El presidente estadounidense Donald Trump interviene durante la mesa redonda del Grupo de Trabajo para la Seguridad de Memphis, el 23 de marzo de 2026. (Foto de SAUL LOEB / AFP).
El presidente estadounidense Donald Trump interviene durante la mesa redonda del Grupo de Trabajo para la Seguridad de Memphis, el 23 de marzo de 2026. (Foto de SAUL LOEB / AFP).

El presidente estadounidense, , acostumbró a los mercados y a la comunidad internacional a virajes abruptos, pero su giro de 180 grados sobre Irán del lunes es el ejemplo más espectacular hasta la fecha.

Desde su regreso al poder el año pasado, ha asumido abiertamente gobernar “por instinto”.

En cuanto al conflicto con Irán, Trump ha multiplicado las declaraciones contradictorias sobre objetivos y plazos. El 13 de marzo llegó a afirmar que la guerra terminaría cuando lo “sintiera en las tripas”.

Trump ha sido un maestro de los cambios de rumbo repentinos. Así que a veces es difícil saber si hay una estrategia o si simplemente está improvisando todo el tiempo”, explicó Garret Martin, profesor en la American University de Washington.

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Estos giros siguen invariablemente la misma trayectoria.

El republicano lanza amenazas comerciales, diplomáticas o militares —a menudo acompañadas de ultimátums— que dejan atónito al mundo entero.

Luego, da marcha atrás de forma abrupta en sus planes, afirma haber obtenido concesiones decisivas que rara vez detalla y promete una resolución de la crisis, lo que provoca violentas sacudidas en los mercados.

El lunes, los se dispararon de forma espectacular después de que anunciara en su plataforma Truth Social que se estaban llevando a cabo conversaciones sobre un cese del conflicto con responsables iraníes.

Inmediatamente después de la publicación de su mensaje, el precio del barril de Brent del mar del Norte se desplomó brevemente más de un 14%.

Su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate, perdió casi un 10%. Responsables de Teherán desmintieron las negociaciones mencionadas por Trump.

Responsables iraníes negaron que se estuvieran llevando a cabo negociaciones, lo que redujo parcialmente el entusiasmo observado en las bolsas.

Ultimátum de 48 horas

Trump dio este fin de semana “48 horas” a Irán para que —un paso vital para el comercio de petróleo— bajo la amenaza de bombardeos masivos contra las centrales eléctricas del país, sin mencionar en absoluto el diálogo.

El lunes, fijó un nuevo plazo, de cinco días esta vez, para que el diálogo continuara.

Habló de discusiones “muy productivas” con responsables iraníes “muy sólidos, sin identificarlos.

Toda mi vida ha sido una negociación, pero con Irán llevamos mucho tiempo negociando. ¡Y esta vez van en serio!”, afirmó el presidente estadounidense en un discurso en Memphis (sur).

Desmentido iraní

Trump considera que la flexibilidad debe ser el principal instrumento a la hora de negociar.

Los críticos consideran que en realidad esa estrategia acaba siempre en cesiones, como cuando decretó fuertes aranceles al resto del mundo el 2 de abril de 2025, para luego decretar una pausa de 90 días.

O cuando dio marcha atrás de repente en sus amenazas sobre Groenlandia, o en las dirigidas al presidente de la , .

Sus seguidores consideran que forma parte de su manera de negociar desde sus tiempos como empresario inmobiliario, en Nueva York, una ciudad reputada por la dificultad a lograr permisos oficiales y acordar pactos con los sindicatos.

Primero se pone la barra muy alto, para ver la reacción de los proveedores, y luego se negocia.

El desmentido desde Teherán redujo parcialmente el entusiasmo observado en las bolsas.

Los socios y adversarios de Estados Unidos saben ya que “siempre hay algo precario con esta administración; las promesas son válidas solo en el segundo en que se hacen”, señala Garret Martin, experto en relaciones internacionales.

Este experto sugiere que, en el caso de Irán, Trump dio marcha atrás debido a tres factores: el nerviosismo de los mercados, la posible presión de los países del Golfo y la aparición de “tensiones” dentro de su propio movimiento político “MAGA” (Make America Great Again) sobre el posible coste del conflicto.

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