
Comprar un departamento es una decisión de largo plazo. Aunque factores como la ubicación, el precio, el metraje y las áreas comunes siguen siendo determinantes, existe otro aspecto que cobra cada vez mayor importancia: la capacidad del edificio para ofrecer seguridad y durabilidad a lo largo del tiempo.
Esta preocupación adquiere especial relevancia en el mercado peruano. De acuerdo con Capeco, solo el 30% de las unidades habitacionales producidas a nivel nacional corresponde a construcción formal, una realidad que refuerza la importancia de evaluar no solo las características visibles de una vivienda, sino también el respaldo técnico y constructivo detrás del proyecto.
Asimismo, en un país expuesto permanentemente a movimientos sísmicos y a fenómenos climáticos frecuentes como El Niño, contar con edificaciones preparadas ante emergencias climáticas y sísmicas se consolida como un criterio relevante para tomar una decisión de compra informada.
“La resistencia de un edificio antisísmico empieza desde la etapa de diseño y se valida a través de evaluaciones técnicas realizadas por especialistas en geotecnia, e ingeniería estructural, siempre bajo la normativa vigente”, señala Jorge Díaz Perez, gerente de proyectos de la inmobiliaria Grupo Santa María.
¿Qué debe revisar un comprador antes de elegir un departamento?
Más allá de la distribución o los acabados, Díaz Perez comparte algunos aspectos que ayudan a comprender qué tan preparado está un proyecto para responder adecuadamente en el tiempo:
- Diseño e ingeniería sismorresistente. Un estudio de suelos riguroso y un cálculo estructural alineado a la norma E.030 garantizan que la estructura absorba y disipe la energía de un sismo.
- Calidad de los materiales y procesos constructivos. El concreto, el acero de refuerzo y las instalaciones sanitarias y eléctricas son componentes fundamentales para el desempeño y la durabilidad de un edificio.
- Rutas de evacuación y seguridad. Escaleras correctamente implementadas, señalización visible, iluminación de emergencia, sistemas contra incendios y zonas seguras facilitan una respuesta adecuada ante una emergencia.
- Sistemas de drenaje. Pendientes, rejillas, sumideros y soluciones para evacuar el agua en ingresos, patios, azoteas, sótanos o estacionamientos contribuyen a reducir riesgos durante episodios de lluvias intensas.
- Accesos y entorno urbano. Contar con vías de acceso y salida adecuadas, servicios cercanos e infraestructura urbana consolidada favorece tanto la seguridad como la funcionalidad cotidiana.
- Planificación del mantenimiento. Ascensores, bombas de agua, sistemas contra incendios, instalaciones y equipos de uso común necesitan mantenimiento periódico para conservar su correcto funcionamiento.
“La clave está en la prevención proactiva. Integrar sistemas de respaldo energético o reservas de agua no solo protege la inversión patrimonial. Criterios técnicos, calidad constructiva y cumplimiento deben estar presentes en cada etapa para lograr proyectos mejor preparados frente a distintos escenarios”, concluye Díaz.







