
En los últimos dos años, acciones como NVIDIA se han convertido en un emblema bursátil del boom de la inteligencia artificial. Curiosamente, este comportamiento es muy similar a la dirección de nuestra moneda local frente al dólar. De hecho, la correlación entre NVIDIA y el valor del Sol se ubica en 0.86 durante este periodo. Sería absurdo concluir que una empresa tecnológica determina nuestra moneda, pero la coincidencia plantea una pregunta más interesante: ¿puede el auge de la IA modificar los fundamentos que determinan el valor del Sol?
LEA TAMBIÉN: Petróleo supera pico de US$ 100 otra vez: Perú demanda más combustible, pero produce menos
Visto como número frío, la correlación no nos permite concluir demasiado. Quienes gustan de la estadística sabrán que el mundo está lleno de correlaciones sin sentido; una de las que más me gustan es la correlación positiva entre el número de premios Nobel y el consumo per cápita de chocolate, por ejemplo. Sin embargo, la existencia de una relación sí nos abre espacio a buscar posibles explicaciones y la existencia de una o más variables escondidas que expliquen este comportamiento.

Podemos formular una hipótesis considerando el boom de la IA como punto de partida. Cada gran modelo de lenguaje requiere infraestructura física. Es decir, centros de datos, servidores, refrigeración industrial, redes eléctricas de alta tensión y fibra óptica. Toda esta infraestructura requiere numerosos insumos, uno muy conocido por Perú: el cobre.
LEA TAMBIÉN: Contratación de perfiles entry level crecerá en el último trimestre: lo que valoran las empresas
En esa línea, cada megavatio de capacidad instalada de un centro de datos de IA requiere entre 20 y 50 toneladas de cobre. Estos servidores consumen aproximadamente 10 veces más energía que uno convencional. No sorprende, entonces, que el consumo de cobre en 2020 pasara de 78 mil a 260 mil toneladas en 2025 con proyecciones que bordean las 650 mil hacia 2030. El mecanismo de transmisión es bastante claro: cada dólar de inversión destinado a infraestructura física de IA genera una señal directa de demanda de cobre.
LEA TAMBIÉN: Proyecto para llevar gas al sur: los siguientes pasos de Cálidda si se concreta adenda
Volviendo al plano local, el cobre representa más del 30% de las exportaciones totales del Perú, siendo el segundo mayor exportador mundial. Satisfacer la potencial demanda prevista para 2030 requeriría nuevos yacimientos mineros y unos US$250,000 millones de inversión, según diversos estimados. Considerando que el desarrollo de una nueva mina requiere entre 15 y 20 años desde su descubrimiento, podríamos encontrarnos con un déficit estructural entre la demanda futura y lo que el subsuelo podrá suministrar.
LEA TAMBIÉN: Optimismo empresarial se extiende a resultados esperados para el 2027, ¿qué los entusiasma?
Esto para el Perú representa un viento de cola adicional y una potencial fortaleza de sus términos de intercambio a futuro. La relación entre el precio del cobre y el USDPEN en los últimos dos años es de -0.82. Es decir, cuando el cobre sube, el sol se aprecia; muy similar a la relación existente entre el capex de IA y el Sol. El tipo de cambio responde también a la Reserva Federal, al BCRP, al riesgo político y a los flujos de capital. Pero el canal es conocido: mejores precios de exportación fortalecen los términos de intercambio, elevan el ingreso de divisas y pueden favorecer a la moneda local.
LEA TAMBIÉN: Créditos hipotecarios: ¿costarán más por alza del petróleo a US$ 100 que encarece deuda peruana?
Visto desde esta perspectiva, la inversión global en inteligencia artificial tiene el potencial de convertirse en un driver estructural del Sol. Recientemente el Perú, junto con otros países de la región, firmaron una declaración conjunta para profundizar la cooperación en minerales estratégicos. La IA pasa a ser no solo una herramienta de productividad que todos utilizamos, sino también una nueva fuerza con implicancias para nuestra economía y para las decisiones futuras de política pública.
Marco Merino es Product Strategy Managing Director de FX products de BBVA en Perú.






