de inversión y las condiciones del mercado, lo que lo convierte en una alternativa más adecuada para quienes buscan resultados sostenidos en el tiempo.
“Muchas veces se comparan ambos productos solo por cuánto pagan hoy, pero esa es una mirada incompleta. Un fondo de inversión no solo busca rentabilidad, sino una mejor administración del capital, con diversificación y un manejo especializado que difícilmente una persona podría replicar por su cuenta”, señala Cáceres.
LEA TAMBIÉN: Acciones en BVL a menos de S/ 20: ¿de verdad son una ganga?
Por ejemplo, precisa, si una persona cuenta con un capital que no necesitará en los próximos tres a cinco años y busca hacerlo crecer de manera más estructurada, un fondo de inversión que tiene dicho plazo puede ser una alternativa más conveniente que mantenerlo en un depósito a plazo. En lugar de depender de una tasa fija, accede a una cartera administrada con mayor capacidad de adaptación a distintos escenarios.
En ese sentido, concluye que el depósito a plazo sigue siendo útil para necesidades de corto plazo o perfiles conservadores. Sin embargo, el fondo de inversión cobra mayor relevancia cuando el objetivo es construir patrimonio en el tiempo. “La mejor decisión no depende solo de cuánto rinde un producto, sino del rol que cumple dentro del patrimonio. Ahí es donde el fondo de inversión marca una diferencia”.







