
La medida que tendrá un impacto positivo inmediato en la liquidez de las empresas que fabrican prendas de vestir será la implementación de “outlets”, pues podrán vender (mejor dicho, “rematar”) la mercadería que no pudieron colocar en el invierno. Es que la aparición del Fenómeno de El Niño (FEN) costero, ocasionó una temporada calurosa en lugar de una fría, así que los consumidores no tuvieron la necesidad de comprar ropa abrigadora, que es lo que las empresas del rubro habían confeccionado. El FEN arremetió a mediados del verano, cuando la producción de ropa invernal ya estaba en marcha.
La implementación de outlets es la primera medida concreta de la declaratoria de emergencia del sector textil y confecciones –Decreto Supremo 014-2026-PRODUCE, publicado el último jueves–. El viceministro de MYPE e Industria, Eloy Durán, informó en RPP que los primeros se realizarán en Huamanga (21 de octubre) y Huancayo (29 de octubre), en coordinación con los respectivos gobiernos regionales (Ayacucho y Junín), que habilitarán espacios para que las empresas y sus gremios puedan ofrecer directamente sus productos a los consumidores. Además de contar con liquidez, las empresas podrán reducir sus costos de almacenaje. Es una idea que no se había aplicado en anteriores programas de ayuda.
En mayo del 2023, también con FEN costero y una recesión que el MEF tardó meses en reconocer, el Gobierno de Dina Boluarte lanzó “Con Punche Perú Textil”, programa que incluía compras estatales, mecanismos de reprogramación de deudas, garantías financieras y créditos, así como internacionalización y capacitación. Es decir, los mismos pilares que la actual declaratoria de emergencia. Pero el manejo del programa no tuvo “punche”. Por ejemplo, las compras estatales adolecieron del consabido lastre burocrático y del escaso interés de las autoridades por agilizar procesos. Ese año, el PBI del sector textil y confecciones cayó 20.1%.
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Un punto débil que el actual Gobierno tiene que tomar en serio es el constante aumento de las importaciones de ropa, sobre todo desde países asiáticos. En enero-julio, las importaciones de textiles y confecciones sumaron US$ 1,538 millones, 3.6% más que en el mismo periodo del 2025, mientras que las exportaciones del rubro cayeron 4.6% hasta US$ 962 millones. No se trata de prohibir importaciones, ni de aplicar beneficios tributarios a los productores locales, sino de intensificar la promoción en los países de ingresos altos y medios donde el Perú ya exporta prendas de vestir. La gran pregunta es qué hacer en el mercado interno para elevar la demanda.







